Skip to content

Gitanos

septiembre 26, 2010

“Gitano”, es un tópico, un lugar común, demasiadas veces introducido en nuestro lenguaje para denotar aquello que nos repugna, que nos resulta sucio, desordenado, poco de fiar, sospechoso, desagradable, peligroso o ajeno a la manera normal de comportarse. “Gitano” es también un pueblo, tan diverso como tristemente sometido a un test de perfección imposible de superar.

España ha sido y es un país de Gitanos. Su historia no ha sido fácil. Un cóctel de aislamiento autoimbuido y racismo vulgarizado dejó en manos del Estado de Bienestar un filón de marginalidad y dependencia. Décadas alojando, integrando, discriminando positivamente a decenas de asentamientos gitanos han dejado tras de sí no pocos éxitos, si bien el resultado general es más que cuestionable y decepcionante. Barriadas, exclusión, criminalidad reincidente y un lugar común que arrastran incluso los gitanos que sí han logrado incorporarse al orden común de convivencia.

Pero al Estado de Bienestar siempre le crecen los enanos, y atraídos por la laxitud en lo que al castigo del crimen se refiere, a las crecientes prestaciones y ayudas, así como por esa mala conciencia cristosocialista, grupos de gitanos provenientes de Rumanía y Bulgaria hicieron entrada en España y otros países en busca de su particular Dorado. En nuestro país se les recibió con la lección bien aprendida, pero no en el sentido de exigir, sino de dar, de amilanarse frente a quien prefiere no convivir sino coexistir abusando como un parásito y escudándose en su precariedad y lamentable situación. Campamentos, programas sociales y comprensión con sus hábitos mendigantes y criminales, con su utilización de menores para delinquir, es lo que encontraron los gitanos rumanos. Al parecer muchos de ellos, haciendo cuentas y no contentos con los más de 50 euros ganados al día por mendiga (con niño en la mochila o piñata reluciente), decidieron hacer el petate y partir hacia Francia, donde podían incluso triplicar la recaudación diaria, mientras mantenían el negocio del hurto en manos de sus infantes. Esto, por mucho que pretendan ocultar la realidad que todos hemos visto y vemos en las grandes ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia, representa a más del 90% de los gitanos rumanos y búlgaros asentados en nuestro país. El resto, los que aspiran a una vida distinta, se integran entre sus compatriotas inmigrantes, trabajando, cumpliendo sus contratos y tratando de convivir lo más sosegada y razonablemente con el resto de ciudadanos. No olvidemos que de Rumanía proceden miles de inmigrantes pacíficos y trabajadores, que son los primeros interesados en que se desvincule su nacionalidad del halo de desconfianza que suscitan los gitanos.

Y con este panorama lo complejo es tomar decisiones. La cosa no depende sólo de cómo son los gitanos y del grado de integración alcanzado, sino del fracaso de tantas políticas que han servido de imán y que han contribuido a asentar y arraigar a cientos de personas personas que, lejos de verse en la necesidad de convivir, han visto satisfechas sus expectativas originales de parasitar sociedades más ricas y acomplejadas que las suyas de origen. Esta doble moral es la que compromete incluso las soluciones más rotundas. Porque las expatriaciones son eso, una salida de tono que no puede por sí misma definir un tipo de política frente a las migraciones masivas de gitanos. Rumanía y Bulgaria son ahora miembros de pleno de derecho de la UE, y sus problemas, como lo han hecho los nuestros, o los de cualquier país miembro, tenderán a difundirse entre todos sus socios. Mientras que mendigar y delinquir siga siendo la principal fuente de ingresos de estas comunidades, no habrá política social, subvención o cobijo estatal que corrija cientos de años de conducta definida y orientada en ese objetivo. Deportarlos no acabará con el problema. Lo que ha hecho Sarkozy es tan medieval como populista, azuzando esos lugares comunes y tópicos de los que hablaba al principio. Pero hay algo que no se puede negar: dicha decisión es mucho más difícil de tomar que la actitud pasiva e irresponsable de tanto político que sólo huele el peligro y reacciona cuando sufre en primera persona los efectos de ese mal que no quiere ver o reconocer.

Y puesto que no cabe escurrir el bulto, que las deportaciones son una forma precaria e insuficiente de afrontar el problema, la duda es si el Estado de Bienestar podrá soportar en esta como en otras cuestiones el desencanto de la mayoría de la población, cansada de abusos, impunidad y titubeos. Sarkozy, como ya lo hicieran Jesús Gil o Maragall en sus respectivos cortijos, ha optado por levantar un muro, cavar un foso y vender a los suyos lo inexpugnable de sus fronteras. Pero, por muy efectivo que esto pueda parecer a corto plazo, resulta contradictorio con el mundo en que vivimos, donde las fronteras se desdibujan por necesidad o inevitabilidad, dejando a la luz del día la inutilidad de las políticas proteccionistas o de bienestar acotado que son hoy las grandes bazas a las que se aferra la socialdemocracia y el estatismo. Segregar entre chupópteros y ciudadanos responsables, expulsar si se puede, compartimentar a la población, convertir guetos en laboratorios de políticas activas de integración, matar la mala conciencia inundando con ayuda al desarrollo a las fuentes geográficas de ese tipo de individuos o comunidades que comprometen las bases mismas del Estado de Bienestar. Reacción pura y dura, caldo de cultivo de más racismo, de más nacionalismo, ambas circunstancias que deberían estar en retroceso ante un mundo abierto y dinámico como el que tenemos.

