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Gallardón, ahora sí vende el agua

noviembre 18, 2010

Si Madrid cae, cae España, y con España el Euro, y entre los escombros todos los Estados y bancos que tienen deuda pública o privada made in Spain (cuestión de confianza). Pero lo cierto es que a pesar de su desorbitada y espectacular deuda nominal, el Ayuntamiento de Madrid ha hecho bien sus cuentas colocando las necesidades de financiación extra de forma más que razonable. Eso hace que esta administración se vea sometida a tres veces menos de esfuerzo presupuestario para responder a su endeudamiento que el Estado central. Sin embargo a Gallardón no le salen los números: si quiere mantener unos niveles de inversión y servicios públicos que no delaten el hundimiento financiero evidente por el que transita, se verá en la apremiante necesidad de refinanciar unos 250 millones de euros antes de fin de año. La situación no es más crítica que en otros importantes ayuntamientos españoles. De lo que se trata es de conservar cierto margen presupuestario y no verse condenado a la tan odiada por los políticos amortización. Gallardón quiere seguir gastando como si nada, si acaso reduciendo las partidas en apenas un 8%, pero sin compromisos ineludibles que le impidan continuar “transformando la realidad” (es así de cursi a la par de ilustrado).

Pues bien, lo que apenas hace unos meses le parecía intolerable, ahora puede que le salve provisionalmente del apuro. La propuesta de Esperanza Aguirre de privatizar el 49% del Canal de Isabel II sigue en el aire, pero tiene toda la pinta de que, gracias al impulso del advenedizo Gallardón, adquirirá un nuevo impulso que en poco tiempo acabe por materializarse. Comunidad y Ayuntamiento saldrían muy beneficiados, aunque la duda es qué efecto tendría tamaño ingreso extra en las arcas públicas. Conociendo la demostrada austeridad de Aguirre, se dedicaría a amortizar deuda y a realizar inversiones razonablemente productivas (al menos en apariencia o a priori, claro). Gallardón, como buen manirroto que ha demostrado ser, haría como Zapatero: ante una buena noticia, vuelta a las andadas.

Y es que se trata de eso: las administraciones deben liberarse de todos los activos que puedan lograr un precio de mercado aceptable y, al mismo tiempo, no tenga mucho sentido que sean de titularidad pública. Esto sucede con cualquier bien y servicio, pero seamos realistas y vayamos por partes: algunas líneas de metro, autobuses urbanos, carreteras, los túneles de la M30, incluso recintos como el Parque de Juan Carlos I, el IFEMA, las instalaciones deportivas… No hace falta que se venda completamente o que las administraciones renuncien a todo su poder, sino que en vez de recurrir al burdo endeudamiento, procedan a devolver a la sociedad aquellas infraestructuras e instalaciones que puedan tener cierto atractivo económico para inversores privados. La captación de recursos sería tremenda, aunque repito, salvo urgencia, más vale vender a buen precio que malvender lo que en teoría es de todos los ciudadanos (y por ello, a todos nos compete). Esperanza habla de suelo e inmuebles. Pero me temo que quizá no sea el mejor momento para “desamortizar” al Ayuntamiento de Madrid. Aun así, la intuición resulta más que acertada e incontestable, y si no basta con recorrer Madrid, contar los letreros de oficina municipal, o darse una vuelta por la periferia y ver parcelas y parcelas sin edificar, seguramente reservadas para equipamientos públicos y demás.

Las administraciones deben adelgazar. Esta determinación es la que ha convertido a Esperanza Aguirre y su gobierno en un rara avis entre los gobernantes de España y Europa. Forma parte del club de los “duros”, de los que son tachados como obstaculizadores de la recuperación por tanto ignorante y keynesiano que anda por ahí suelto. Por suerte para todos, los datos confirman la buena teoría, y aunque sean otras muchas circunstancias las que estén aupando a Alemania en el ranking de los que antes parecen (cuidado con esto) haber salido de la crisis, la contención presupuestaria, impositiva y la mengua de lo público, están dando resultado.

Así que ya sabe, Sr. Gallardón, tal y como le hemos venido diciendo desde este blog, venda, privatice, no suba impuestos y amortice deuda. Se puede hacer, tiene recursos a su alcance, y no espere condescendencia de Zapatero. Recupere su buena fama de gestor eficiente, haga méritos para ser Ministro de Fomento, y deje el Ayuntamiento, si no tan saneado como lo dejó su predecesor, sí al menos con capacidad para pagar a su proveedores. El crédito-proveedor contribuye a destruir el orden institucional de una sociedad, lo cual es el peor error que un gobernante puede cometer.

Saludos y Libertad!

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