Skip to content

Puede más el miedo

diciembre 20, 2010

La Seguridad Social es una estafa. El artilugio se nos ha impuesto e impone so pretexto de ser la única opción que garantiza un sistema de pensiones universal, suficiente y sostenible. Por ello las cotizaciones son forzosas. En cuanto a los derechos que presuntamente asegura: ninguno en concreto. Y como mejor ejemplo, el proceso de revisión al que estamos asistiendo: por lo pronto, subir la edad de jubilación obligatoria de 65 a 67 años, y también, aumentar el periodo de cálculo de la prestación de 15 a 25 años. Medidas que pretenden “salvar” de la bancarrota al sistema a costa de cercenar derechos que, como decíamos, no son derechos en sí mismos, porque en ningún momento han quedado reconocidos como tales, sino que permanecen en discontinua precariedad.

Me reiría si no fuera porque son millones los estafados. Jóvenes que creen estar garantizándose su futura jubilación. No tan jóvenes, en activo, que ingenuamente contemplan en sus nóminas el montante total que acaban pagando como cotizaciones e IRPF, y vinculan, racional pero equivocadamente, tanto esfuerzo durante tantos años a una merecida prestación llegado cuando llegue momento. La característica fundamental de los sistemas públicos de previsión es que, siendo de reparto, devienen tarde o temprano  incapaces de soportar los compromisos inicialmente adquiridos (demografía, vinculación positiva entre aportación y futura percepción, etc).

Quienes defienden el reparto, la mera transferencia como preferible a la efectiva capitalización del ahorro, hablan de “solidaridad intergeneracional”, de “justicia social”, o peor aún, de superioridad de la solvencia del Estado frente a los vaivenes continuos que sufre la inversión privada. Y ahora es cuando tocaría reírse, porque visto lo visto, pocos fondos de inversión privados han dado tan malos resultados como los que hoy son innegables en cuanto a la viabilidad financiera de los Estados. Tener todos los huevos en la misma cesta es la peor de las opciones. Sólo el mercado permite diversificar nuestras inversiones: bienes inmuebles, valores de renta variable, deuda pública y privada… Sin embargo, quien únicamente cuenta con el “seguro” del Estado, ¿ qué debería pensar ahora que la época de derroche y desenfreno públicos ha llegado a su fin y hay muchos Estados en serios apuros?

Son los Estados fiscalmente más voraces los primeros interesados en que existan paraísos fiscales en su entorno o fuera de él (bonita contradicción, verdad?). Son los Estados que más se vanaglorian de sus sistemas de sanidad universal y pública, como España, los primeros que sacan de ese mismo sistema a millones de funcionarios y profesionales que así lo deseen (la mayoría opta por lo privado) para que de ese modo, con los impuestos de todos, incluidos los que también se pagan un seguro privado, pagar la sanidad del resto de pacientes (fantástica contradicción, verdad? Teniendo en cuenta, además, que suena con fuerza la inevitabilidad del copago también en el servicio público sanitario). Y son los Estados que más confían en su propia solvencia y que más presión imponen a sus ciudadanos a fin de sostener servicios públicos de pensiones, aquellos que, al mismo tiempo, más profesiones exoneran de la obligación de formar parte de la seguridad social mediante mutualidades alternativas (con capitalización de las aportaciones), y más beneficios fiscales regalan a quienes optan por compatibilizar sus cotizaciones públicas con la contratación de fondos privados de ahorro y previsión.

Lo que asusta es que a pesar de lo innegable de los hechos, de la palmaria quiebra técnica en que se halla nuestra seguridad social, se siga tratando de engañar a los ciudadanos haciéndoles creer que sus aportaciones de hoy se corresponderán con una pensión el día de mañana. Es que no sólo es muy probable que muchos, los más jóvenes seguro, no lleguen a cobrar nada de nada, sino que aquellos que se encuentran más próximos a la edad de jubilación (que por otro lado parece inevitable retrasar, hoy hasta los 67, en unos años hasta los 70, y quién sabe si algún día hasta los 81), vean como su futura pensión mengua año a año como consecuencia de las reformas.

