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La España Plural

julio 17, 2010

La España Plural es uno de esos artefactos que los ingenuos manosean hasta desgastarlos. Que Cataluña sea una Nación, como dice su casta política reunida en el Parlament, encaja perfectamente en la genialidad de la España Plural, porque aun por defecto, es capaz de incorporar el derecho a decidir de los vascos, o el conflicto planteado por quienes se sienten víctimas en la unidad española. Lo cierto es que la España Plural es una entelequia, en los términos de redistribución que parece defender Zapatero.

La Unión Europea se fundó en las comunidad económicas donde se prefirió no competir desde los gobiernos, al menos en apariencia, dejando que fueran los particulares quienes lo hicieran: de esta forma nació el mercado común. Pero conscientes de que en determinados ámbitos, como la agricultura, las políticas de cada gobierno tendían a contradecir los intereses de sus vecinos, y ya socios, se optó por establecer sistemas de intervención conjunta. Trasferencia de soberanía no en el sentido de liberalizar ámbitos de encuentro e intercambio, sino para crear un mastodonte de intervención allí donde había mero mercantilismo.

La España Plural es inviable porque no cabe garantizar la redistribución a nivel nacional si al mismo tiempo se reconoce el derecho de cada territorio a redistribuir internamente lo que en él se recaude. El mejor ejemplo lo tenemos en la relación entre las haciendas vascas, navarra y general de España. La independencia, en este aspecto, de los territorios forales, es prácticamente total. También lo es su integridad en materia de redistribución. Pero hay algo que en España no habría sobrevivido si a dichos territorios se les hubiera permitido evadirse: la seguridad social. Digamos que la España plural tiene un límite, y tal y como hoy está el país, el desequilibrio territorial, la dependencia de regiones tan populosas como Andalucía, parece insostenible mantener el mismo modelo redistributivo nacional si al mismo tiempo Cataluña logra el blindaje que pretende.

Otra España es posible, efectivamente. Y la pluralidad es un valor que defendemos los liberales. Pero pluralidad individual, donde cada agente interacciona libremente dentro de un ámbito sin intervención. Esa imagen y la que pretenden los nacionalistas, no parece compatible. Cataluña aspira a ser un Estado social, a evadirse de las cargas que hoy soporta con respecto del resto de España, pero conservar los mercados interiores que también hoy la hacen tan rica como es. La parte ancha del embudo y un tonto replicando imposibles: Zapatero vende en Andalucía, en Galicia o en Extremadura, el mito de una España plural, en el sentido que pretende el nacionalismo periférico, pero que a su vez redistribuye riqueza desde las regiones más ricas con destino a las más pobres, lo cual es imposible.

España puede ser plural en libertad, pero no bajo el yugo de la socialdemocracia, menos aún si ésta se consolida a nivel regional, rompiéndose de una vez por todas la redistribución centralizada. EL catalanismo sólo quiere la parte buena, la que más beneficios le reporta, sin comprender que dicha opción es inaceptable para el resto de regiones españolas. Una Cataluña blindada al modo vasco o navarro, comprometería la unidad de España en términos de “bienestar”.

Incompatible también sería una España como espacio libre y común de interacción, siempre y cuando su organización política fuera la de un cúmulo de Estados intervencionistas en perenne lucha comercial entre sí. El Catalanismo aspira a romper en “lo social”, pero al mismo tiempo mantener su impronta en lo comercial, lo económico, y por qué no decirlo, también en lo político. Porque en esos tres ámbitos ha sido Cataluña la región que más influencia y control ha practicado sobre las decisiones centrales del Estado español.

Saludos y Libertad!

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4 comentarios leave one →
  1. D0MINGO permalink
    julio 17, 2010 11:59 am

    Los que hablan de la España plural, de la diversidad de España, de la multiculturalidad de España, como hacen los nacionalistas, son los mismos que imponen por la fuerza la uniformidad lingüística y “cultural” de sus respectivas regiones. Así que… panda de hipócritas y de cínicos.

  2. Jorge permalink
    julio 17, 2010 2:22 pm

    El problema que plantea se ve venir desde 2004. La pretensión de los nacionalistas tant vascos como catalanes es cerrar el grifo de la solidaridad hacia el resto de España pero sin dejar de explotar su caladero de clientes. Ya entonces comenzó un movimiento de consumidores que no estamos dispuesto a admitir eso. Clientes que preferimos que sean empresas del resto de España la que se beneficien con nuestro consumo. No es boicot, es solidaridad. Este movimiento pretende reducir el llamado “déficit fiscal” catalán a la mìnima expresión.

  3. julio 17, 2010 2:44 pm

    Esta España es desde luego inviable. Hay que cerrar definitivamente el debate territorial, ningún país que aspire a algo puede permitirse décadas de mirarse al ombligo. Ese último debate debería culminar con la devolución al Estado de competencias por parte de las regiones, y solo entonces ponemos cinco candados a la constitución, que esto es ya un cachondeo.

  4. agosto 25, 2010 4:31 am

    NINGUNO!!!! 🙂

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