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Mujeres, hombres y viceversa

julio 21, 2010

Por qué razón cuando una mujer sufre un aborto no deseado, se trata comúnmente como una desgracia, y se habla de “la pérdida de un hijo”, y sin embargo, si el embarazo es lo no deseado, y el aborto una consecuencia buscada y activamente provocada, se habla de “derecho”. Para evadir el debate, hay quien lo niega de plano. Otros, mucho más audaces, hablan de embriones y fetos como cúmulos celulares inhumanos. La humanidad, al parecer, es un atributo que nos concede un tercero desde cierta posición de prevalencia. Por esa misma regla de tres, siendo los sentimientos de la madre, y la simpatía de quien la rodea, el factor que determina si el feto es o no humano, y merece por tanto ser respetado en su integridad y dignidad, por qué no concederle idéntica potestad a quien mantiene con vida a una persona dependiente, anciana o enferma, que por sí misma es incluso incapaz de reivindicarse. Si cruzamos esa línea, quizá toda carga, todo apego incómodo, todo deber moral o jurídico respecto a terceros, pueda resolverse estirando el mismo argumento que nos permite considerar el aborto como un derecho.

El posmodernismo feminista no se queda ahí, sino que pretende, además, controlar la libertad del cuerpo de aquellas mujeres que deciden, libremente, ofrecerse como reclamo sexual a cambio de una gratificación. La prostitución no es igual al proxenetismo coactivo. La primera, en principio, se presume libre y voluntaria. El segundo, obviamente, debe entenderse como aquella actividad dedicada a la trata de personas como meros productos sexuales. Lo segundo es delito, lo primero, cada vez más, uno de los objetivos del feminismo más atroz. Nadie se preocupa de los gigolós. La mujer es el sexo débil, la víctima en toda situación, siempre y cuando se relacione con un hombre, que es el sexo fuerte, y por tanto, una fuente de violencia y coacción. No se habla de las mujeres que se prostituyen con mujeres, ni de los hombres que someten su cuerpo a los deseos también de mujeres. Si existe cierta literatura y estigmatización del chapero, que se convierte en una subclase oprimida por tener que prestar sus servicios a otros hombres. Aun así, la víctima que más preocupa es la puta tradicional, y no otra.

La socialdemocracia hace bandera del sensualismo y el culto al cuerpo. Promueve la pluralidad en las relaciones sociales, como gesto contracultural y venganza frente al modelo “tradicional” de relaciones entre sexos. Sin embargo, se obsesiona, y de qué modo, por la prostitución femenina con hombres. Moralina que no se traduce en acciones contundentes contra lo que sí son conductas delictivas, forzando a mujeres a ofrecer su cuerpo a cambio de dinero. Bastaría con hacer una redada en el centro de alguna de las grandes ciudades españolas, tirar de la sección de anuncios de El País, o echar un ojo a los tugurios de carretera (algunos preparados con todo lujo y confort), para descubrir las auténticas redes de extorsión sexual. Sin embargo, lo que vende, lo que ayuda a definir valores y obsesiones, es la propaganda simplona y barata de prohibir los anuncios de prostitución en la prensa escrita. Poco importa si quien se anuncia lo hace libremente o bajo el yugo de una mafia, porque en realidad el objetivo no es proteger la dignidad de los individuos, sino hacer bandera sirviéndose de una cuestión compleja y polémica.

El feminismo quiere que las mujeres sean dueñas de su cuerpo, indultándoles cuando aborten. Pero también pretenden que desprendan una falsa dignidad moral frente al sexo, erradicando la entrega sexual voluntaria frente a un Hombre. Si en el primero de los casos lo que se hace es premiar la irresponsabilidad, deshaciéndose por completo del debido debate moral que debería inspirar casi cualquier tipo de aborto, en la segunda situación se apuesta decididamente por la moralización de las mujeres, tratando de convencerlas de el Hombre es un ser malvado y lleno de perversiones, y su actitud (de la mujer hacia el hombre), ha de ser dominante y desconfiada. La mujer nueva que sueña el feminismo es un monstruo esquizoide.

Lo cierto es que, pudiendo abortar libremente a partir de los 16 y teniendo acceso inmediato y a granel de pastillas del día después, las mujeres jóvenes de hoy se encuentran muy lejos de estas obsesiones feministas. El sexo libre como intercambio, como escarceo, o como diversión encontradiza, están hoy al orden del día. Un gobierno que promueve la irresponsabilidad sexual, no puede aspirar a que sus proclamas puritanas sobre la prostitución se conviertan en acicates de la moral social. Son unos ingenuos si es que piensan erradicar lo que se encuentra detrás de “universitaria cachonda” o “jovencita capaz de complacer todos tus deseos”. La libertad del cuerpo es imparable, y nada tiene que ver con la violencia o el proxenetismo en que tratan de justificar sus medidas de intervención.

Saludos y Libertad!

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19 comentarios leave one →
  1. julio 21, 2010 9:00 pm

    Si el PP gana las elecciones, debería contratar a Bristol Palin para impartir conferencias y promover la responsabilidad sexual.

  2. julio 22, 2010 12:50 am

    “Por qué razón cuando una mujer sufre un aborto no deseado, se trata comúnmente como una desgracia, y se habla de “la pérdida de un hijo”, y sin embargo, si el embarazo es lo no deseado, y el aborto una consecuencia buscada y activamente provocada, se habla de “derecho”

    A lo mejor porque esa mujer percibia a ese feto como su futuro hijo en un caso, y como un parasito no deseado dentro de su cuerpo en el otro.

    “Para evadir el debate, hay quien lo niega de plano”.

    El tema del aborto da para mucho desde una perspectiva moral. Los que pretenden evitar cualquier debate en condiciones normales o cualquier elección moral en el tema son los prohibicionistas mal llamados pro-vida (porque pretenden sacrificar el desarrollo de una vida para salvar el desarrollo de otra), simplemente dejando la decisión en manos de la legislación estatal. Incapaces de ver más alla de sus princios morales, caen en el mismo error que condenan en otros ámbitos (al menos los pro-vida liberales libertarios). Luego se buscan todo tipo de razones rebuscadas para ofuscar el hecho de que estan negando el disfrute de la autopropiedad de la madre, tratando de convertir el cuerpo de dichos individuos en “propiedad pública”.

    La promoción estatal del aborto de los social-democratas y el prohibicionismo de los “pro-vida”, no son opuestos, son dos variantes del mismo desproposito: arrebatar la soberanía y el poder de decisión a los individuos, en favor del monopolio estatal.

    Soy pro-elección no porque me parezca la repera el aborto, sino porque creo en la soberanía individual de forma sistemática y creo que la persona que debe decidir con respecto al aborto es la que va a soportar los costes del mismo. No unos cuantos “prohibicionistas bienintencionados”.

    Un saludo, amigo.

  3. julio 22, 2010 4:22 am

    No poseemos un cuerpo para su disfrute, somos nuestro cuerpo, que es muy distinto. El derecho de propiedad no puede ejercerse de la forma que planteas Stewie. La propiedad privada tiene su origen en el esfuerzo individual, pero el cuerpo no es fruto del esfuerzo individual. Recibimos la existencia gratuitamente.
    Por otra parte, el embrión no forma parte del cuerpo de la madre. Cada célula de éste tiene un ADN propio y distinto al de aquella. La cosa en el fondo es extremadamente simple. Los intentos de negar la humanidad del embrión se vienen abajo cuando preguntamos a qué especie pertenece éste. No hay otra respuesta que esta: homo sapiens. Se trata de un ser humano con plenos derechos, como cualquier otro. Y los derechos de la persona no pueden dejarse al capricho individual. El estado debe velar por la vida del nasciturus como vela por la vida de cualquier otro ciudadano.
    Además, tener un hijo no es la peor desgracia que puede acontecerle a alguien, ni en todos los casos significa necesariamente “sacrificar el desarrollo de una vida”. En la antigüedad, por el contrario, era siempre una bendición. Sólo el cambio de valores en Occidente ha posibilitado el extremo (inconcebible en otras épocas y culturas) de considerar una desgracia la maternidad.
    La incongruencia de la que habla Hayek es el producto de la paulatina pérdida de fundamentación de la cultura Occidental.

    • loscirculosdeplomo permalink
      julio 22, 2010 12:14 pm

      Siento repetir mi comentario de más abajo, pero es aquí donde debe ir realmente (y ya de paso lo amplío):

      La propiedad privada tiene su origen en el esfuerzo individual, pero el cuerpo no es fruto del esfuerzo individual.

      Cierto: el cuerpo es una imposición de tus padres.

      Sólo el cambio de valores en Occidente ha posibilitado el extremo (inconcebible en otras épocas y culturas) de considerar una desgracia la maternidad.

      Demasiado apocalíptico, ¿no? Yo soy padre y muchos de mis vecinos y amigos son padres. Por la calle veo un montón de padres. Es más: incluso entre las mujeres que abortan dudo mucho que sean mayoría las que consideren que la maternidad sea una desgracia. Todo lo más, considerarán que no se encuentran en las circunstancias adecuadas para ser madres o, simplemente, nunca han deseado serlo (como ha pasado en innumerables casos a lo largo de la Historia); pero de ahí a considerar la maternidad una desgracia, va un trecho enorme.

  4. julio 22, 2010 8:06 am

    A Stewie Griffin:
    “A lo mejor porque esa mujer percibia a ese feto como su futuro hijo en un caso, y como un parasito no deseado dentro de su cuerpo en el otro”.
    ¿Y te parece que los derechos deben basarse en lo que una persona “perciba” sobre otra?.

    A yosoyhayek:
    Resulta curioso que, para la progresía, tener sexo por cualuqier motivo está bien…siempre que no sea por dinero. Si es que, al final, lo que les va a molestar es el dinero.

  5. Iván Moreno permalink
    julio 22, 2010 9:49 am

    Los que pretenden evitar cualquier debate en condiciones normales o cualquier elección moral en el tema son los prohibicionistas mal llamados pro-vida

    Stewie, yo pensé que tú habías participado donde quedaba claro que esto no tiene por qué ser así.

    En el debate sobre el aborto, el 99% de las personas no debaten. Tanto de un lado como de otro. Se trata simplemente de la pelea sin ánimo de llegar a acuerdo entre los que opinan que el embrión es un ser humano (y tiene derecho a la vida) y los que no.

    Tu argumento posterior, sin embargo, va más allá, convirtiéndose en un problema más fácil de resolver (ya que pones a embrión y madre al mismo nivel), pero de nuevo creo que tú ya has estado en conversaciones al respecto:

    porque pretenden sacrificar el desarrollo de una vida para salvar el desarrollo de otra

    Claro que sí. Los proabortistas defendemos la vida de uno frente a los deseos del otro responsable de la situación. Igual que defendemos que si un hombre mete a un bebé en el mar, no puede desentenderse de él (y muco menos matarlo) porque se haya cansado de la situación o suponga una carga que ya no quiere asumir por limitar su desarrollo vital.

    Yosoyhayek:

    Creo seriamente que el “progre” se mueve fundamentalmente por la consideración del ser humano como eminentemente irresponsable. El ser humano no puede dar respuesta de sus actos. De esa forma, se deben buscar los caminos para:

    1.- Impedir que pague un precio excesivo por su irresponsabilidad (esto justifica el aborto, las penas bajas, la culpa social en vez de individual, etc)

    2.- Se le oriente hacia el buen camino (buen camino que cambiará a lo largo del tiempo en función de intereses o modas) mediante ingeniería social, ya que el ser humano no es capaz de orientarse por sus propios medios (no depende de él)

    La motivación del conservador es, por el contrario, de carácter moral / doctrinal. Coincidirán en mucho puntos, pero nunca esa coincidencia será de base.

    Es claro que el caso del aborto cae de lleno en el primer punto. El caso de la prostitución en el segundo. Pero ambos casos tienen la irresponsabilidad como punto de partida.

    La batalla sólo se puede ganar cuando de manera general la responsabilidad individual sea vista como un bien frente a la diluída responsabilidad social.

    Mientras tanto, la ingeniería social y la búsqueda de no tener que pagar por los propios actos serán norma.

  6. loscirculosdeplomo permalink
    julio 22, 2010 10:14 am

    La humanidad, al parecer, es un atributo que nos concede un tercero desde cierta posición de prevalencia.

    Desde mi punto de vista existen históricamente dos humanidades: la biológica y la social, y en el meollo del debate sobre el aborto se confunden continuamente una con otra.

    Pero eso ya lo debatí en:

    https://lalibertadylaley.wordpress.com/2010/02/28/aborto-necesidad/

    • Miguel Ángel Alarcos permalink
      julio 22, 2010 3:59 pm

      Y te dimos merecidas respuestas. Otra cosa es que antes de irte las leyeras.

      Un saludo.

      • julio 23, 2010 9:15 am

        ¿”te dimos”? Por lo que se ve, el único que se puso a monologar durante tres días fuiste tú. Ordena tus ideas antes y así no tendremos que retomar el debate varias veces.

        “merecidas respuestas”.

        Déjate de arrogancias y permite que sean los demás quienes juzguen si fueron merecidas o no.

  7. loscirculosdeplomo permalink
    julio 22, 2010 10:17 am

    La propiedad privada tiene su origen en el esfuerzo individual, pero el cuerpo no es fruto del esfuerzo individual.

    Cierto: el cuerpo es una imposición de tus padres.

  8. julio 23, 2010 2:28 am

    Hola Ivan:

    Cuando digo un debate en condiciones normales, quiero decir un debate sobre la moralidad o no del aborto en un entorno sin ningún tipo de restricción o promoción estatal del mismo. Para que exista moralidad en un acto debe existir libertad de elección. Lo único que veo son debates sobre si se debe prohibir o no.

    Creo recordar que ya debatimos sobre el tema en esta casa en otra ocasión. Tienes razón.

    Tu ejemplo de el hombre que lleva a un bebé al mar y lo deja ahogarse no es valido, porque esa acción que realizo, teniendo en cuenta la naturaleza del bebé y del agua es equivalente a un asesinato. Ese hombre metio al bebé en el agua, es su deber sacarlo ileso. El bebé puede sobrevivir fuera del agua, pero si alguien lo mete en el agua, entonces es como si le asfixiara con un cojín.

    Mejor analogía, creo yo que sería la del segundo hombre que se mete en el agua a salvar al bebé sin que nadie se lo pida, pero a mitad de camino de vuelta, le entra el pánico y lo deja a su suerte. Por el hecho de que el bebé necesite de la ayuda de este hombre para sobrevivir, no es un acto delictivo el dejar de hacerlo por parte del héroe acobardado, el cual aún a pesar de su mal obrar moral, le ha dado unos instantes más de vida al bebé con su acción. Si no se hubiese metido en el agua, el resultado hubiese sido el mismo (siempre y cuando no hubiese impedido a otro el rescate)

    Con respecto a la hipotetica responsabilidad (¿Qué pasa con las violaciones?) implicaría el deber exigible mediante la fuerza de tener al bebé, luego o bien lo tratamos de fundamentar mediante una teoría contractual erronea, en tanto que implica un contrato con una persona inexistente que no puede manifestar por tanto su voluntad, y que además implica, de forma gratuita, que el prácticar sexo implica aceptar la cría de la prole (lo de la aceptación implicita del contrato, me parece muy peligroso, porque puede abrir la puerta a todo tipo de abusos si se traslada a otros ámbitos), y finalmente, se carga la teoría contractual rothbardiana, cayendo en la defensa, en la práctica, de la esclavitud por contrato. O en caso contrario como un derecho natural a la vida, lo que en este caso implicaría la creación de un derecho positivo a parir a otro.

    Un cordial saludo.

    scholastico, la propiedad légitima (toda propiedad es “privada”) nace de la autopropiedad (controlar exclusivamente su cuerpo y vida, soberanía personal). Nadie niega que el no-nacido sea otra persona aparte de la madre, pero para sobrevivir necesita a la madre, y esa necesidad no le otorga ningún derecho positivo sobre esta, a vivir dentro de ella contra su voluntad. Del mismo modo que un mendigo no puede pretender tener el derecho a vivir a costa de un trabajador, solo porque este lo necesite. Del mismo modo no se le puede exigir por la fuerza a un progenitor que alimente a sus vastagos. Si acaso, estamos ante obligaciones de tipo moral, no exigibles mediante el uso de la fuerza desde una perspectiva liberal libertaria.

    • julio 23, 2010 2:31 am

      Errata: O en caso contrario como un derecho natural a la vida, lo que en este caso implicaría la creación de un derecho positivo a ser parido por otro contra su voluntad.

      • julio 23, 2010 4:11 am

        Desde luego que los progenitores tienen la obligación (consignada en la legislación de muchos países) de alimentar a su prole. Y no solo a sus hijos, sino en muchos casos también a su cónyuge. Y si no me crees,allí están las pensiones alimenticias arrancadas a la fuerza en casos de divorcio.
        Me parece que confundes culpabilidad con responsabilidad, Stewie. Si yo tengo un perro y éste muerde a alguien yo soy responsable por los daños, aunque yo no haya querido el percance. Sucede lo mismo con la vida que se engendra. Además, la mayor parte de los casos de aborto tienen que ver más con falta de previsión que con una situación involuntaria. Los casos de violación son minoría, y se esgrimen para justificar un grueso de irresponsabilidades comodinas, así como el jugoso negocio de las clínicas abortivas.
        Por otro lado, si el problema es que no existe un “derecho natural” del embrión a nacer, entonces nos movemos únicamente en el plano del derecho positivo. Y aquí se pierde cualquier barómetro de moralidad: basta con que la legislación cambie para que también lo hagan los derechos no sólo del embrión, sino de todos los individuos.

      • julio 23, 2010 9:35 am

        Por otro lado, si el problema es que no existe un “derecho natural” del embrión a nacer, entonces nos movemos únicamente en el plano del derecho positivo. Y aquí se pierde cualquier barómetro de moralidad: basta con que la legislación cambie para que también lo hagan los derechos no sólo del embrión, sino de todos los individuos.

        Lo dicho: ser humano biológico (natural) vs. ser humano social. Prevalece siempre el último.

  9. Iván Moreno permalink
    julio 23, 2010 7:10 am

    (¿Qué pasa con las violaciones?

    Creo que ya ha respondido perfectamente scholastico.

    No es qué pasa con las violaciones. Es que las violaciones es el único caso en el que no entra en juego la responsabilidad materna.

    El caso de la violación es el único que se parece al del hombre que pudiendo ayudar al bebé ahogándose, no lo hace. Los demás casos son más cercanos a mi ejemplo. Desde un punto de vista liberal, es el único aceptable si se considera que el feto es un ser humano (en el sentido más amplio posible).

    No me interesa en este momento debatir ese caso concreto (es más, tal vez ni habría debate al respecto). Ni siquiera el caso de peligro grave para la vida de la madre o de un embrión hermano. En esos casos, o bien la responsabilidad no existe, o existe un conflicto de responsabilidades de fronteras muy difusas (no puedo salvar a dos hijos ahogándose al mismo tiempo, y me toca elegir).

    Me interesan todos los demás: abortar como derecho. Capacidad de abortar hasta la duodécima semana sin justificar. Capacidad de abortar hasta antes del nacimiento por problemas psicológicos. Capacidad de abortar por malformación del feto (ser síndrome de down, por ejemplo). Esos casos nada tienen que ver con el caso de la violación. Tienen que ver con la irresponsabilidad y la consideración del feto no como un fin en sí mismo, sino como un medio para MI felicidad. Y a mí eso me repugna.

    • julio 23, 2010 9:30 am

      Ser padre también es un medio para MI felicidad, aunque de ello pueda beneficiarse (O NO) mi hijo. Te puede repugnar o no (ya hemos debatido tú y yo sobre el factor empatía), pero la decisión de tener un hijo o no (abortando, se entiende) se mueve por caminos paralelos de egoismo.

      • Iván Moreno permalink
        julio 23, 2010 4:00 pm

        Hay algunos argumentos que ni siquiera sé cómo hay vergüenza de utilizarlos.

        Sinceramente, si no se es capaz de seguir el hilo de la conversación, no se debe entrar en ella.

        Este debate parte de la consideración de confrontación entre los intereses de dos vidas con derecho a vivir (madre y feto). Ese es el punto de partida. Y me vienes con que el padre tiene derecho a matar al hijo por su propia felicidad (la del padre).

        Date cuenta: dadas las premisas iniciales, el argumento es igual que decir que una madre puede matar a su hijo de dos años (o dos meses), si eso va a hacerla más feliz (porque sea una carga insoportable, porque sea síndrome de Down, porque sea rubio, porque su padre es un borracho, por lo que sea). Que es el egoísmo el que debe primar.

        ¿Realmente quieres decir eso?

        Pues entonces lee antes, por favor. Entérate qué se está debatiendo y evitamos frases absurdas, que, sinceramente, molestan.

        Un saludo

      • julio 24, 2010 9:17 am

        Que es el egoísmo el que debe primar.

        ¿Realmente quieres decir eso?

        No. Lo que estoy diciendo es que es absurdo utilizar en este debate un concepto tan relativo como el egoismo (o “mi felicidad”) porque es tan aplicable a un caso (el aborto) como al otro (tener un hijo).

  10. Iván Moreno permalink
    julio 26, 2010 1:22 pm

    Lo siento, Círculo, pero creo que no entendiste bien el mensaje (tal vez porque no me expresara bien, aunque más bien creo que leíste en diagonal).

    Lo que se antepone es la vida de un ser humano a la felicidad de otro. En ningún caso se habla de que la felicidad sea la que marque el derecho. Y justamente eso es lo que rechazo, porque como bien dices, el egoísmo es tan aplicable al que quiere vivir (persona rica) como al que quiere asesinar (herederos asesinos).

    Por eso dije que el ser humano debe ser tratado como un fin. Anteponer a eso las consideraciones de felicidad de un tercero es repugnante y debe ser prohibido por ley, como seguramente coincidirás conmigo.

    Vamos, que no podemos matar a un disminuido porque suponga una carga social que no queremos asumir.

    Ese es el único argumento que expuse, y que veo que no se entendió bien.

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