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5-0, menos es “Mas”

noviembre 30, 2010

No vi el partido, que conste, como tampoco le he prestado demasiada atención a las elecciones catalanas. En lo primero, mi indiferencia no fue debida a que supiera de antemano que el Madrid perdería (solamente lo intuía). En cuanto a las elecciones, creo que nadie se llevo ninguna sorpresa la noche del domingo, y puesto que todo estaba hablado y rematado semanas antes, incluso meses, no existía razón para comentar los resultados en caliente.

Mas ha ganado con un 38% del 58% del electorado catalán. No hizo falta ir a votarle para que el aspirante más tenaz de la reciente historia de España consiguiera por fin su trofeo. Ahora toca gobernar, deshacer los nudos del tripartito, bajar impuestos, contraer el gasto y ser responsables en la política que CiU haga a nivel nacional (español, se entiende…). Me temo que entre Durán y Mas decidirán cuándo se celebrarán las próximas elecciones generales.

España está a punto de revivir los horrores del 98, humillados y despojados del poco crédito que nos quedaba. España ya no va bien, y si no se produce inmediatamente un cambio del color político en el gobierno, se hundirá en la miseria. Las oportunidades que brinda que un partido pierda el poder y otro lo ocupe son enormes en lo que a recorte de gasto y contracción de lo público se refiere. Zapatero depende en gran medida de que los decenas de miles de “puestos a dedo”, encargados de diferentes responsabilidades políticas, administrativas o empresariales, sigan cobrando del Estado y montando en coche oficial (u oficioso). En este sentido, Mas tiene la oportunidad de no dar, mientras que Zapatero se ve compelido a conservar. Si Rajoy llegase al poder en un breve plazo, al margen de su talla política, que sea más o menos apto para los tiempos que corren, podría de entrada suprimir cargos, órganos, liquidar empresas públicas, revocar subvenciones, emprender reformas estructurales no graves, etc. Esto aliviaría muchísimo la actual presión que sufre el Estado así como su credibilidad financiera internacional. Poco después, vendría la difícil tarea de afrontar “lo realmente grave”.

Uno de los dramas de este país es que los conservadores y liberales de Cataluña sean tan particularistas (y nacionalistas). CiU podría ser el CSU bávaro, y jugar un papel singular dentro del bloque liberal conservador español. Nadie le niega a Cataluña su especial singularidad cultural y política, pero sí que puede echársele en cara al catalanismo su actitud irresponsable y enconada durante gran parte del último siglo. Cambó fue un gran político, aunque tendría que haber sido presidente del gobierno para que el catalanismo tuviera hoy un hito en el que reflejarse. Puyol fue el otro gran hombre, el honorable, listo y hábil, pero incapaz de dar el salto siquiera en el sentido de poner un ministro catalanista en gobiernos del PSOE o del PP. Aznar tuvo un sueño, y ese sueño pasó por encima de Vidal-Quadras sin que el sacrificio sirviera de nada. El problema del catalanismo me temo que no es político, sino psicológico. Y hasta que no se le cure, difícilmente podrá España dejar de cojear, o la derecha política estar en condiciones de definir un proyecto pluralista y con un aire menos rancio del que desprende.

Rajoy tiene una gran oportunidad, junto con Mas y Durán, para tratar de reconducir satisfactoriamente la situación. No lo lograrán del todo, me temo, pero vale la pena intentarlo. Dos son las decisiones fundamentales con las que debería comprometerse el trío de líderes: primero, la liberalización de la educación, incluidos los planes de estudios (resolviendo así la pugna entre qué administración puede o debe imponer según qué aspectos, lingüísticos o curriculares en general), y segundo, la asimetría autonómica, o el autonomismo de varias velocidades, reconociendo a Cataluña (y a las regiones que puedan soportarlo) una autonomía financiera que a su vez consolide y defina los límites de la reasignación interterritorial, es decir, el Estado de Bienestar central. Con un entendimiento razonable y responsable en estos dos aspectos, se superaría la trifulca del Estatut y la escalada reivindicativa del catalanismo, quien, indefectiblemente, se vería en la necesidad esencialista de definir, por fin, si quiere o no lanzarse a la aventura del independentismo, pero esta vez con decisiones y plazos, y no con amenazas o amagos continuos.

Saludos y Libertad!

