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El espectáculo chileno

octubre 14, 2010

El rescate (que no “liberación”) de los 33 mineros atrapados se ha convertido en el acontecimiento más rentable, políticamente hablando, al que ha podido asistir la opinión pública en los últimos años. Suerte y saber hacer, porque tanto si los mineros no hubieran alcanzado un refugio como si el gobierno y los técnicos no hubiesen sabido medir los tiempos y diagnosticar la situación, no estaríamos hoy ante este éxito indiscutible. Sebastián Piñera ya tiene una estrellita más en su banda, de eso no hay duda. Los mandatos del presidente de Chile son breves, 4 años sin posibilidad de reelección que exigen hilar muy fino, no afrontar reformas que no se esté seguro de poder terminar, y dejar que sean el resto de instituciones políticas quienes soporten la ardua tarea de “cambiar” el país. Posiblemente esta sea la causa de la aparente moderación y concordia que inspiran los dos últimos presidentes de Chile, y no sé hasta qué punto esto es beneficioso para los chilenos, pero lo cierto es que a nivel internacional semejante “estabilidad” genera una sana envidia.

El drama de los mineros, en las circunstancias que finalmente han sido confirmadas, y que posiblemente fueron aventuradas poco tiempo después de que se produjese el hundimiento que los enterrara en vida, ha tornado en la mejor campaña a merced de un político hábil como Piñera. Creo que a pocas horas, o días de la catástrofe, ya se sabía que era viable un rescate, si bien serían necesarios unos medios y un cálculo extremadamente complejos. Y es entonces cuando la política comienza a servirse de la técnica en pos de ocultar cuestiones como por ejemplo la falta de seguridad de las minas chilenas. A partir de ahí resulta sencillo preparar el show, alargar la espera, salpicarlo todo de hitos patrióticos, gestos con la familia, y como culmen de un heroico rescate, el saludo uno a uno de cada minero por el Presidente Piñera.

Celebro que todo haya terminado de esta manera, pero tengo mis dudas sobre el proceso de rescate y la utilización política del mismo. Cuestiono también la capacidad política de Chile para cuestionar la acción de sus mandatarios, más si cabe cuando el país asiste con el alma en vilo a un espectáculo perfectamente orquestado por los mismos. Chile es una excepción en Sudamérica, y esto no debemos olvidarlo. Desde que Salvador Allende pretendiera hacer de él la Cuba de los Andes, pasando por el éxito de las reformas económicas afrontadas por los siguientes gobiernos, hasta un presente en el que los chilenos viven mejor gracias a una mayor libertad individual unida a una cultura democrática mucho más estable y civilizada que las que disfrutan el resto de sus vecinos continentales.

Saludos y Libertad!

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14 comentarios leave one →
  1. octubre 14, 2010 1:40 pm

    Es necesario decirlo: el capitalismo salvó a los mineros:

    http://online.wsj.com/article/SB10001424052748703673604575550322091167574.html?mod=djemEditorialPage_h

  2. atr permalink
    octubre 14, 2010 2:20 pm

    Este tipo de eventos se presta a una utilización política. De A o de Z, hubiese sido aprovechado por cualquier gobierno y probablemente hubiese servido de trampolín para un mandatario de capa caída. No es el caso. Así funciona la alta política y el efecto sobre la masa, el conjunto de la población, resulta transcendental. La masa no es tonta, sin embargo. Pero a veces nos conviene dejarnos llevar, dejarnos manipular, o dejar que parezca que así sucede.
    Lo que me lleva a comentar brevemente no es sólo ésto, sino el hecho de que hayas insistido en la deuda que tiene Chile con su pasado. Las sabias medidas económicas de Pinochet (has dicho, los sucesivos gobiernnos, pero en realidad has incluido a Pinochet) permitieron que Chile despegara económicamente. Da igual que se tratase de un demente, de un ser despreciable que nunca concedió libertad a los chilenos (a lo mejor sí en materia económica pero desde luego no en el resto de los ámbitos), de un asesino cruel, de un genocida que gustaba de las torturas…. No caigamos en las proximidades de la justificación de una dictadura sólo porque nos fijamos en lo que supuso su ominosa presencia para la economía.
    Un saludo.

