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Puyol, la Reina y la paradoja del pudor

julio 9, 2010

La victoria de la selección española sobre Alemania nos ha dejado una curiosa estampa que a su vez nos es muy útil para divagar sobre uno de los aspectos psicológico-culturales más complejo y controvertido.
La paradoja del pudor se refiere a lo siguiente: qué es antes, la conducta o el pudor. Es decir, se trata de una fuerza innata que condiciona las reglas morales que gobiernan nuestra conducta, o por el contrario es una mera consecuencia del relativismo al que está sometido el contenido de dichas reglas? Lo cierto e incuestionable es que el pudor existe, bien en forma de preceptos articulados que determinan limites con precisión, o en todo caso, como fuerza que establece un límite difuso, e incluso contingente. Las sociedades más libres son aquellas en las que las reglas explícitas del pudor son mínimas, quedando su contenido enuna sana y dinámica inddefinicion capaz aun así de establcer patrones relativamente estables y reconocibles sin demasiada dificultad. Que la Reina Sofia, movida por el entusiasmo de la victoria, o impulsada por el cálculo populista (no importa que sea lo uno o lo otro), haya decidido bajar hastal vestuario, a sabiendas de que la mayoría de los jugadores no estarían aun listos para recibirla con decoro (*), es un ejemplo de la profunda relajación de las costumbres, el abandono de los rígidos patrones del pudor y, como siempre sucede, la constatación de que el contexto condiciona profundamente límites y comodidad personal.
Nadie se imaginaría a Puyol dando una rueda de prensa sin camiseta, pero sí de esa guisa comentando el inmediato resultado de un encuentro. Las entrevistas que se hacen en la playa a quien por ella campean, desatienden tanto por la parte de quien pregunta como por el lado de quien es interrogado, que este uútimo muestre sus vergüenzas (*) sin complejos y total naturalidad. Sin embargo, no son pocas las ciudades que aún mantienen ordenanzas que prohiben estar sin camiseta en medio de la calle, y a cualquiera, salvo que haga un calor sofocante y extremo, o se esté en un paseo marítimo, le extraña, cuando no le molesta, que a su alrdedor se haga alarde de tal desparpajo. En la playa sí, pero en la Puerta del Sol, depende. Y sin que una norma explícita así lo determine.
Una Reina, hace pocas décadas, ni se hubiera atrevido, y menos aun se la hubiera visto con simpatía, colándose en un vestuario masculino, pero es que tampoco lo haría en ciertos bares o cafés. Como decía, la paradoja es como sigue: la regla determina el pudor y nunca al contrario. Es por ello que una “relajación” de los límites, incluída su, por así decirlo, desarticulación, nunca debe considerarse consecuencia de una alteración del criterio de pudor habitual. En realidad, éste sigue a las transfomaciones que se producen en aquellas, pero de muy cerca, casi en paralelo, lo que hace que la confusión sea común.
La Reina se mostró en bañador el año pasado. Primero se puso el bañador para después mostrarse sin complejos. Su pudor personal y subjetivo cambió antes de que fuera capaz de trasladar sus efectos al espacio común de mutuo reconocimento.
El asunto del pudor es crucial para comprender culturas que no son la nuestra, ver más allá en lo que a la utilización del velo o el burka se refiere. Obviamentente estas personas se encuentran a años luz de nuestra positiva y dinámica flexibilidad moral, pero que se sometan a límites no quiere decir que nosotros no lo hagamos. El pudor existe porque existen tales límites, y desde el momento en que nadie se muestra ante el resto como con su pareja (hay culturas, o estadios culturales en los que ni siquiera), no cabe negar la mera existencia de límites unida a la posibilidad de que surjan legítimas discusiones sobre los mismos. Protocolo, decoro, recato, relativismo en función de los contextos y situaciones…
Saludos y libertad!

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5 comentarios leave one →
  1. Liberand permalink
    julio 9, 2010 4:43 pm

    A Piqué se le vio algo incómodo al no poder bajarse la camiseta al entrar la Reina. Una estampa curiosa.

  2. blogroll permalink
    julio 9, 2010 5:33 pm

    ¿Te imaginas a la reina de inglaterra entrando en el vestuario de la seleccion inglesa de futbol?
    Aunque ningun medio de comunicacion lo publique estas son las borbonadas que tenemos que aguantar.Es que los borbones son tan sencillos y tan campechanos…
    Todos los privilegios para ellos y el protocolo y las obligaciones para los demas.
    Que trabaje y se pague el billete y el hotel en sudafrica de su bosillo.

  3. juan permalink
    julio 9, 2010 7:50 pm

    ¡viva la reina!

  4. blogroll permalink
    julio 9, 2010 7:51 pm

    Si , ya….guapa guapa guapa

  5. julio 9, 2010 8:25 pm

    A mi también me resultó muy chocante. Aún en una sociedad irrespetuosa, esta actitud de Doña Sofía fue desubicadísima. Una cosa es que se muestre en bañador y otra que atropelle el derecho de privacidad de los jugadores. Bien pudo haberlos saludado en otro espacio. ¿Acaso le gustaría que se le metieran en el baño a ella?

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