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Moral asfixiada

octubre 5, 2010

El profesor C.R.Braun ha expresado sus dudas y reticencias en el debate sobre la “legalización” de cierto tipo de drogas (muchas son ya “legales”), con dos argumentos: el primero de ellos versa sobre la desmoralización social, ese proceso de “ahogamiento” de la moral y la responsabilidad individual que, en palabras del profesor, viene perpetrando el Estado con sus ciudadanos (atomización social). Quizá el segundo argumento sea algo más débil: ¿a qué viene ahora la pasión izquierdista por retirar las zarpas del Estado en un ámbito tan concreto como es la producción y el consumo de cierto tipo de drogas? Tal vez se trate de un intento de liberar al Estado de sus cargas, y no tanto de hacer lo propio con los individuos y sus cadenas. Es posible que tras haberlo intentado casi todo, y ante los gravísimos conflictos y crisis que provoca el narcotráfico y el crimen que lo rodea, la izquierda haya visto como mejor estrategia posible convertir en “blanco” el mercado negro de las drogas. Aquí es donde CRB lleva razón, porque en ese momento la acción estatal viraría desde la mera, ingenua e ineficaz represión, hacia la vía clásica de la socialdemocracia: la asimilación, manipulación y confusión en los hábitos y costumbres individuales. La única libertad que concibe la izquierda es la de la permisión (Libertad positiva), no la propia de la no-prohibición (Libertad negativa).

Y aunque comparto en gran medida lo que explica el profesor, he de decir que no es en el tema de las drogas donde más dudas tengo. La droga es hoy accesible, habitual y tiene ya una específica consideración moral o social respecto de los prejuicios y cautelas que suscita en la mayoría de los individuos conocer la condición de adicto en una persona. No pertenece a una buena reputación ser un drogadicto, y no está bien visto, salvo en ambientes chuscos, ignorantes o miserables, presumir del consumo normalizado de sustancias estupefacientes. Sucede algo parecido con el alcohol, que aun siendo parcialmente legal, también ha generado desde siempre sus propios efectos en la conciencia de los ciudadanos, y aunque no esté mal visto en absoluto ser un bebedor habitual, si lo es ser un borrachillo, o consumir alcohol a determinadas horas o en determinados contextos. El rechazo existe y la conducta de la mayoría de nosotros tiende a ajustarse a la idea de que prudencia y moderación (incluso la abstinencia) han de ser las guías en el consumo de bebidas alcohólicas. Con la legalización de las drogas, a pesar del ahogamiento moral de nuestra sociedad, pasaría algo parecido a lo que ya sucede con el alcohol. Habría extremos, pero en general su consumo se sometería a reglas tendentes a moderar y contener excesos.

Donde sí creo que debe guardarse cierta precaución en lo que se refiere a la defensa de una regulación laxa y liberal, siguiendo la primera consideración expuesta por CRB, es en el tema del tráfico y la conducción. Los españoles, como ocurre con otros pueblos, se caracterizan por su agresividad y temeridad al volante. Tienden a no respetar las reglas expresas, y en su ausencia o infracción, ni siquiera se someten a la regla del sentido común. La idea de ajustar velocidad y atención a las circunstancias de la vía no existe en el conductor medio español. Cuanto más potente es su coche más abusa de sus reflejos o de las prestaciones del vehículo. En ciudad no existe el respeto mutuo, el orden circulatorio efectivo depende más del miedo que tiene la mayoría de usuarios (conductores, ciclistas o peatones), que de la destreza de quien se considera a sí mismo un buen conductor. Los padres no agarran a sus hijos con cinturones y sistemas especiales sino por el miedo a una sanción, como tampoco se restringe el consumo de alcohol u otras sustancias si no fuera por el temor a los controles y sus consecuencias. Y no hablo de jóvenes que dedican sus exiguos sueldos a la compra de un coche potente y a salir de fiesta como si les sobrara el dinero, sino de gente madura, arrogante y descuidada, que se lanza a la carretera con sus reflejos disminuidos confiados de su genial habilidad al volante. En España, como en otros países, la conducción se ha convertido en un sálvese quien pueda, lo que no sólo se siente en la calzada, sino cuando uno camina por la calle o utiliza medios de transporte colectivo (los peatones “conducen” con mucha más temeridad porque no confían en no ser lesionados por culpa de sus malos modales). El ahogamiento moral, la irresponsabilidad y la mala educación, van de la mano haciendo muy desagradable deambular por el espacio común.

Soy partidario de dejar hacer, de reglas libertarias para la conducción, porque creo que el éxito de una sociedad no se mide en términos de disciplina expresa, inspirada en el miedo a la sanción conocida o simplemente temida, sino a la interiorización de esquemas de comportamiento que hacen de la conducta individual un fenómeno tácitamente coordinado y eficiente en rasgos generales. Sucede entonces que hoy en día, como apunta el profesor, nos encontramos con determinadas prohibiciones que son muy difíciles de revocar, no tanto por la naturaleza de lo que éstas traten de salvaguardar, sino por el efecto pernicioso que la mera imperatividad de semejantes restricciones positivas haya tenido y tenga sobre la moral y el sentido común de los individuos.

Saludos y Libertad!

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8 comentarios leave one →
  1. JFM permalink
    octubre 6, 2010 7:24 am

    Aunque parezca increible el alcoholismo era poco frecuente en la Rusia zarista. Fue durante el regimen blochvique que los rusos se dieron al alcohol y no solo por la mera desesperacion sino que su consumo fue alentado por el regimen.

    Pues yo creo que mas alla del aspecto puramente fiscal la razon por la que la izquierda incita al consumo de droga es porque la droga es el opio del pueblo.

  2. octubre 6, 2010 9:57 am

    jfm:

    No es que sea increíble, es que es falso. El alcoholismo del mujik es una constante en la literatura rusa. Por otra parte el vodka estaba igualmente controlado por el Estado en el período zarista, si es a eso a lo que usted se refiere.

    No van a tener la culpa de todo los comunistas, vamos.

    Por otro lado, respecto a este post, simplemente decir que cuando se tienen estas reflexiones… llega el momento de dejar la retórica rothbardiana de “la ley natural” y asumir que se es un niño bonito conservadorcillo.

  3. JFM permalink
    octubre 6, 2010 12:09 pm

    Pues usted me dirá que hay pocos mujiks en Dostoievski pero no me viene a la memoria ningun persoanje de alcoholico (bueno í uno, en el Idiota). Tampoco en Tolstoi.

    Lo que si recuerdo es que Izquierda Unida o copmo quiera que se llame el PCE incita a los jovenes a usar drogas “La droga no muerde”. Como IU esta a ańos luz del poder lka motivacion no puede ser fiscal.

    Por lo que la motivacion es bien buscar el aborregamiento de la juventud o bien puro y simple nihilismo donde se busca la destruccion de la sociedad porque sí sin que importe lo que venga después e incluso si es opuesto a lo que dice profesar. IMHO el entusiasmo con el que los comunistas occidentales ayudaron a los nazis no fue mera disciplina y hoy tenemos su colaboracion con el islamismo.

    Lo que si tengo claro es que IU es poco amiga tanto de la libertad como de nuestra sociedad y civilizacion por lo cual el hecho de que abogue por algo debeeria ser motivo de desconfianza. “Timeo danaos et dona ferentes”

  4. octubre 7, 2010 2:13 pm

    Baste leer “Almas Muertas” de Nikolai Gogol para comprobar hasta qué punto estaba extendido el alcoholismo entre los siervos.

    Tener por criterio contra la droga el que fuerzas socialistas apoyen su legalización es puro sectarismo, de manual.

    En realidad el fenómeno del “yonki” está creado por los altos costes de la droga y el aprovechamiento de ciertos mitos de base santurrona por parte de sinvergüenzas que existen en toda época y lugar (“no fui yo, fue la droga” o “la droga acabó con mi vida”, etc, etc). Antes de las más modernas “guerras contra la droga” el consumo de la misma no generaba marginalidad entre sus consumidores. Y la razón, obvio, está en el precio: directamente relacionado éste, por supuesto, con el nivel de permisividad.

    • octubre 7, 2010 9:32 pm

      Todavía no te has explicado, sigo esperando. Prueba a leerte el post con atención y luego debatimos

      • octubre 8, 2010 9:51 am

        Sus intentos por parecer una mente excelsa, racional y analítica son cada vez más humorísticos. Pues siempre que me paso por aquí para glosar alguna de sus ocurrencias tiene a bien adoptar la misma pose y el mismo “argumento”.

        Toda su impostura ideológica no se sostiene (véase su visión del tema del aborto) y aquí se vuelve a demostrar. Usted atribuye condiciones generales a “los españoles” haciendo gala de un individualismo metodológico (único concepto que justificaría la mitad del bla bla bla que se produce por aquí) bastante discutible o más bien ausente. Porque, de hecho, es usted tan “liberal” que la mitad de su artículo (de sus artículos) parecen la transcripción de las imprecaciones a la juventud por parte de un viejo amargado no ya respecto a la libertad sino respecto a la vida misma. De liberalismo sólo la pose. Porque del liberalismo, aquí, lo que sólo interesa es su versión adulterada y de garrafón: con forma de dogmatismo facilón anti-izquierdista.

        Aunque bueno, ya se sabe, como dijo en su día el señor Daniel Rodriguez Herrera, que se puede ser liberal y ultracatólico o liberal y racista. Claro que sí: se puede ser liberal y antiliberal. ¡Já!

      • yosoyhayek permalink*
        octubre 8, 2010 10:17 am

        Lo mejor de todo es que seas tú quien se arrogue ser la voz de la conciencia liberal, o mejor, el azote de los que escribimos en blogs sindicados en RedLiberal. De todo lo que dices no he leído ni un sólo argumento que demuestre lo que de mi opinas, así que doy por sentado que se trata sin más de insultar, insultar de manera pedante y desde la soberbia intelectual.
        No sé qué es lo que te parece mal de mi artículo, porque nada de lo que he escrito ha llegado a ser criticado por ti: ¿no te parece bien que esté a favor de la legalización de las drogas? ¿No te parece bien que considere que tras un largo periodo de intervención, no exista hoy en determinados ámbitos la “buena” o “recta” conducta suficiente como para procurar cierta coordinación social? Puedes criticarme que sea yo quien cuestione al profesor CRB en sus reticencias respecto de las drogas, mientras que en mí surjan casi idénticas en cuanto a la circulación y el tráfico.
        Si te leyeras los post antes de escupir una idea preconcebida sobre lo que aquí se escribe, seguramente te provocaría mucha más vergüenza irrumpir de esta manera tan arrogante y nimia. No dices nada, y en nada te quedas.
        Me tienes por conservador, reaccionario, puritano o lo que sea. Crees que soy ultracatólico, y varias cosas más, y lo que siento es que no debo justificarme en absoluto frente a un tipo como tú, que es incapaz de rebatir con argumentos y entrar en el debate sin recurrir a ese estilo tan zafio y chusco que te caracteriza.
        Continúo abierto a que comentes, y no insultes, a que expongas tus objeciones, y no las categorías en las que simplonamente procuras clasificar a quien no piensa como tú.
        Saludos!

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