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Lotería y Estado

diciembre 23, 2010

Ayer, fruto del azar, cientos de millones de euros fueron asignados a los titulares de unos pocos boletos de lotería. Dos bombos, uno de números, otro de premios. Todos tienen las mismas posibilidades de ganar el Gordo, el segundo, un tercero, un cuarto o un quinto premio. Toca “poco”, pero muy repartido. Y aunque suene tópico, así es.

Ahora analicemos en qué se diferencian la redistribución de los juegos de azar y la redistribución arbitrada por una estructura de dominación, o Estado.

En la Lotería, el montante patrimonial que se asigna, proviene de las CONTRIBUCIONES (voluntarias, por definición) que individuos libres aportan a cambio de un título de participación en un sorteo objetivo.

En el Estado el montante patrimonial recaudado proviene de IMPUESTOS (involuntarios, por definición) que cualquier individuo, por incurrir en alguno de los hechos imponibles fijados, es expropiado de forma coactiva y sin garantía de ser “compensado” mediante prestación pública.

Una lotería que basa la reasignación patrimonial en un sistema de azar, objetivo y predefinido, distribuyendo el patrimonio recopilado entre los titulares de los boletos agraciados. Un sistema justo, en el que todo el mundo sabe a lo que se atiene, quien entra en el juego lo hace porque quiere, y quien recibe el premio, aunque pudiera ser envidiado por muchos, ve reconocido su derecho a disfrutar de él.

El Estado reasigna en función de la definición política y económica que adopte. Los distintos grupos presionan con sus ruegos y chantajean al resto de ciudadanos, logrando un falso equilibrio en el que la mayoría sufre el expolio a favor de determinados colectivos. Todo ello guiado por una atávica y contradictoria idea de “justicia” distributiva (la Justicia es, en realidad, conmutativa). Quienes reciben, luchan por no perder el privilegio. Quienes pagan, luchan a su vez por recibir algo, o no aportar tanto. Violencia tamizada por la política, pero violencia a fin de cuentas.

Conclusión: lo que ayer sucedió, o lo que ocurre prácticamente cada día de la semana, será justo, pacífico y emocionante. Sin embargo, la maquinaria de expolio y redistribución que encarna el Estado, es violencia, injusticia y frustrante.

Feliz Navidad a todos!

PD: publicamos de nuevo esta entrada del año pasado

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