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4 comentarios leave one →
  1. noviembre 30, 2010 8:07 pm

    Buenas tardes,

    Un post muy interesante respecto a la realidad política actual. Sólo puntualizar dos cosas, el problema de Catalunya no es psicológico, es económico como comentas en la particularidad de esta comunidad autónoma. La segunda es que Zapatero no gobierna España, tampoco lo hará Rajoy desde Madrid, los PIG´S estamos gobernados desde Bruselas o Berlín, son quienes marcan endeudamiento, fondos de cohesión etc…etc…y si nos han de salvar serán ellos.
    Espero que el futuro Europeo sea más federalista,políticas únicas, es más fácil gestionar a nivel micro una Europa global con un Presidente votado por los ciudadanos europeos. ¿Te imaginas a Ángela Merkel como presidenta de nuestro país?
    Lo que necesitamos son buenos tecnócatras.!!

    Saludos

    • diciembre 1, 2010 2:51 pm

      Si se tratase de un problema estrictamente económico, se habría solucionado hace tiempo. También es meramente económico el problema vasco?

  2. Ashigaru permalink
    diciembre 2, 2010 9:35 am

    Respecto a las elecciones catalanas, quisiera puntualizar que el cambio de gobierno ha de entenderse desde dos vertientes.

    Una es el desastroso papel del tripartito, especialmente en lo que se refiere a la crisis institucional causada por el recurso presentado por el PP ante el Tribunal Supremo a l’Estatut. Las divergencias en la postura adoptada está claro que debilitó aún más la posición del tripartito. En este sentido no debe de olvidarse que la lectura que ha de hacerse es que ha triunfado el nacionalismo, ya que CiU es percibido como un partido netamente catalán. Justamente este es el talón de aquiles del PSC y que explica los abucheos al presidente Montilla en la masiva manifestación del 10J.

    La otra vertiente es económica. Se entiende que CiU, independientemente de si es más conservadora o progresista, no puede hacerlo peor que el tripartito. A él se le ha confiado la tarea de sacar a Catalunya del marasmo. Aunque en este sentido quizás el votante ha actuado más por cansancio que por esperanza, ya que es de suponer que buena parte del electorado entiende que esta crisis es sistémica, cuya resolución no se puede circunscribir a acciones de gobierno.

    Quisiera apuntar que el PP no es CiU. Mucho me temo que la coaliación catalana está más cerca del ideario liberal que no el PP. Es un problema cultural. A pesar de que, por ejemplo, manifestaciones como las de Duran i Lleida acerca de los gays no concuerdan con el ideario liberal, en muchos aspectos es un partido más cercano a sensibilidades europeas mas centristas que no las PP. En todo caso sólo hay que atender a las formas de unos y otros para percatarse de ello.

    A Marc Asensio le podría confirmar que sí, que hay mucho de economía en las preocupaciones del catalán de la calle. Pero que no es menos cierto que hay un sentimiento bastante mayoritario de desconfianza, cuando no de rechazo total a la política que viene de la villa y corte. Siendo este un elemento psicológico que ha calado profundo.

    Esto representa que CiU, con el respaldo netamente nacionalista recibido, especialmente a costa de ERC, sabe que ha de ser muy cauta en sus relaciones con Madrid, gobierne quién gobierne. Seguramente esto traducido en las próximas elecciones generales de 2012, va a significar que la probable victoria del PP va a buscar el apoyo de los nacionalistas. Pero dado todo lo acontecido en esta legislatura, la previsible postura de CiU será parecida a la de la era Pujol, sólo que con un plus de prevendas a cambio, ya que el electorado catalán va a estar muy atento acerca de hasta dónde va a ceder el ejecutivo catalán, tanto en materia económica como en materia lingüística.

    No estoy seguro, pero quizás cabe pensar que efectivamente CiU va a pedir un regímen análogo al concierto vasco. Mi hipótesis es que el PP no va a conseguir la mayoría absoluta y que posiblemente cederá.

    Saludos

  3. Ashigaru permalink
    diciembre 2, 2010 9:52 am

    Una cosa más.

    Quisiera manifestar mi opinión acerca de la importancia que tiene el hecho de que vivamos en una democracia prácticamente copada por el bipartidismo. Sería muy bueno para el saneamiento de la clase política que un tercer partido de ámbito estatal tuviese suficiente peso como para romper la sucesión de gobiernos populares y socialistas. Y no me estoy refiriendo a IU, cuya postura está más o menos definida. Me refiero a la necesidad de un partido auténticamente de centro. Que rehuya los extremismos del PP al tiempo que marque distancias con la política subvencionista de los socialistas.

    Un ejemplo fallido es el UPyD de Rosa Díez. Su fobia a las nacionalidades periféricas, disfrazada de pragmático centralismo, va a impedir que este partido consiga efectivamente dicho papel.

    Saludos

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