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Zapatero, Trini y el fin de los tiempos

agosto 31, 2010

Las vacaciones han concluido, qué se le va a hacer. Ha sido un agosto un poco muerto informativamente hablando: Obama retira las tropas de Irak, pero deja 50.000 soldados para seguir haciendo lo mismo que hasta ahora; Zapatero apura sus vacaciones y se marcha de gira asiática, a vivir que son dos días, demostrar lo mal que le quedan los trajes, la forma incorrecta que tiene de colocar las piernas cuando está sentado, de ocultar los brazos bajo la mesa, decir chorradas como la de “Miguelín”, o hacerle la pelota al gobierno chino por su inmensa capacidad de organización, ejem…; la cúpula del PSOE prepara su particular peregrinaje a Cuba, a dorarle la píldora a los Castro y demostrar que nuestra política internacional desde 2004 se resume en eso y poco más; también están los activistas pro-saharauis, recibidos en España con banderas del PCE y la República, apelando a la solidaridad de “los pueblos del Estado español”, y lamentando unos golpes que el gobierno socialista de Zapatero entiende razonables e inevitables, dadas las circunstancias, claro (y en esto no digo yo que no, la verdad)…

Hay dos cosas que en este agosto festivo han conseguido agriarme más de una comida, cabrearme durante unos segundos, o hacer brotar de mí los clásicos y simplones improperios contra el Gobierno, uff. Pero mis razones tenía: contemplar cómo Zapatero aprovecha las mejores condiciones de colocación o renegociación de nuestra deuda pública para comprometer otros 700 millones de euros de gasto en obra pública, todo ello después del ridículo y falso desencuentro entre los constructores (que piden, insaciables, más y más inversión en lo que sea que suene a infraestructuras, sean más o menos necesarias, ahora y siempre) y el gobierno zapateril. Esto demuestra que nuestro presidente es el problema, la fuente de toda inestabilidad, el origen de los grandes males que sufrimos: con el déficit escandaloso que aún tenemos, una administración que sigue creciendo, y un gasto público superfluo que se niegan a erradicar, al menor signo positivo en relación al interés de la deuda, se decida comprometer cientos de millones de euros de gasto público. Si Zapatero sube impuestos, no lo hace para sanear la estructura financiera del Estado, sino para gastar más. Si Zapatero baja los salarios al funcionariado, no lo hace para cumplir las exigencias de la UE o el FMI, sino para seguir gastando al ritmo acostumbrado. Zapatero dispara con pólvora ajena, y lo hace con gusto e irresponsablemente. Un país incapaz de “cargarse” en su momento a un mal dirigente, lo haga a través del partido en el gobierno (ya la disputa interna), como bien sucede en otras naciones, o mediante una inapelable opinión general sobre la conveniencia de un cambio inmediato, es un país que se muere, amodorrado, acomodado, estúpido y merecedor de todos los males que le sacuden.

La segunda cosa que ha conseguido disparar mi indignación es todo lo que se ha formado en torno a la disputa entre Tomás Gómez y Zapatero, o el primero con Trinidad Jiménez, si se prefiere, quien no sabemos bien si, postulándose como candidata socialista a la presidencia de la comunidad madrileña, está siendo esbirro o víctima del presidente,. A Zapatero le gusta mangonear y decidir candidaturas como al que más. Lo lleva haciendo sistemáticamente en Madrid porque sabe de la falta de integración y el caos que vive la federación socialista de esta región. Basta con que el tontaina de Gómez le plante cara, para que salte en mil pedazos la unidad de los socialistas. Admitámoslo, Gómez es el candidato de la derecha, y eso que es bobo como él solito, con ese discurso cursi, y esos tópicos cansinos e inverosímiles. Trini no es la candidata del éxito, pero sí la que prefiere Zapatero, quizá para evitar que en Madrid surja una partido socialista serio y bien tramado capaz de llegar a ser problemático en no mucho tiempo. Ganarle al PP es, hoy por hoy, improbable, así que la estrategia debe ser otra bien distinta. Comparto la intención que tuvieron las palabras de aquel pepero que, echando mano de la procedencia y del acento de Trini, la consideró una mala candidata para Madrid. Álvarez del Manzano nació en Sevilla, si no me equivoco, y no por ello dejó de ser un buen alcalde. Poco importan procedencia y acentos cuando las personas demuestran apego y vinculación con el lugar que aspiran gobernar, que es a lo que se refería el portavoz popular en la Asamblea de Madrid. Y eso mismo es lo que le falta a Trinidad, quien ya fuera paracaidista en el ayuntamiento madrileño, y ahora pretende saltar del Ministerio de Sanidad al de “gobernación” en la Puerta del Sol. ¿Por qué no se postula como candidata a Lehendakari, o a President, o a cabildo de alguna isla? Tomás Gómez no es el mejor candidato que el socialismo podría presentar, pero sí el candidato que representa un golpe en la mesa, la resistencia ante las tradicionales e improductivas designaciones procedentes de Moncloa o de Ferraz.

