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Tea Party

octubre 17, 2010
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Lo que quizá genere más confusión sea el carácter plural y espontáneo de la política norteamericana. El Tea Party no es una facción perfectamente definida, su constitución no es meticulosa, fundacional o rígida, sino que se trata  a todas luces de un movimiento revolucionario guiado fundamentalmente por un sentimiento de oposición hacia la manera en que están yendo las cosas en los EE.UU. Y es esa indefinición en tantos aspectos en torno a un núcleo duro sencillo y este sí delimitado y perfectamente comprensible por todo el que se adhiera al movimiento, lo que convierte al Tea Party en doblemente atractivo e ilusionante, a la par de confuso y contradictorio. Más nación, menos intervención y menos impuestos, no es una consigna nueva, sino que reproduce la esencia misma de la cultura política norteamericana. Sobre esas bases surgió una nación de hombres libres, siendo quizá una idea algo edulcorada y artificiosa de los orígenes lo que más ayuda a conmover y abigarrar personas e ideas muchas veces dispares en todo lo demás. Pero esa es la grandeza política de un país que ha sabido resistir a las tendencias totalitarias más destructivas que han asolado el mundo entero, naciendo todas ellas en la vieja Europa y extendiéndose versionadas por el resto del planeta. Y ha sido justo en los momentos en que peligraba todo ese bagaje de cultura democrática y libertad política que da sentido a la gran nación norteamericana, cuando han surgido movimientos con el perfil revolucionario y originalista del Tea Party.

Nuestra estrecha perspectiva europea nos hace desconocer y no comprender tanto los matices como los fundamentos de la política y el partidismo norteamericano. Hemos adoptado la inepta posición de clasificarlo todo en virtud de unas pocas etiquetas, tan limitadas y peyorativas que en absoluto ayudan a interpretar mejor la realidad de los hechos: ultraconservador, neocon, neoliberal, etcétera. Y no hablo de la prensa posadolescente, tipo Público y sus versiones, sino de la pretendidamente seria como la que produce Prisa, por ejemplo, que en cada comentario, reportaje y análisis de la actualidad, impregnan los datos con juicios de valor que no se esfuerzan en esconder su vaciedad y falta de rigor intelectual. Son, como digo, artículos de prensa que nos trasladan una visión parcial y edulcorada, centrada en lo anecdótico y no en lo fundamental, de un movimiento político de sencillas bases, pero complejo en su formación e incorporación de líderes y seguidores. El Tea Party no es un Partido de masas, centralizado y constructivista, no es un Partido con vocación excluyente, ni una estructura organizativa compleja que aspire a suplantar la mecánica administrativa del Estado; no es un partido de corte europeo. Se trata de un movimiento político, donde habitan sentimientos e ideas muchas veces divergentes, pero bajo principios y valores comunes suficientes que son, en sí mismos, negadores del carácter totalizador y estricto de lo que aquí se entiende define el partidismo político. Es por ello que debemos tomar todas las cautelas posibles antes de meter a todo el Tea Party dentro de la misma consideración en cuanto a aspectos particulares o meramente anecdóticos que pudieran suscitar nuestro rechazo más frontal. Es obvio que a la llamada de menos intervención, más nación y menos impuestos ha acudido también la América moralista, evangelista, ultramontana o lo que se prefiera. Y quizá sea su fuerza de convicción lo que esté moviendo a cada vez más personas a apoyar al Tea Party, cuya esencia carece en muchos aspectos de atractivo tal y como avanza la sociedad occidental en que vivimos.

La izquierda mediática ha dado con un filón no sólo para persistir en la obsesiva manipulación de la realidad social, política y económica de los EE.UU (que, por ejemplo, nos impide comprender que ya no es el país tan liberal, con tan poca intervención y tan individualista como lo venden desde el antiamericanismo), sino también para tratar de levantar un nuevo cordón sanitario que ayude a combatir a determinados personajes de la derecha autóctona, no ya desde el combate ideológico y la discusión política, sino desde el prejuicio, la manipulación y el sensacionalismo exclusivamente alimentado por la ignorancia y la falsedad.

El Tea Party no puede definirse sino como movimiento plural, y en todo caso en virtud de la esencia que contribuye a aglutinar a personajes y credos muchas veces contradictorios en todo lo demás. Puede que el espíritu libertario del Tea Party se esté abriendo paso en España, y ojalá que así sea en los aspectos más revolucionarios en lo que a las relaciones entre mercado, individuo y Estado se refiere. No creo que ningún político en activo de nuestro país esté por la labor de llevar hasta las últimas consecuencias aquello de menos intervención y menos impuestos, pero lo cierto es que el mero hecho de adherirse públicamente a estos principios convierten a quien lo haga en una luz de esperanza para la libertad de todos los españoles, víctimas desde casi siempre de lo que ahora suscita en los EE.UU una reacción pro libertades y anti Estado ante el avance socialista capitaneado por los demócratas de Obama.

Saludos y Libertad!

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5 comentarios leave one →
  1. Liberand permalink
    octubre 17, 2010 10:51 pm

    Hoy en Publico han colgado los 10 mandamientos del Tea Party (reducción de impuestos, no sanidad ni educación públicas, rechazo a todo los políticos, pensiones privadas, reducir tamaña del gobierno…) A su vez les califican mil veces de ultraderecha, son tan analfabetos que ni siquiera se han preocupado de echar un vistazo a los postulados e ideas de los partidos de extrema derecha para ver que son radicalmente distintos a lo que ellos mismos publican del Tea Party. Es más el ideario de Falange, o del Frente Nacional se asemeja bastante al de Izquierda Unida y a lo que Publico defiende diariamente en sus páginas.

    • kokoliso permalink
      octubre 18, 2010 9:36 pm

      Totalmente de acuerdo, fascismo y comunismo son hermanos gemelos

  2. Raul permalink
    octubre 25, 2010 12:29 am

    Estimados amigos,

    estoy, en gran medida, y habitualmente, muy de acuerdo con vosotros.

    Pero, en este caso, mi sentimiento es de rechazo y repugna hacia el Tea Party, sus miembros y lo que representan. No puedo sentir ni un mínimo de empatía hacia personas que niegan la Evolución, Creacionistas con tintes racistas que creen que la Tierra tiene sólo 10000 años.

    Yendo contra del método cientifíco, de la humildad de la Ciencia, van en contra de la Libertad.

    Y sino estais convencidos, buscad conferencias, vídeos y entrevistas de Pallin, Odonell, etc …

    Pensamiento Critico (usar el coco) , por favor.

    Un saludo,

    • octubre 25, 2010 7:22 am

      Tienes razón, esa es la parte más detestable y notoria del movimiento de la Tea Party. Te recomiendo el artìculo de opinión que este domingo ha publicado Vargas Llosa en El País sobre el tema.
      Es complejo, y creo que también debemos ser críticos con las informaciones que nos llegan. Aunque coincido contigo en que no es bueno para el liberalismo que se le vincule tan directamente con posiciones de ese estilo que comentas.
      Un saludo!

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  1. La Sombra de Pululante » Blog Archive » Tea Party, por un estado más pequeño

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