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Gobiernos aparte

octubre 20, 2010

Zapatero se repliega, sobre el gobierno y sobre el PSOE. Sus movimientos de cartera son dignos del mejor guión político tramado en Hollywood:

De la Vega se había convertido en un peso demasiado visto, y demasiado pesado para la entidad real de quien se trataba. Una portavocía que no sabía comunicar ni atraía a la opinión pública, una vicepresidencia desperdiciada y uno ministerio de relaciones con las cortes en completo desuso. Lo raro es que haya salido disparada del gobierno, y que el Presidente le haya dedicado tanto elogio, o que su nuevo destino no esté tan definido como hubiera sido de suponer.

Pajín abandona el PSOE y se queda con un Ministerio hueco, yermo y dedicado al prohibicionismo propagandista. Es la constatación de un fracaso de Zapatero: el PSOE se le resiste, no han soportado sus designaciones y su mediocridad. Marcelino Iglesias devuelve contundencia al aparato del partido, lejos de la estúpida soberbia de la nueva ministrilla.

Jáuregui y Rubalcaba, Rubalcaba y Jáuregui. El vasco regresa del exilio robándole el puesto no ya De la Vega, sino al mismísimo José Antonio Alonso, que permanece en la portavocía del Grupo socialista entre Madina y el nuevo ministro de Presidencia, que se ha convertido en la gran rectificación del presidente escenificada en esta remodelación del gobierno. Rubalcaba asciende, y no es que suene como sucesor, es que ya es el Presidente tutor, o el Presidente adulto, porque si algo se sabe de Zapatero es su vaguería y su incapacidad para casi todo lo que no sea truculento (espero que se me entienda). La vieja guardia socialista avanza sobre el Gobierno. El presidente cede espacio y entre unas cosas y otras, consigue dos añitos más en los que reconsiderar su futuro: si Sonsoles y las niñas (sobre todo “las niñas”, que en 2012 al menos una de ellas ya será mayor de edad, y por tanto, retratable en sus travesuras) no quieren que papá siga siendo presi, quizá toque ir preparando una futura fuente de ingresos y presencia mediática.

“La Señorita Trini” recibe por fin su premio. Diez años Diez, sino más, de perrito faldero de Zapatero: primero un puesto en el PSOE que no sirve para casi nada, después una candidatura a sabiendas fracasada, una secretaría de Estado, un Ministerio de risa y gripe, y un último acto de constricción y ciega entrega al líder espiritual, igualmente fallido. Ahora viajará, se hartará a comer y se hará fotos inolvidables en un contexto internacional donde España difícilmente logrará salir del profundo hoyo en el que la han sepultado Zapatero y Moratinos, amigo de dictadores y moros (que es la manera castiza de llamar a árabes y/o musulmanes, así en general, sin acritud ni complicaciones).

Bibiana y Corredor pasan a ser Secretarios de “Estada” (aquí lo que suena más machista es hablar de “secretarias”, así que lo único es afeminar la maquinaria y olvidarse de la minifalda y las gafas de pasta afiladas), y con ellas muere parte de la propaganda, la paridad y el bajo tono de un gobierno de revista.

Corbacho, el pobre Corbacho, que dejó Hospitalet para ser ministro del paro, se ha quedado sin su día, el día en que un ministro se plantó, salió huyendo o traicionó a su elector, poco importa, y ha sido sustituido por un técnico en la cuestión, que curiosamente se hizo la foto con los sindicatos en aquella jornada bochornosa (por el fracaso más que por la calaña de los piquetes), cuando seguramente ya sabían ambos, Presidente y nuevo ministro de trabajo, que para reformar las pensiones haría falta un poco de mano izquierda.

Y por último (creo que no me dejo a nadie), Rosa Aguilar en sustitución de Espinosa, la ojerosa ministra de medios marino, rural, terrícola y agreste… Una comunista popular que se deja ver donde el sol más calienta, siguiendo a rajatabla la estrategia de huida y abandono propia del militante de IU. Zapatero trata así de que el voto útil no se resienta recuperando la figura de la vivaracha locuaz como titular de una cartera insulsa y, normalmente, poco polémica. Quizá es ya vaya siendo hora de recortar también en el campo, y el presidente haya optado por alguien que hable un lenguaje decimonónico con ecos marxistas y tono demagógico.

Esta es la remodelación del fracaso, el repliegue y la posible preparación de una sucesión forzada en la que Chacón pierde papeletas, lo que se nota en su mirada.

Saludos y Libertad!

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