    • octubre 14, 2010 4:00 pm

      No puedo justificar una dictadura por sus aciertos económicos, pero tampoco indultar a un gobierno democrático o representativo a pesar de sus errores. Si Pinochet, además de ser un asesino cruel, hubiese sido socialista (o más socialista de lo que fue, para ser exactos), habría sido como Fidel, por ejemplo.
      Hablo de “gobiernos posteriores” no por no mencionar al dictador, sino por destacar las particularidades de cómo se desarrolló Chile, en términos políticos, desde que se quitaran del medio a Allende, que como digo, no era ni mayoritariamente apoyado ni lo mejor que le podía pasar al país. Lo cierto es que Pinochet, aparte de ser un asesino, no consiguió que su régimen suplantara por completo la libertad política de los chilenos, de ahí que acabase como acabó, no ya a partir de 1988, sino posteriormente cuando tocó hacerle rendir cuentas por sus crímenes. Chile es incluso un ejemplo para nosotros, los españoles, que dejamos atrás de forma pacífica una dictadura sólo después de que el dictador muriese, y dejara tras de sí una España incapaz de repetir los errores de antaño. En Chile no fue así, y su transición fue otra, y quizá merezca incluso más respeto y atención que la nuestra, que tanto se han empeñado muchos en ponderar.
      Saludos!

      • Daniel permalink
        octubre 15, 2010 6:53 pm

        Comparar a Pinochet con Fidel Castro es una aberración, no por los años que estuvieron en el en el gobierno sino que en Chile se supo lo que sucedió (muertes, atropellos a los derechos humanos ) y no podemos decir los mismo de Cuba ?
        Además no conozco en la historia de la humanidad un dictador que se someta a la votación popular del pueblo y respete esa decisión.
        Si hay uno quiere decir que Pinochet lo plagió

  3. Sanders permalink
    octubre 14, 2010 2:46 pm

    @atr

    Con Pinochet como con Franco, ser objetivo no es justificar los crímenes de la dictadura.

    Y para ser objetivos hay que admitir que en lo económico, ni Franco ni Pinochet dejaron sus respectivos países económicamente inviables y pobres de solemnidad.

    Dice mucho que por donde pasa la izquierda en el poder, se produzcan las mismas injusticias, y cuando lo abandona solo quede la miseria irrecuperable.

    • atr permalink
      octubre 14, 2010 3:01 pm

      Ser objetivo? La economía no lo es todo, y el oscurantismo en el que nos dejó sumido Franco no queda compensado por su (dices tú) acertada manera de dirigir la economía. De verdad crees que un régimen democrático no hubiera hecho mucho más bien a España desde el punto de vista económico? Benidorm conoció su boom gracias a que se hizo la vista gorda al hecho de que las mujeres se bañasen en bikini.
      La prosperidad económica, si no va acompañada de libertad de pensamiento y acción, sirve de no mucho.
      No me siento identificada con el discurso de izquierdas y por lo tanto no entiendo por qué aludes a los desmanes económicos de la izquierda, como si yo los aplaudiera. Me refiero a la libertad global, a la posibilidad de ejercerla en todos los campos. Claramente Pinochet no hizo nada por ella. Es más, su figura es detestable y resulta lastimoso que se parapetara en su supuesta enfermedad para no recibir un justo castigo.

      • octubre 14, 2010 4:05 pm

        Tienes razón, porque lo que movió principalmente a estos dictadores a procurar la prosperidad económica de sus súbditos fue sencillamente mantenerse en el poder. Ni Franco ni Pinochet dejaron de ser sátrapas liberticidas por acogerse a la racionalidad económica que nos indica que más libertad tiende a generar más riqueza. Dicho esto, no nos vayamos a creer que el éxito económico de esos regímenes consistió exclusivamente en garantizar la libertad económica, porque no fue así en absoluto, o no tanto como parece. En realidad garantizaron seguridad institucional aprovechando así las ventajas comparativas de cada país. Si encima fueron un poco permisivos, y dejaron hacer, parece obvio que sus economías marchasen mejor que las estrictamente planificadas o intervenidas.
        Saludos!

  4. atr permalink
    octubre 14, 2010 7:59 pm

    Yosoyhayek,

    no he hablado de justificar ningún otro régimen y por lo tanto ni tiene sentido hacer cábalas acerca de ello ni tampoco aventurar lo que hubiera sido de Pinochet si el señor hubiese sido de izquierdas. Me es igual. Fue lo que fue y eso es lo que cuenta.
    Me alegra comprobar que un país como Chile funciona democráticamente y estoy plenamente de acuerdo con la consideración de que es un ejemplo.
    Un saludo

  5. amartinoro permalink
    octubre 14, 2010 8:34 pm

    Yo no tengo tan claro que como dice Nairu, el capitalismo salvó a los mineros. En el post de Jeff Tucker en el mismísimo blog del Mises donde referencia el art. del WSJ varios comentaristas le replican con varios matices.

    Está claro que las innovaciones y la tecnología fruto del capitalismo libre, han hecho posible este rescate. Pero, ¿cuántos recursos ha dedicado directa o indirectamente los gobiernos? (No lo sé). Y como decía otro, la mina era propiedad privada (al menos nominalmente, luego no sé si el gobierno metería las narices), y algunos podrían defender mayores regulaciones para las minas, lo que puede ser cierto.

    Yo diría pues que el capitalismo ha permitido el rescate, pero los gobiernos también han movido hilos y dedicado recursos. Lo que no quiere decir que en ausencia de esta intervención las cosas hubieran salido mal.

    • octubre 14, 2010 9:42 pm

      20 millones de euros ha costado. Creo que el rescate lo ha impulsado sobre todo una manera de reaccionar y sentir ante la desgracia ajena y el peligro de muerte de otros: en Rusia, por ejemplo, no se esmeraron tanto en rescatar a los atrapados en el submarino Kursk, quizá se trate de eso. El caso Chileno es claro, porque bien podría haberse realizado el rescate con aportaciones libres de ciudadanos de todo el mundo, 20 millones no es nada!
      Saludos!

  6. octubre 14, 2010 10:09 pm

    El capitalismo no es incompatible con los gobiernos, Amartinoro. El gobierno ha tenido un papel muy activo en el rescate, por supuesto, pero estamos hablando de capitalismo, no de anarcocapitalismo. Los gobiernos forman parte del mundo capitalista.

    Lo relevante es que sólo en un mundo capitalista es posible la coordinación social que hace posible la existencia de esa tecnología y la cooperación entre los que pueden aportarla y los que la necesitan

    • amartinoro permalink
      octubre 15, 2010 12:19 am

      Estoy de acuerdo con eso, el estado es una institución del capitalismo. Pero ya digo que la conclusión puede estar sujeta a matices como los que torpemente apuntaba. Por ejemplo, el gobierno chileno creo que ha jugado un papel importante en esa cooperación, lo que ya digo que no quiere decir que sin ese papel gubernamental se hubiese dejado de producir esa cooperación.

      Pero con todo, a mí particularmente no me importa demasiado que se vulneren cualesquiera principios “liberales” por la interferencia del gobierno, para conseguir fines como rescatar a estos 33 mineros. Si el gobierno pone dinero para ello, no pondría grandes pegas -siempre que sus resultados sean efectivos, claro-, aunque seguramente la gente podría haber aportado voluntariamente esa cantidad.

  7. aris permalink
    octubre 15, 2010 8:57 am

    creo que has caído en un error muy común… cuando un político hace las cosas bien es normal que aumente su popularidad, pero eso no significa que haga un uso político de las circunstancias; acusamos a los políticos de politizar todo, pero es a lo mejor es que nos empeñamos en que lo politizan.

    saludos

  8. Daniel permalink
    octubre 15, 2010 6:48 pm

    No ha sido ni el capitalismo ni la política partidista la que ha rescatado a los mineros desde las profundidades de la tierra sino el valor intransable del humanismo.
    No es menos cierto que a partir del rescate se levantarán la política y la economía para ser aplaudidas y beneficiadas de ello, pero hay que reconocer que esa es una actitud tan humana como la ambición y el egoísmo y creer elo contrario es entonces pensar que el ser humano es un ser perfecto.
    Muchos ganaron con este rescate : los medios de comunicacion que aumentaron sus audiencias y tirajes; los políticos partidistas que aperecieron en infinidad de imagenes públicas; el gobierno que adquiere credibilidad en hacer las cosas bien; los religiosos justificando así la existencia de Dios; etc.
    Pero quien más ganó fué la vida; pues hoy 33 compatriotas respiran y se abrazon con sus familias.

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