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Así, no

septiembre 20, 2010

La reforma laboral no servirá para crear empleo. No es que los sindicatos tengan razón, pero lo cierto es que las reformas de Zapatero o bien nos dejan como estábamos, o contribuyen a empeorar aún más la situación. Carece de sentido abaratar el despido, o inventar fórmulas para que las empresas reestructuren su plantilla muchas veces de manera fraudulenta, sin que se tomen otras decisiones que son quizá más urgentes que la revisión de la regulación del trabajo. La economía de España es víctima del desastre que representa su Estado. No basta con parchear, dando satisfacción a exigencias puntuales de unos u otros. En España sobra impuestos, sobra regulación, administraciones públicas y mercados intervenidos.

Muy al contrario de lo que afirman los sindicatos, en España ya se ha despedido a todo el que se ha querido por parte de los empresarios. El Estatuto de los trabajadores y los convenios, o la mera acción sindical, no han sido obstáculo para que se produjera el necesario ajuste. También han caído las empresas menos solventes, y determinados sectores han visto esquilmada la inversión. Habiendo tocado fondo, o mejor dicho, un primer fondo, o fondo provisional, lo que debe promover el gobierno es la recuperación, y en ningún caso el salvamento de aquellos que el mercado tiende a expulsar. Subvencionar al quebrado no solo impide el ajuste, sino que dilapida recursos en un salvamento injusto y sin utilidad.

Que el gobierno haya dirigido su punto de mira hacia el mercado laboral solo indica que ha entendido una pequeña parte del diagnóstico. No se trata de crear la certidumbre a los empresarios de que contratar hoy mano de obra no les supondrá un grave esfuerzo en el mañana si eventualmente su inversión se fuera al traste. El problema es que el Estado pesa mucho, los impuestos han subido y seguirán subiendo, y ninguno de los mercados principales han visto relajada su intervención. La única manera de “estimular” la economía es dejando de hacer, retirándose del mercado a fin de que los agentes comiencen a explorar nuevas oportunidades tras el cataclismo necesario del ajuste. La recesión es, en todo caso, un producto del intervencionismo, de las políticas activas del gobierno en el mercado.

Los sindicatos temen que la reforma laboral sirva para reemplazar a trabajadores, generando temporalidad y sin que ello sirva para reducir el número final de desempleados. Si esto sucede no será debido a la reforma en sí, sino a la ausencia de otras reformas, o a la acción positiva del gobierno en otros mercados distintos al de trabajo. Las reformas laborales proporcionan dos servicios, según el momento de la crisis donde nos hallemos: En un momento inicial, de ajuste y quiebra, agilizar el despido sirve para acelerar la caída y procurar aminorar la erosión de riqueza que inevitablemente se producirá; las altas tasas de paro llegarán, a pesar de todo, pero con un mercado ágil la agonía del trabajador se prolongará menos en el tiempo. En un momento de profunda recesión, como en el que nos encontramos, agilizar el despido y reducir los costes laborales, contribuyen a que la reactivación de la economía se traduzca inmediatamente en la creación de nuevos puestos de trabajo en los que reabsorber a los que fueron despedidos con anterioridad. Cuando el mercado es ágil en los dos momentos, el ajuste tiende a ser rápido y menos traumático para empresarios y trabajadores.

La realidad en España es desalentadora: la reforma laboral es parcial e interesada, no afronta una verdadera relajación de la normativa, no reduce el coste laboral efectivo y no facilita realmente el despido. No se va a crear empleo neto en este país hasta que caiga radicalmente la presión fiscal, se reduzca de forma drástica el peso de la administración, y se liberalice mercados. El estímulo que necesita nuestra economía para que una reforma laboral se traduzca en más empleo, es que el gobierno deje hacer, adelgace y se recluya como un simple observador. Sin actividad, agilizar el despido no servirá para generar puestos de trabajo. Si no hay quien invierta, ni se deja que los agentes descubran nuevas oportunidades de inversión, difícilmente se empezará a crear de nuevo riqueza en nuestro país.

Saludos y Libertad!

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5 comentarios leave one →
  1. septiembre 20, 2010 7:21 pm

    ……..

    Lógicamente la crisis no se supera con una reforma laboral que solo va a fomentar la precariedad laboral, con una nueva ley laboral que va a favorecer que los empresarios puedan renovar y rejuvenecer las plantillas despidiendo a trabajadores con contrato indefinido, que tengan mas de 45 años, alegando motivos económicos. A lo mejor el problema de la baja productividad y competitividad de la economía española , de las empresas españolas no se debe tanto a la falta de formación de los trabajadores, o a cosas como el absentismo laboral sino que es culpa , resumiendo , del empresariado, de aquellos que ocupan los puestos de dirección en las empresas, de su falta de formación, de su ideología , de las políticas empresariales que aplican, de los objetivos que se marcan, tal vez España lo que necesita previamente a afrontar los problemas que pueda haber con los trabajadores es renovar, formar seleccionar mejor a los ejecutivos que elijen, definen, planifican y dirigen las actividades empresariales.

    La huelga del 29 de septiembre va a poner de relieve si a los sectores mas desfavorecidos de la sociedad española les queda alguien que defienda sus derechos y confían en ellos. La reforma laboral es motivo mas que suficiente para que todos los trabajadores españoles hagan huelga y salgan a la calle, indudablemente muchos trabajadores se sienten traicionados por los sindicatos, se preguntan por que no convocaron movilizaciones y huelgas cuando estaban sentados con los representantes de las Organizaciones Empresariales buscando forzarles a aceptar una reforma laboral que contemplara las reivindicaciones de los trabajadores, es evidente que ello fue debido a que en la mesa de negociación había muchos intereses distintos a los derechos de los trabajadores a los que los representantes sindicales no querían renunciar. Durante los últimos 30 años España ha estado avanzando , progresando , modernizándose, política , social y laboralmente, hasta caer en el evidente actual proceso de empobrecimiento, el día 29 se va a poner a prueba si el progreso social y laboral ha tocado también techo o no y la sociedad Español acepta o se revela contra cosas como la nueva ley laboral. Si la huelga general del 29 fracasa indicara que la clase trabajadora , la sociedad española en general se resigna ante la perdida de derechos que le quiere imponer el actual Gobierno Español y la elite empresarial. En la calle nos vemos.

    • Yosoyhayek permalink
      septiembre 20, 2010 8:49 pm

      Pues conmigo que no cuenten, soy autónomo y el día 29 haré lo que pueda para llegar a mi despacho. Las huelgas generales son políticas, son violentas y están promovidas por mentes totalitarias. Además, no me apunto a una pancarta que defiende una política cuyas consecuencias seria si cabe más terribles que las “reformas” de Zapatero.
      El sindicalismo de Estado es fascismo, a ver si nos vamos dando cuenta.
      Saludos!

    • Hiel permalink
      septiembre 20, 2010 9:59 pm

      Me da que en esa refinería no se refina nada, solo se pregona…
      Saludos.
      YO NO LE VOTÉ: ^^ (pero lo haré próximamente desde mi futura residencia a miles de kilómetros de esto aún llamado España; el que se quede, ajo y agua)

  2. atr permalink
    septiembre 21, 2010 2:15 pm

    Sólo disiento en un punto: la crisis no se ha originado por la injerencia estatal. Otros son los motivos y no conviene que se cargue al Estado con el muerto de la crisis, sino sólo con el de su impericia a la hora de afrontarla.

    • septiembre 21, 2010 2:53 pm

      ¿Qué motivos?
      Esta, como todas las crisis de los últimos tiempos, tiene una causa fundamental: las políticas inflacionarias, en forma de expansión crediticia y crecimiento desaforado de la masa monetaria. De eso, dado el control e incluso el monopolio que detenta el Estado, es totalmente responsabilidad suya, y de nadie más (bueno, en realidad de todos los que de una forma u otra mantenemos o nos conformamos con el estatismo rampante en el que vivimos). Si además, como sucede en el caso español, introducimos la burbuja inmobiliaria, que es el segundo tercer mercado (después del monetario/financiero, y el de trabajo) más intervenido, me parece a mí que no queda otra explicación científica sobre la cuestión.
      Saludos!

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