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El pensionazo

septiembre 14, 2010

Los conservadores tienen un defecto: van de duros. Lo cierto es que ZP ha ganado adeptos en eso de subir la edad de jubilación y ajustar aun más el cálculo de las prestaciones. El conservador siempre mira de puertas para dentro, y siendo tan socialista como la vecina progre del quinto, aboga por el “que se jodan” y poco más. Porque no se le puede pedir más a quien simplemente aplaude la medida por su aparente dureza y severa austeridad, sin revisar la realidad que subyace al fracaso de nuestro sistema público de pensiones.

No voy a repetir aquí lo que otros han demostrado en otras partes, pero es que se puede decir más alto y, tristemente, hallar idéntica indiferencia. Lo que ZP dice que será insostenible “en 10 o 15 años”, y que pretende hacernos creer que no se ha hecho evidente hasta bien entrada la crisis, lleva quebrado más de 20 años. Es un sistema viciado de origen. La socialdemocracia únicamente parece funcionar en países disciplinados y muy productivos. Gente potente que “renuncia” a más del 50% de riqueza a cambio de la apariencia de “justicia social”, igualdad o cohesión social. Incluso a ellos se les ha roto el juguete, y no queda en el mundo Estado de Bienestar que no esté atravesando desde hace décadas una profunda crisis de modelo. Lo que ha sucedido en España es que nos ha llovido crédito y mano de obra poco cualificada, provocándonos un estado de embriaguez sin precedentes y durante prácticamente una década. Eso y los pactos de Toledo, por los que se “liberaba” a la Seguridad Social de las pensiones no contributivas y la sanidad, entre otros, permitieron ya a los gobiernos del PP, pero con especial orgullo a los del PSOE, vendernos aquello del “superávit de la Seguridad Social” como si realmente tal cosa existiese.

Hemos perdido la oportunidad de permitir la evolución de nuestro sistema público de pensiones que convierte en el acto las aportaciones en prestaciones (sistema de reparto), hacia estadios mixtos, donde los trabajadores con mayores rentas, pudieran reconducir parte de sus aportaciones a formas de inversión y capitalización mucho más rentables. Todo ello parar terminar en un sistema privado de pensiones donde la protección al desamparado procediera claramente del gasto de las administraciones, dejando a los ahorradores nutrir sus fondos, verlos crecer hasta el punto de poder jubilarse con mucha mejor pensión y con total flexibilidad en cuanto a la edad. Esto, que suena a utopía de mercado, es sin embargo la realidad posible que nos están negando. Con nuestro actual Seguridad Social los españoles estamos sufriendo la dilapidación sostenida de nuestro ahorro, comprometiendo las percepciones futuras a un mero ajuste estático, por el cual el gobierno de turno, en este caso el de ZP, sencillamente dirá estar salvando el sistema mediante dos actuaciones: esclavizar aún más a los trabajadores retrasando la edad de jubilación, y derogar los compromisos de pago, por así decirlo, retocando la forma de calcular la pensión a la baja.

Jesús Huerta de Soto tiene un fantástico artículo sobre el tema: Teoría de la crisis y reforma de la Seguridad Social. Podéis encontrarlo tanto en Ahorro y previsión en el seguro de vida como en Estudios de Economía Política, ambos en la Nueva Biblioteca de la Libertad, de Unión Editorial

Saludos y Libertad!

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4 comentarios leave one →
  1. septiembre 17, 2010 6:21 am

    Una de cal y una de arena.

    Si se acepta el principio de solidaridad como elemento irrenunciable de la res publica, la privatización del sistema de pensiones es aceptar la derrota. Es condenar a una mala vejez a muchas personas, por ejemplo a mujeres cuyo papel en la vida ha sido el de madre y esposa.

    Pero no es menos cierto que el papel del estado en todo este asunto ha sido infame. Efectivamente, el dinero de otros es el peor se administra (eso va también para la empresa privada). Y nos encontramos con una ineficiente gestión de un modelo que algunos como el profesor Navarro han defendido como perfectamente posible.

    • Yosoyhaye permalink
      septiembre 17, 2010 7:25 am

      Las “amas de casa” no reciben pensión publica alguna, si acaso la de viudedad, circunstancia que con un seguro privado también se da.
      La res publica se preocupa de lo común, lo que no implica el deber de sostener un sistema expoliador y redistributivo que dilapida el ahorro de los ciudadanos. Si hablas de un consorcio de compensación estaríamos ante un sistema privado capaz de sostener la falta de seguro, aunque el tema es complejo.

  2. Marta permalink
    septiembre 19, 2010 12:20 pm

    Yo creo que sí es factible si se sabe gestionar. El problema de España es un problema de gestión y de despilfarro. Si durante 40 años haces una pequeña aportación mensual a tu pensión, ¿por qué no vas a tener derecho a recogerla al cabo de tanto tiempo? Para eso te engañan y trabajas. Si liquidan el sistema de pensiones ¿para qué vamos a trabajar?
    No me parece mal ampliar la edad de jubilación incluso hasta los 70 dependiendo del trabajo de cada uno, claro está y haciéndolo voluntario. Pero cuando termines de trabajar que te den tu paga. En la mayoría de los casos no estamos hablando de sumas desorbitadas, vamos, que los pensionistas suelen rozar el mínimo, no me parece un gasto tan exagerado para una persona que ha estado ahorrando durante 40 años. Pues eso, mala gestión.

    • Yosoyhayek permalink
      septiembre 19, 2010 11:16 pm

      Mala gestión, y otras cosas: con tus cotizaciones a la seguridad social no ahorras nada, tu dinero se transfiere inmediatamente a quienes reciben prestaciones. No te creas un fondo, ni siquiera un seguro de poder algún día recibir cierta pensión. Que lo llegues a hacer dependerá de quienes paguen con sus cotizaciones las pensiones del mañana. No se capitalizan tus aportaciones, directamente se evaporan. Lo que creemos ahorro es en realidad consumo de esfuerzo. Un sistema piramidal quiebra en el momento que la masa de perceptores supera a la de cotizantes. Eso sucedió hace más de 20 años, cuando con los pactos de Toledo se decidió “sacar” de la SS el gasto sanitario y las pensiones no contributivas. Ese superávit de los últimos años es una patraña contable. El sistema está quebrado y con el resto de impuestos se trata de maquillar la cruda realidad. Consecuencias, demasiadas: conflicto intergeneracional (viviremos de nuestros hijos y nietos), dilapidación de riqueza (lo que creemos invertido en nuestro futuro es en realidad consumido de inmediato, por lo que resulta imposible generar valor) y despilfarro, porque toda ficción de servicio universal y gratuito, o de derecho a percibir una pensión, no es sino muestra de la ineficiencia con que el Estado redistribuye nuestra riqueza.
      Saludos!

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