Skip to content

Los nuevos románticos

julio 31, 2010

El Socialismo es posiblemente la obra de Mises más impactante y controvertida:

“La falta de claridad y sinceridad del socialismo ético, la debilidad de su lógica y su completa falta de crítica científica hacen de él, desde el punto de vista filosófico, el producto de una época de decadencia. Es la expresión espiritual del declive de la civilización europea en el paso del siglo XIX al XX. Bajo su signo se produjo la caída que precipitó a la nación alemana y a la humanidad toda desde la cumbre más alta al abismo más profundo. El Socialismo creó las condiciones espirituales que hicieron posibles la guerra mundial y el bolchevismo. Sus teorías de violencia triunfaron en la tremenda matanza de 1914-18, que clausuró la época en que la civilización había conocido el más esplendoroso florecimiento de toda la historia.

En el socialismo ético se alían el desconocimiento de las condiciones de la vida en sociedad y el rencor de todos los desfavorecidos de la suerte. La incapacidad para comprender los difíciles problemas que plantea la vida en sociedad confiere a sus partidarios la seguridad y la inconsciencia con que se imaginan poder resolver como por encanto los problemas sociales. Sacan del odio una fuerza de indignación que seguramente halla eco en el corazón de todos aquellos a quienes animan los mismos sentimientos. El fuego de su elocuencia tiene origen en el entusiasmo romántico por la ausencia de toda regla. El deseo de verse liberado de todo freno social está profundamente arraigado en el corazón del hombre; se mezcla en él la aspiración hacia un estado de cosas en que todos los deseos y todas las necesidades imaginables serían satisfechos plenamente. La razón demuestra que no debe cederse a este deseo de libertad absoluta si no se quiere volver a caer en la mayor miseria y que, por otra parte, esta aspiración es irrealizable; cuando el razonamiento falla, queda abierto el camino al romanticismo y todo lo que hay de antisocial en el hombre triunfa sobre el espíritu.

El movimiento romántico, que ante todo se dirige a la imaginación, dispone de un vocabulario muy rico. Sus sueños se adornan con tintes de un brillo que no se puede superar. Los elogios del romanticismo despiertan una nostalgia infinita; sus condenaciones, la repugnancia y el desprecio. Sus aspiraciones se vuelven hacia un pasado que no ve con mirada fría, sino del que se hace una imagen idealizada, y hacia un provenir que forja según su fantasía. Entre este provenir y este pasado nota la mediocridad cotidiana, la vida de trabajo de la sociedad “burguesa”, por la cual sólo siente odio y repulsa. A sus ojos, el burgués encarna todo lo que hay de pernicioso y mezquino. Vaga por comarcas remotas, elogia los tiempos y países más diversos; pero el presente es incapaz de comprenderlo y apreciarlo.

Los grandes artistas, aquellos a quienes colocamos en primera fila con el nombre de clásicos, comprendieron el sentido profundo del orden burgués. Los románticos lo ignoraron. Son demasiado pequeños para entonar la canción de la sociedad burguesa. Ridiculizan a los burgueses, desprecian “la moral del tendero”, hacen de la ley motivo de risa. Su mirada distingue con agudeza extraordinaria todas las taras de la vida terrenal e inmediatamente las atribuyen a las deficiencias de las instituciones sociales. Ningún romántico pudo reconocer la grandeza de la civilización capitalista. Compárese, sin embargo, los resultados obtenidos por “la moral del tendero” con las proezas del cristianismo. El cristianismo se ha adaptado muy bien a la esclavitud y a la poligamia, y en nombre del Señor ha santificado la guerra, quemado a los herejes y sembrado la devastación. La moral del tendero, tan denigrada, ha fundado la libertad individual, ha hecho de la mujer la compañera del hombre y su igual, ha proclamado la igualdad ante la ley, la libertad de pensamiento y de palabra. Ha declarado la guerra a la guerra. Ha abolido la tortura y atenuado la crueldad de las penas. ¿Qué fuerza civilizadora puede vanagloriarse de semejantes proezas? La civilización burguesa ha creado y extendido un bienestar tan grande, que la forma de vida en las cortes reales del pasado aparece ahora miserable en su comparación. Antes de la guerra mundial, las capas sociales menos favorecidas de la población urbana podían aún, no sólo vestirse y atenderse decentemente, sino saborear verdaderos goces artísticos y emprender también viajes a países distantes. Los románticos, sin embargo, sólo se fijaron en aquellos cuya situación seguía siendo mala debido a que la civilización burguesa no había tenido tiempo para crear suficientes riquezas que procuraran vida fácil a todos; nunca volvieron la mirada a los que ya habían adquirido el bienestar. Jamás han visto sino el fango y la miseria que la civilización capitalista contiene todavía como herencia del pasado y nunca han advertido los valores que creó esta misma civilización” (página 440-442)

“El romanticismo es una rebelión del hombre contra la razón, así como contra las condiciones de vida que le ha impuesto la naturaleza. Los románticos sueñan con los ojos abiertos; en su imaginación se liberan sin dificultad de las leyes del pensamiento y de las leyes naturales. El hombre que piensa y que actúa racionalmente trata de sobreponerse, gracias a la economía y al trabajo, al dolor que nace de la insatisfacción de los deseos; produce con objeto de mejorar su situación. El romántico es muy débil para producir, demasiado “neurasténico”; sueña con los éxitos que podría obtener, pero nada intenta para alcanzar su fin. No procura apartar los obstáculos con que tropieza en su camino, porque los hace desaparecer en sus ensueños. Como la realidad no responde a la imagen quimérica que se ha forjado, le tiene inquina. Detesta el trabajo, la actividad económica y la razón.