Más de una generación tendrá que pagar dos veces: pública y privada. Somos muchos los que pagamos doblemente la sanidad (que se paga vía impuestos, en general, y no mediante las cotizaciones, que únicamente soportan pensiones contributivas) para evitarnos el colapso que, por otro lado, si no fuera por la gente como nosotros sería aún mayor. También somos muchos los que, disfrutando de cierto privilegio, podemos optar por una alternativa privada, mutualista, que nos evita tener que tirar nuestro dinero en el servicio público de seguridad social. Y es que poco a poco se irá extendiendo este fenómeno, pero esta vez desde la obligatoriedad del mandato del Estado y la urgencia de los acontecimientos: todos tendrán que tener doble seguro de pensiones y doble sanidad (si bien sólo acabarán disfrutando de la opción privada). Acabará el privilegio de algunos, seguramente confiscarán los fondos y bienes de nuestras mutuas y obligarán a nuestros hospitales a que se incorporen en un sistema común de externalización, seguros público-privados, o algo por el estilo. Todo ello para que el fraude no tenga peores efectos de los que políticamente cualquier gobierno pudiera soportar. Seguirán robando y estafando. Los sistemas piramidales y el despilfarro tienen siempre el mismo desenlace.

Saludos y Libertad!

Anuncios
2 comentarios leave one →
  1. Gekokujo permalink
    diciembre 23, 2010 6:38 am

    Bla, bla, bla…

    Lo siento, pero en este punto siento disentir, tanto en las formas como el contenido.

    La mayoría de estudios que hacen referencia a la inviabilidad del sistema de pensiones público están financiados por entidades que tienen mucho que ganar si esto cambiara. Cosa que ya las descarta de plano como objetivas, ya que el interés de las mismas no es tanto por nuestros pobres viejecitos como por hincarle el diente a la tarta de las pensiones.

    En estudios, como por ejemplo el de FEDEA, se hacía referencia a que para 2050 las pensiones representarían el 15% del PIB. Pero Vicenç Navarro, un experto en pensiones, indica que los datos no han sido bien calculados. A lo que yo añadiría que sospecho que a priori.

    El mismo director del Banco de España reconocía que hoy por hoy no merece la pena invertir en pensiones privadas, a causa del alto riesgo y la baja rentabilidad.

    Para más ejemplos, la gestión semi-privada de los depósitos llevó casi a la bancarrota al sistema de seguridad social en mi país, Andorra, y cuyo director pasó unos años en la sombra.

    Por supuesto que entiendo que desde la óptica liberal, el sistema público es una onerosa obligación. Y ni que decir tiene que se podría mejorar. En la misma web de FEDEA hay economistas que apuestan por el modelo público y como mejorarlo. Ya que no hay sistemas perfectos, y cito a Popper y Hayek, lo mejor será escoger el menos malo, y cito a Churchill. Y entre pagar por los desfavorecidos y pagar por los intermediarios, prefiero claramente la primera opción.

    Finalmente indicar que en última instancia, y tal como acertadamente creo han señalado algunos economistas, en realidad el debate no es económico, si no político. Esto es, estado del bienestar sí o estado del bienestar no.

    Un saludo

    • diciembre 23, 2010 9:58 am

      De la conspiración judeo-masónica, pasas a la demagogia de lo anecdótico y la referencia sin contenido. Los sistemas piramidales quiebran siempre, salvo que la incorporación sea obligatoria, el régimen de aportaciones y prestaciones no obedezca a un pacto inicial fundado en un cálculo actuarial claro, y se falseen sus cuentas sacando conceptos y recurriendo a nuevas vías de exacción. Es fraudulento, crea falsas expectativas, genera violencia intergeneracional e impide la capitalización.
      Si a ti te parece políticamente aceptable, es tu problema. Para muchos también lo fue la esclavitud, la esterilización o la abolición de la propiedad privada. Son alternativas que tienen algo en común: la violencia y el desprecio por la libertad individual.
      Saludos!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: