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Sobreproducción

noviembre 22, 2010

Hay dos maneras extremadamente intuitivas de entender la falacia de la superproducción: bien desde una perspectiva económica, como sinónimo de subconsumo, bien desde una visión estrictamente moral, que da por cierta la primera acepción y sobre la misma establece un enjuiciamiento moral de signo claramente primitivista. Por subconsumo se entiende aquella explicación de la dinámica cíclica de los negocios que aprecia en las fases de crisis o recesión el inicio de un círculo vicioso que tiene su origen en un exceso de oferta. Bienes y servicios que se quedan sin vender por una insuficiente demanda (subconsumo), que a su vez fuerza a que la producción se reduzca, lo que origina desempleo de factores productivos, incluido el trabajo, cayendo así en una espiral deflacionista de depresión económica… De acuerdo con esta teoría, el capitalismo culmina por causas endógenas, que son inevitables en escenarios de libre mercado, en un hundimiento solo recuperable gracias a la intervención del Estado. Éste toma las riendas tirando de la demanda, suplantando a los agentes y haciendo lo que ellos serían incapaces de hacer dado su desánimo y ruina empresarial. Y así, en apenas dos saltitos, salimos del marxismo para toparnos con el keynesianismo más rancio. Primos hermanos.

A esta creencia, que pese a haber sido refutada no ya por los hechos, que también, sino por teorías mucho más controlables y explicativas, alejadas de lo simple e intuitivo, y que realmente se preocupan por comprender y hacer inteligibles las fuerzas que rigen el mercado, debe unírsele la asimilación ideológica que percibe en el desarrollo industrial y la sociedad expansiva y abierta, una artificiosidad perversa e inmoral que deshumaniza y enajena al individuo íntegro y feliz: tenemos demasiado, se nos crean necesidades inútiles, superficiales, gracias a eso pervive “el capital”, su propaganda de consumo incontrolado, la desigualdad crece, como también crece la opresión de los débiles y el sometimiento a cada vez menos y más poderosos empresarios. Una monserga familiar y rara vez discutida hasta sus últimas consecuencias.

La cuestión no es que los mercados estén atestados de bienes que hacen imposible su continuidad. No existe la sobreproducción, sino en todo caso la rigidez o cobertura pública que impide que el mercado se vacíe a precios más bajos. En vez de construir historias en torno a falacias de este estilo, ¿por qué no preguntarse cuál es la razón de que, de manera recurrente (cíclica) los productores caigan de forma generalizada y masiva en la torpeza de llevar su producción hasta un extremo en el que, llegado un punto, resulta imposible vender sus stocks sin tener que bajar el precio? Se trata de errores de inversión, un sobredimensionamiento de sectores que en su momento fueron receptores de un ingente volumen de crédito, pero, ¿de dónde procede semejante fuente de financiación? Y es aquí donde se halla la respuesta que debería concentrar la atención de quienes se percatan de sus efectos sin entender muy bien el origen de los mismos: La expansión artificial del crédito orquestada desde los bancos centrales gracias a la manipulación de los tipos de interés y el intervencionismo monetario que sólo es posible gracias al imperio del dinero fiduciario emitido por los Estados. Es decir, si en España nos encontramos con un stock de 800.000 viviendas construidas, y otras tanta proyectadas, no es porque alguna fuerza maligna, gracias a la liberalidad propia del mercado, induzca a los agentes a invertir alocadamente para terminar sobreproduciendo bienes que no hallarán demanda llegado un momento… No se trata, como decía, de un problema de exceso de oferta, sino de precio. Porque en el caso de que los propietarios de dichas viviendas no tuvieran otro remedio que deshacerse de ellas, es muy probable que encontraran comprador para todas y cada una de ellas (a precios más bajos, claro está). Si esto no sucede es porque el Estado, gracias a su fuerza redistribuidora, ayuda a las inmobiliarias y no deja que quiebren, a pesar de sus errores. Y es que son estos errores y sus causas lo que debe atraer nuestra atención, y no el aparente exceso de oferta consecuencia del intervencionismo que impide que se vacíen los mercados gracias a la variable precio.

No existe la sobreproducción en los términos que majenan el subconsumismo. Pero es que además, en términos estrictamente morales y políticos, pretender que el Hombre congele sus expectativas o que no experimente nuevas necesidades, es igual a negar su capacidad creativa y resolutiva, la función empresarial que le permite deshacerse del previo malestar gracias al descubrimiento de nuevas oportunidades de ajuste que, a su vez, son la fuente de nuevo conocimiento y nuevas necesidades. El primitivismo, o el rechazo de la sociedad industrial, si bien pueden ser opciones libres y personales perfectamente dignas y respetables, no sirven como valores de un orden social complejo, extenso y abierto, donde el Hombre ha conseguido ser individuo, libre y autónomo, tener personalidad tal y como hoy la concebimos, y alejarse paulatinamente del resto de animales en cuanto a su extremada precariedad vital. Esa es la naturaleza humana. Las crisis no se evitan olvidando 200, 500 o 2000 años de evolución humana, sino mejorando el conocimiento científico sobre los fenómenos sociales implicados en su devenir. Con falacias como la idea de subconsumo, asociada a la de sobreproducción, no sólo no se entienden los hechos como son, sino que se nutre con pura metafísica adornada con el impropio título científico, a una ideología autodestructiva.

Saludos y Libertad!

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2 comentarios leave one →
  1. Marisa permalink
    noviembre 28, 2010 9:47 pm

    Hoy me tomo un ” chupito ” para celebrar la caida del psc, por qué es una bofetada a zp, tanto toma y daca con Montilla, tantas risas y sonrisas ( os recuerdo a los dos la falta de respeto al Papa y a los católicos ) los catalanes lo han tenido en cuenta y os han demostrado un menosprecio que os habeis ganado a pulso, zp, esta es la prinera , la segunda está en camino y a la tercera no llegas¡¡¡¡VIVA LA LIBERTAD SIN IRA ¡¡¡¡a ver mister zETAp¿ sus 600 asesores están reunidos ahora ?jajajaja, perdanar que me ría pero tarde o temprano la verdad, siempre sale a flote….a los hechos me remito, como diría cualquiera de nosotr@s, y la caña pescando, ojo con el anzuelo que vamos a por ti, buenas noches a todos, feliz descanso.

    • noviembre 28, 2010 10:54 pm

      Tu comentario viene a cuento, pero me temo que no guarda ninguna relación con este post, así que prefiero no tratar el tema aquí.

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