Si Zapatero se libra de esta, me temo que también lo hará de las que estén por llegar…

Saludos y Libertad!

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6 comentarios leave one →
  1. Liberand permalink
    agosto 31, 2010 8:22 pm

    Mira como se dirige Trini a sus niños de guardería, perdón, compañeros de partido, jaja. http://www.youtube.com/watch?v=PT8vhK6LzPI

    • agosto 31, 2010 9:32 pm

      Dónde lo ha rodado? No serán los jardines de la Moncloa, jajaja. El video es tan ridículo como ella, con esa verborrea simpaticona y sin contenido.

  2. Antonio permalink
    septiembre 1, 2010 11:30 am

    Da igual quién sea el candidato. Mientras el Gobierno de la nación española siga sometiendo a Madrid al ostracismo político y presupuestario, para que Barcelona y la nación catalana “se sientan cómodas dentro del estado”, el PSOE difícilmente volverá a ganar las elecciones regionales. Y van listos, si creen que esta extorsión les va a servir, además, para doblegar al electorado madrileño.

    Si Cataluña quiere seguir siendo española, que vuelva a contribuir lo que le corresponde. Si no, fuera. No puede ser que ahora sea sólo Madrid quien soporte el peso de la cohesión interterritorial. Cataluña es igual de rica, o más.

  3. Ashigaru permalink
    septiembre 2, 2010 3:57 am

    Efectivamente parece que no tenemos un presidente muy loable. Pero lo cierto es que esto se puede hacer extensivo a la gran mayoría de la clase política. Quizás es resultado del poso cultural español. Salvando cuestiones como el racismo, justicia social, etc., hay que reconocer que las naciones de cultura hispana van varios pasos por detrás de las naciones anglosajonas y no digamos las escandinavas.

    No creo que sea casualidad. Solamente habría que saber qué piensan hacer de adultos a los estudiantes, por ejemplo de Nueva Zelanda, y comparar las respuestas con las de los nuestros. Aquí quieren ser funcionarios, pues se trabaja poco o nada y se gana bien, además de la seguridad que ofrece.

    Lo que ocurre es que España está enferma. Quiere cosas, pero no está dispuesta a pagarlas. Quiere dinero fácil, quiere seguridad, quiere servicios pero parece que nadie está dispuesto a pagar el precio.

    Los políticos creo que son tan solo un reflejo de la media cultural de una nación. En ese sentido, tenemos un presidente que ni habla inglés. Pero con honrosas excepciones, no mucho mejores son el resto de representantes políticos.

    Pero si los socialistas parece que arreglan todo a golpe de subvención tampoco me agradan los populares, cuyo patriotismo pondría en cuarentena dada su tendencia a las corruptelas y la evasión fiscal.
    Dicho de otro modo, parece que hay que escoger entre lo malo y lo peor.

    Pienso que el problema es que no hay referentes morales y éticos. Es el individualismo soñado por el liberalismo utópico convertido en pesadilla. Lo cierto es que con políticos con nula voluntad de servicio público, con empresarios que no dudan en deslocalizar a países cuyas condiciones laborales conocemos muy bien, con empleados sin motivación cultural ni económica de hacer bien su trabajo, así no sale adelante un país.

    Yo soy español de origen, pero no estoy en absoluto orgulloso de ello. Más bien avergonzado, en el mismo sentido en el que lo estuvo Don Pío Baroja. Y me la repanpinfla la copa del mundo y demás vanos trofeos, eso no hace grande a una nación, acaso la envilece y estupidiza aún más.

    Pero parece que estos males seguirán sempiternamente, porque opino que es un problema cultural, no coyuntural, y en ese sentido no se hace absolutamente nada para remediarlo.

    Tenemos el presidente que nos merecemos, ni más, ni menos.

  4. atr permalink
    septiembre 4, 2010 8:58 pm

    De dónde te sacas que Álvarez del Manzano fue un buen alcalde? Fue pésimo. Madrid no salió de su escondrijo gris hasta que ese personajillo no se marchó.

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