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Pantagruelismo Burocrático

julio 23, 2010
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Hay muchas formas de tortura, pero si he de quedarme con una escojo, sin duda, la de pasar por el laberinto burocrático. Me refiero a que la lenta agonía a la que queda expuesto el ciudadano que se enfrenta al aparato burocrático lo desnuda en cuerpo y alma, lo deja exhausto y  exánime, lo tritura anímicamente. Si tuviera que elegir un medio de torturar a mi peor enemigo reiteraría mi elección: le haría someterse a un proceso burocrático.

Lo malo es que tales procesos forman parte de nuestro día a día y hasta ya mentalizamos nos hallamos de que tenemos que recorrer el callejón sin salida de los trámites burocráticos. Yo, que me había desacostumbrado, he vuelto a recibir una bofetada (burocrática) al toparme con los vericuetos de la inepcia oficinista y oficial española.

Para navegar por tan procelosas aguas se necesita una buena dosis de paciencia. Si no, corre uno el peligro de frustrarse, de encontrarse con que emana de sí mismo un yo desconocido y violento, que manifiesta su rabia a través de palabrotas y puñetazos en el aire,  de maldiciones al teléfono y al telefonista que le responde (con inútil respuesta) al otro lado del hilo. Y es que después de perderse en un mar de llamadas, que más parece un partido de tenis, no es de extrañar que se agote el buen talante del ciudadano que busca tan sólo informarse de cómo llevar a cabo un mero trámite burocrático.

De eso se trata. De un pequeño trámite. Eso mismo intentaba yo  hacer el martes: informarme acerca de la homologación de estudios de postgrado cursados en el extranjero. Lo que en principio parecía sencillo, y hasta de Perogrullo, acabó convirtiéndose en un infierno. Llegué a hacer hasta 50 llamadas telefónicas, en cada una de las cuáles o me remitían a un nuevo número o me desinformaban. Del Ministerio a la Comunidad, y de ahí a la Universidad. Nadie sabía nada. Y si acaso, ofrecían información falsa. Lo cierto es que llegué a desesperarme. Al final, 24 horas más tarde, vi la luz y mi duda obtuvo su respuesta en una oscura oficina de la universidad Autónoma. Menos mal que insistí, porque si no, todavía andaría haciendo llamadas.

Mi experiencia avala mi viejo odio por la burocracia. No porque esta no sea necesaria, pues al fin y al cabo se precisa una cierta dosis de burocracia allá donde conviven tantos seres humanos. Es esperable. Lo que me saca de quicio (porque lleva aparejado el pago de impuestos) es que existan tantos individuos que ocupan un puesto de trabajo que no sólo es inútil sino que eleva su inutilidad al máximo exponente cuando semejantes trabajadores muestran su incompetencia a la hora de desempeñar lo que tradicionalmente llamamos sus funciones.

La caterva de burócratas que me recorrí telefónicamente fue cayendo como fichas de dominó. Nadie era capaz de informarme, pese a que sus oficinas y departamentos (al menos por los títulos de los mismos) debían ser los lugares en los que se facilitase la información que en ese momento yo precisaba.

Tampoco las páginas web fueron de gran ayuda, pese a que pienso que se podría reducir personal si se facilitase información (empleo el verbo facilitar, y con ello quiero decir que la página en cuestión ha de ser clara y expositiva, entendible e informativa, fácilmente navegable…) a través de las mismas.

He aprendido varias cosas de mi batalla contra este Goliat burocrático:

a)    no va a ser la última vez que tenga que enfrentarme a sus temibles fauces

b)    Su ineficiencia patente parece no molestar al ciudadano medio

c)    Quiero ser burócrata

Un saludo

 

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3 comentarios leave one →
  1. Toby permalink
    julio 23, 2010 9:46 pm

    Este historia me recuerda de kafka. Que reforman el estado!

  2. Hiel permalink
    julio 23, 2010 11:58 pm

    Con permiso:

    a) Emigración; si hay motivos para algo, es para buscar el personal paraíso de cada uno, y más teniendo productos ibéricos ya en cualquier parte.

    b) El ciudadano medio es capaz de votar a un mentiroso patológico y, apostaría, volverá a hacerlo.

    c) Eso sí que es grave.

    Saludos.

    YO NO LE VOTÉ: ^^

  3. julio 25, 2010 7:09 pm

    Esperemos que no te las tengas que volver a ver con la maldita burocracia… Me temo que yo no tendré tanta suerte 😦
    Muy buen post!

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