Los gitanos y las soluciones medievales de la socialdemocracia chovinista gala son el mejor ejemplo de los males que produce la renuncia a la libertad individual y el respeto de la propiedad privada como fundamento de todas las soluciones a los conflictos sociales planteados. La migración mendigante es lo que hoy es porque vivimos en Estados intervencionistas y de Bienestar, y todas las medidas que puedan tomarse serán consecuencia directa de esta circunstancia.

Saludos y Libertad!

Anuncios
11 comentarios leave one →
  1. septiembre 27, 2010 6:29 am

    Me ha gustado, porque no te quedas en lo superficial e intentas ir a buscar las causas del problema: el estado de bienestar (y yo añadiría los pesimos servicios de seguridad que padecemos). Los socialdemocratas de todos los partidos solo tienen en mente las soluciones fáciles que no arreglan nada y solo escurren el bulto: represión y subvención.

  2. septiembre 27, 2010 3:19 pm

    Como dice una pintada en Coruña, si quieres un piso hazte gitano.

  3. septiembre 27, 2010 3:24 pm

    Y echarle la culpa de su parasitud a la socialdemocracia es quedarse bastante en la cima del problema. Hay que defender los servcios construidos entre todos para mantenerlos libres de parasitos, ya sean foráneos o nacionales. Y cuando un caló se integra en la sociedad uno ya no los identifica como gitano en el sentido mas peyorativo de la palabra.

    • septiembre 27, 2010 5:10 pm

      David, las socialdemocracias están en crisis, lo mejor para todos es que en plena demolición no se nos vengan encima 😉

  4. septiembre 27, 2010 5:22 pm

    Que malo eres. Que conste que hace muy pci publique mi opinión sobre el problema de la socialdemocracia.

    • septiembre 27, 2010 7:46 pm

      No creo que se trate de un problema de líderes o equipos. El Estado maternal tiende a desmoralizar a sus ciudadanos, a conformarlos y hacerlos irresponsables. El Estado paternalista es la antítesis de la socialdemocracia de corte sueco, que es la gran triunfadora en la contienda de los totalitarismos, con su hedonismo, su culto a la libertad del cuerpo, etc… es imparable en ese sentido, pero es que es ahí donde se encuentra una de las fuentes de sus mayores quebraderos de cabeza. Me temo que el socialismo psicológico o moral, como se prefiera, es un sin sentido. Que el socialismo es irracional y antieconómico, ya lo dijo Mises en 1922, así que esto último es la gran novedad en lo que a la historia de imposibilidad del socialismo se refiere. Lo peor de todo son y serán las consecuencias de su agonía: se avecina o ya nos encontramos en una sociedad embrutecida, violenta y en depresión económica constante. Mira Francia, lleva dos décadas creciendo por debajo de su tasa de inflación, ha fracasado en su esfuerzo integrador, no les ha salido el invento multicultural y tampoco resiste el tono de su viejo chovinismo, nadie se atreve con los sindicatos, ni con los intereses creados o los grandes grupos de presión, el Estado es plomizo e inatacable… Ya escribí en otro lugar que de Suecia llegará la nueva socialdemocracia, reinventada en términos mucho más liberales y encabezada por eso que llaman derecha política. No temas, aun cuando no gobiernen partidos con siglas expresamente socialdemócratas, este tipo de totalitarismo seguirá vivo por los restos y su vanguardia será siempre escandinava. Si logran contener todos esos males que he descrito por unas cuantas décadas más, me conformo.
      Saludos!

      • septiembre 27, 2010 9:09 pm

        Pero el nivel de bienestar del estado escandinavo es innegable.

      • septiembre 27, 2010 10:21 pm

        Son ricos, así es muy sencillo redistribuir. De donde no hay, es imposible sacar. Lo que sucede es que hay algo que no se ve o no se siente, entre “tanto bienestar”: el coste de oportunidad. Los suecos podrían ser tremendamente más ricos si no fuera por su pesado Estado de Bienestar. Ahora, si es esa su voluntad, ellos sabrán. Pero hay aparece el vicio de todo sistema que no respeta la propiedad privada: siempre habrá alguien que no querrá someterse, que se sienta expoliado, que no comulgue con lo que en apariencia quieren la mayoría de sus compatriotas. La socialdemocracia es, y no puede evitarlo, eminentemente criminal, en el sentido de que para realizarse niega la libertad del individuo en sus aspectos fundamentales. Y repito, el mito socialdemócrata en base al ejemplo de bienestar escandinavo es falso: son ricos aunque les expropien el 60 o el 70% de su riqueza. Y no son ricos gracias a su Estado distribuidor, sino a su industria y sus recursos naturales, que tienen mucho más que ver con los mercados donde operan y comercializan sus productos.
        Saludos!

      • septiembre 28, 2010 12:23 am

        Ya sabes que la derecha europea está dominada, en gran medida, por la democracia cristiana.

  5. xurxo xabaril permalink
    febrero 27, 2011 2:21 pm

    libertad individual y el respeto de la propiedad privada es un contrasentido

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: