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Esto es Francia

octubre 19, 2010

De sobra es conocida la antipatía que siento por Francia. No quiero que se interprete como una vulgar generalización, porque nunca ha sido esa mi intención. En Francia, como en casi todas partes, hay gente de bien, emprendedores y pensadores que continúan una larga tradición de lucha por las libertades en territorio galo. Lo que ocurre, y la vista de lo que está sucediendo estos días con la huelga indiscriminada convocada contra las medidas de recorte de Sarkozy, es que Francia está dominada por un espíritu que supera con creces cualquier conato de coherencia y respetabilidad entre sus habitantes. Francia es hoy la muestra del fracaso estrepitoso del Estado de Bienestar, como último estadio en el proceso de formación, consolidación y esperpento del poder absoluto. Francia encarna todos los males que hoy azotan al estatismo y es, en sí misma, un caldo de cultivo donde se aprecian todos los vicios y taras que provoca la asfixia moral y la degeneración intelectual de que es capaz el culto constructivista.

En Francia no se andan con chiquitas, sus huelgas son radicales y masivas, duran semanas, incluso llegan a colapsar ámbitos como el universitario, y no hablo de mayo del 68, sino de la reciente oposición al plan Bolonia que mantuvo las facultades francesas durante todo un curso en un sin vivir de paros, cierres y total precariedad. Estas cosas sólo los ricos pueden permitírselas. Y es que, a pesar de todo, Francia es un país inmensamente rico. Pero cuanto más rico, más desigual y contradictorio, porque si bien su estructura productiva resiste el envite del Estado de Bienestar y la égida colectivista capitaneada por sindicatos y movimientos izquierdistas de todo tipo, las contradicciones sociales se agudizan, dejando a la luz circunstancias como la que hace unos días admitió la canciller Merkel refiriéndose a Alemania: en Francia, como en otras muchas socialdemocracias europeas, el multiculturalismo ha derivado en no-integración, guetos y marginalidad, y como consecuencia directa, la formación de una conciencia de “miserable desarraigado” sobre la que ya ha lanzado sus redes el fundamentalismo islamista. Este problema no debe medirse exclusivamente en clave de seguridad ciudadana, sino en la intensidad en que se demuestra como la consecuencia más clara del fracaso de un tipo muy concreto de políticas, pero además, del modelo de organización social que las ampara.

Francia es rica, pero vive superada por los acontecimientos. Su clase política ha sido incapaz de articular una respuesta claramente alternativa. Sarkozy es más de lo mismo, un rostro más duro que pretende devolverle el carácter paternalista a la socialdemocracia gala, huyendo del maternalismo permisivo y conformista de las últimas décadas, pero nunca podrá decirse que el flamante y vilipendiado presidente francés es un liberal. Su reforma de las pensiones es un parche, y no alcanzará a las bases mismas de un sistema que se sabe quebrado e insostenible desde su implantación. Su mano dura con la inmigración o su carácter represivo con el vandalismo y el crimen, no contribuirán en absoluto a extirpar las taras que hoy hacen de Francia un Estado en descomposición moral y política.

Repito, huelgas como la francesa son huelgas de rico, donde los jóvenes estudiantes se aferran a su cómoda situación para pedir que todo cambie, sin tener todavía claro en qué mundo exacto les ha tocado vivir. El sesentayochismo es eso, y lo de ahora debe comprenderse como una manifestación más del espíritu contestatario, posmoderno y nihilista del francés medio. Una economía que no crece desde hace lustros, que se devora a sí misma en cada huelga, en cada salvamento dirigido desde el Estado, que ve morir a sus generaciones más orgullosas, y terriblemente insolentes, dejando el país a soñadores, meros soñadores sinópticos, estatistas relamidos, “amigos” de los trabajadores, pijos y sindicalistas, con ese toque de cuidado desaliño y pose bohemia que hace de unos y otros compañeros inseparables en el viaje que conducirá a Francia al pozo negro de la historia que ya lleva dos siglos aguardando, haciéndole un sitio. Francia es el ejemplo de lo que no hay que hacer, de aquello en lo que no debemos convertirnos, una sociedad y un Estado que se despedazan la una al otro, y el uno a la otra, sin guía ni un destino alentador en su porvenir.

Saludos y Libertad!

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4 comentarios leave one →
  1. JFM permalink
    octubre 20, 2010 6:57 am

    Una economía que no crece desde hace lustros

    No crees que hay una contradiccion cunaod dices que Francia es rica? Alguna virtud tendra el sistema francés si es así.

    • octubre 20, 2010 7:25 am

      Crece poco, pero no decrece. Su intervencionismo frena el potencial de un pueblo tan rico, a los datos me remito.

      • JFM permalink
        octubre 20, 2010 10:57 am

        El poblema que tiene Francia es que tiene mucha mitologia de la Revolucion (la mayor estafa de la historia antes del cambio climatico) al punto de celebrar la toma de la Bastilla (*) en vez de, en mi opinion, mucho mas significativo y digno de ser celebrado, el 4 de agosto o sea la abolicion de los privilegios. Esta mitologia revolucionaria contribuye a radicalizar las clases bajas francesas. Ańade a esto una inmensa arrogancia de la casta alta (lo de casta es intencional) que esta muy cerrada a la entrada del vulgum pecus, que de siempre lo ha trado como carne de cańón (ejemplo: hay mucha gente que contrajo el cancer debido a productos contaminados por Tchernobyl los cuales en ningun moemento fueron retirados de la venta) y que ha favorecido un modelo de sociedad extremadamente top-down. El sindicalismo radical de Francia nace en gran parte de que para los elementos activos de las clases bajas no hay esas salidas hacia arriba que ha habido tradicionalmente en EEUU: si miras el siglo de XIX los obreros americanos (alfabatizados casi al 100% introducen muchas mejoras del proceso de fabricacion que les valen recompenasas cuando no crean directamente su propia empresa. En Francia, no pueden hacerlo porque ni tienen el dinero ni la instruccion para hacerlo (la burguesia voltairana era hostil a la educacion popular) ademas de que por ley son ciduadanios de segunda clase (su testimonio no vale el de un burgués) a disposicion de patronos y policia.

        (*) La toma de la Batilla no fue tal sino el asesinto del gobernador y de buena parte de la guarnicion los cuales no habian opuesto resistencia y habian abierto las puertas. En laBastilla habia siete prisioneros y no eran politicos sino sujetos de mala conducta (Uno de ellos era compańero de Sade) cuyos propios padres habian pedido el encarcelamiento para intentar ponerlos en el buen camino. Porqué entonces el asalto y los asesinatos? En mi opinion para “mojar” a los presentes: a partir de ese momento toda persona que hubiese tomado parte en el “asalto” e incluso los simples espectadores temerian ser victimas de una posible represion en caso de que las aguas volviesen a su cauce.

  2. JFM permalink
    octubre 20, 2010 12:55 pm

    Rectificativo:

    ademas de que por ley son ciduadanios de segunda clase (su testimonio no vale el de un burgués) obligados de tener una “libreta obera” a disposicion de patronos y policia donde estos anotaban su opinion sobre el sujeto.

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