El romántico acepta como naturales los beneficios de la civilización social y desea, además, todo lo mejor y más bello que, en su opinión, los países y épocas lejanas ha ofrecido y siguen ofreciendo al hombre. Sumergido en la comodidad de la vida de las grandes ciudades europeas, aspira a ser un rajá hindú, un beduino, un corsario o un trovador. Pero el románico nunca ve sino el flanco amable de la vida de todos estos hombres, y cierra los ojos a las ventajas que les han sido negadas y de las cuales él goza en exceso” (página 465)

El Socialismo, de Mises, contiene innumerables pasajes como este. Un libro de lectura imprescindible que en un mes de agosto puede acabarse sin problema.

Saludos y Libertad!

Anuncios
One Comment leave one →
  1. agosto 3, 2010 10:31 pm

    Evidentemente nadie tiene un prisma lo suficientemente perfecto para contemplar todos los aspectos de una cuestión. Eso es lo que deduzco de lo que nos ha enseñado el método científico a lo largo de estos dos siglos de predominio burqués y que nos ha llevado al relativismo e individualismo de nuestros días.

    El socialismo con mayor o menor fortuna ha tratado de restañar las incoherencias de esa sociedad, que a pesar de sus virtudes, que las tiene, también tiene sombras. Y aunque se le tilde de utópico, no deja de ser un intento. Por ejemplo, a mí se me hace evidente que una institución atávica como la herencia debería haber sido abolida en una sociedad perfectamente liberal. En los años 50 Eric Fromm constató que una de las ventajas más apreciadas por las personas pudientes era la seguridad que le confería su posición. Dicho de otro modo, sí se han perpetuado diferencias en lo que Marx denominó clases. El socialismo simplemente constató esto de una manera mejor o peor razonada y trató de articular una respuesta.

    El romántico despreció al burgués, sí, pero también dependió de él. No se puede concebir una parte sin la otra. Una relación análoga de amor-odio se puede percibir en “El lobo Estepario” de Hermann Hesse.

    En un plano más personal diré que la indignación a la que su artículo hace referencia tiene mucho que ver con la herencia cristiana, que no solamente justificó guerras y asesinatos, y de la que el socialismo es un gran deudor. Todos en occidente podemos reconocer esto en nuestro interior. Efectivamente, la moral de los tenderos horrorizó a Cristo y a socialistas por igual.

    Pero todo esto ya importa poco, lo cierto es que ahora mismo tanto liberalismo como socialismo han quedado desfasados por la novedad de la situación. La situación de emergencia en la que se encuentra la humanidad necesita medidas de urgencia. Y para mí aparece claro que el ideal burgués, así como el socialismo no pueden ya hacer frente con sus soluciones al momento presente y al futuro inmediato.

    Tratando de purgar de nuestra mente prejuicios y moral, se podría decir que la relación perfecta entre individuos, e incluso entre especies nos la ha dado la naturaleza. Donde la depredación, la muerte, y la ley de la selva es la única lógica válida tal como acertadamente apunto Charles Darwin. Cualquier otra cosa es una invención humana, la civilización es una invención humana. Las reglas de la naturaleza no se pueden quebrar y pronto llegará el momento en que estás se nos presentarán claramente ante nuestros ojos.

    Siguiendo esta lógica, valores tan queridos en las naciones del norte como el orden, el amor al trabajo, que tantos frutos ha dado los últimos siglos se encuentran con la realidad de los límites físicos de la Tierra. ¿Porqué abogar por trabajar más y mejor si de todas formas el esfuerzo no tiene recompensa? ¿Porqué tratar de llegar dónde están otros cuando el hecho de nacer en un lugar y tiempo determinados ya condiciona la mera subsistencia? Estas son algunas de las preguntas que me hago y que en la praxis no tienen ninguna respuesta plausible más que sea la ley de la selva quien ponga a cada uno en su lugar. No sé si comprende el alcance de esta afirmación.

    No estoy en absoluto en contra de una sociedad con normas y leyes. Pero estas han sido muy parciales, nos hace falta un prisma mejor, o quizás una buena suma de ellos para permitirnos percibir con mayor claridad el orden de las cosas. La parcialidad es mala consejera de la justicia, si es que se pretende crear una justicia humana coherente. Por ello es necesario superar los modelos vigentes, conservando tan solo aquello que sea útil, beneficioso y durable en el tiempo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: