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Familia y religión

enero 2, 2011

La cuestión es crear vida en un ambiente responsable. Luego las combinaciones pueden ser muchas, incluso inconcebibles dada nuestra actual experiencia. Que se apele comúnmente al ideal cristiano de familia como marca insuperable de amor y compromiso, es un tópico. Resulta obvio que, hasta nuestros días, los niños no vienen de París, sino que siempre son producto de la unión de un hombre y una mujer. Todos tenemos padre y madre, los conozcamos o no. Cuando se habla de “experimentos familiares”, se hace referencia al capricho descontrolado de quien decide procrear o hacerse con el cuidado de menores (acogiendo o adoptando), innovando radicalmente los marcos de convivencia. Pero el cambio y el mejor ajuste provienen de la prueba y el error. Tampoco está garantizado el éxito de la familia a imagen y semejanza del canon biológico. Dejemos que la cosa fluya y pongamos límites a la intromisión del Estado o la religión en el deber ser moral de cada uno. Dicho esto, no puede considerarse reaccionario que se apele a la mesura y la responsabilidad. Quien pretenda establecer vínculos de paternidad respecto de menores (me da igual el medio que elija) debería asumir ciertas consecuencias (también moralmente) y no dejarse llevar por un pueril o egoísta alarde contracultural.

El cónclave celebrado esta mañana en la madrileña plaza de Colón es tan respetable como criticable en sus mensajes y fundamentos. Quien toma el espacio público, legítimamente como es el caso, se expone a ello. La Misa por la familia, a efectos prácticos, resulta equiparable a las marchas obreras de primero de mayo, o cualquier otra religación de espíritus e intereses promovida desde lo trascendente o desde lo secular. Lo que sucede es que a algunos les pasa que cuando ven a la otra parroquia reunirse la situación suscita en ellos recelos y miedos desproporcionados. Esto se debe a que, inevitablemente, muchos consideran el espacio público como patrimonio exclusivo de su verdad particular (que consideran universal e inatacable), apreciando en las ocupaciones que otros practiquen una ofensa intolerable que contraviene la especial naturaleza del ámbito de lo común. Pues bien, si no queremos controversia, sólo cabe una opción compatible con la libertad de todos: que cada uno celebre sus actos en recintos privados. La alternativa sería considerar todo lo común como privativo de una determinada religión, sea esta mundana o trascendente, para el caso es lo mismo. El punto intermedio entre las dos opciones sería, poco más o menos, lo que hoy tenemos en España a todos los niveles sociales que podamos imaginar: un reparto del pastel entre fuerzas dominantes. La minoría queda relegada al ámbito privado, mientras que el espacio público se reparte entre aquellos grupos de presión que más fuerza adquieren en según qué ciudad, región o momento. Madrid es el ejemplo de cómo esta solución permite una convivencia relativamente tranquila: hoy se concentran las familias numerosas y los de las sotanas, pero dentro de unos meses lo harán los fieles de lo gay, con más intensidad y poder de convocatoria si cabe. Y sucede que hoy muchos blasfemarán sobre los católicos y las familias felices con 50 hijos, lo mismo que dentro de unos meses se despotricará sobre la marcha de los gais, o el primero de mayo de los sindicatos, por poner dos ejemplos.

La iglesia no puede arrogarse ni patrimonializar la familia, porque familias hay muchas si bien todas ellas tengan que recurrir de una forma u otra a la misma fuente de procreación. Puede, eso sí, defender su modelo de responsabilidad y mejor convivencia, que, con toda seguridad, seguirá siendo el más habitual y extendido. Otros tratan de colar sus propios modelos, con las dificultades que tiene ofertar un producto poco probado, muchas veces fruto de improvisación, lo accidental o lo meramente contracultural. No creo que la familia típica esté en peligro, como tampoco considero que las nuevas formas de convivencia vayan a comprometer excesivamente la dignidad o la libertad de nadie. La competencia moral brinda oportunidades que no debemos ignorar, si bien esto no debe confundirse con el relativismo moral que postulan quienes aplauden la mera irresponsabilidad personal.

Saludos y Libertad!

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18 comentarios leave one →
  1. Viriato permalink
    enero 2, 2011 9:59 pm

    Resumen de los agravios de ZP a la familia cristiana:
    Aquí
    .
    .
    Viriato

  2. agustin permalink
    enero 3, 2011 1:28 am

    Tú lo has dicho, responsabilidad. El que se hace cargo de un niño tiene que cuidarlo y educarlo. En eso el “marco de convivencia” no ha cambiado, sea adopción por pareja hetero, por una persona o por pareja homo. Y el que quiera arrebatarle su hijo a una madre que lleva años con él y la persona que se haya responsabilizado junto a ella del niño, actúa contra natura.

  3. Iván Moreno permalink
    enero 3, 2011 3:07 pm

    Pues yo no creo que lo que hace la Iglesia sea más que pedir la responsabilidad que comentas, Yosoyhayek. Las peticiones del Papa o Rouco, van más allá del sacramento del matrimonio católico.

    La responsabilidad no deja de ser el compromiso de los padres con el cuidado del hijo. Y lo único que dice la Iglesia es que para cumplir realmente con dicho compromiso, para un cuidado pleno del menor, debe existir un verdadero compromiso entre los progenitores (o adoptantes). Cualquier ruptura de ese compromiso previo no deja de ser un mal para el menor.

    No creo que la familia típica esté en peligro

    ¿Cuál es el número de divorciados con hijos? Creo que esa es la alternativa al modelo cristiano (no veo que la alternativa sea tríos… y los viudos no creo que lo sean por iniciativa propia). Yo sí creo que los valores de responsabilidad están en peligro. Y esa es la base de la familia típica. No es otra. Aunque existan familias tradicionales (monógamas, fieles, duraderas y con hijos), puede que el compromiso haya dejado de existir. Y ese es el peligro de la familia tradicional: la falta de responsabilidad. No otro.

    Un saludo

    • Soheir permalink
      enero 3, 2011 3:36 pm

      Pero la falta de compromiso o responsabilidad son carencias individuales, contra las que poco puede hacerse desde un pulpito o desde la Plaza de Colon, por mucho que se machaque. El padre o tutor no consciente de la responsabilidad que carga a sus espaldas (o consciente y, aun asi, despreocupado, lo cual es aun peor) no va a plantearse la necesidad de cambiar de actitud por el mero hecho de que se lo inculque un lider espiritual. El que nace lechon muere cochino.
      Por otro lado, nunca he acudido a la manifestacion de Colon (aun teniendo vivienda muy cerca), pero no veo licito manifestarse para reivindicar la exclusividad sobre unos derechos que son de todos. No veo legitimo manifestarse no para reivindicar derechos, sino para reivindicar que a otros se les nieguen derechos.

      • Iván Moreno permalink
        enero 3, 2011 7:48 pm

        Estoy de acuerdo en que uno de los principales problemas de la Iglesia hoy en día son los púlpitos. Poca gente considera en la actualidad, al menos en occidente, que la opinión de un sacerdote sea superior a la propia. El sacerdote en el púlpito pasa a ser visto como una opinión más que encima pretende colocarse más alto que la del resto. Es la imagen de la soberbia, y no de la humildad.

        Pero creo que equivocas dos puntos:

        – Si se considera que la responsabilidad en la familia es un bien, claro que es lícito y deseable publicitar la misma y rechazar lo contrario. Y por supuesto que pueden conseguirse pasos. Así ha sido con la mayoría de los cambios sociales.

        – No creo que los que participaron de la misa pensaran que hacían otra cosa que defender derechos. El no al aborto como derecho del feto, el no a la eutanasia como defensa del enfermo o el no a determinados matrimonios como defensa de los derechos del contribuyente que subsidia uniones que ellos no valoran como útiles socialmente. Estemos o no de acuerdo con su opinión.

        Un saludo

      • enero 4, 2011 1:28 pm

        @Iván Moreno:

        Si se considera que la responsabilidad en la familia es un bien, claro que es lícito y deseable publicitar la misma y rechazar lo contrario.

        Totalmente de acuerdo con esta primera objeción, pero no con la segunda:

        No creo que los que participaron de la misa pensaran que hacían otra cosa que defender derechos.

        Yo más bien creo que lo que defendían era un dogma de fe, porque:

        El no al aborto como derecho del feto, el no a la eutanasia como defensa del enfermo

        Ambos “nos” lo que defienden es que Dios es el dueño de la vida humana y sólo Él puede disponer de la misma. Porque ni el feto tiene derechos legales hasta pasado cierto umbral de tiempo (otra cosa sería manifestarse para pedir que se le concedan derechos con antelación), ni todos los enfermos (conscientes) desean que se los “defienda” de la eutanasia.

        el no a determinados matrimonios como defensa de los derechos del contribuyente que subsidia uniones que ellos no valoran como útiles socialmente.

        ¿Realmente piensas que ése es el razonamiento que pasó por la cabeza de la gran mayoría de los asistentes?

        @yosoyhayek:

        Si me permites la sugerencia, creo que deberías publicar más artículos sobre religión, iglesia, aborto, eutanasia, feminismo, etc. Los debates tipo La Noria y El Gato al Agua tienen más éxito que la Historia y la Economía Política. 😉

        Saludos.

      • enero 4, 2011 4:21 pm

        No te falta razón, en cuanto a lo último que dices 🙂

      • Iván Moreno permalink
        enero 4, 2011 5:01 pm

        La creencia en la existencia de derechos (o en su ausencia) siempre es o un dogma de fe o simple deseo (en el caso de muchos cristianos, coinciden ambas).

        Considerar que el feto no tiene derechos hasta un momento determinado no deja de ser dogma o deseo.

        Por lo demás, todo derecho es un compromiso por parte de la sociedad. Por supuesto que, en una gran mayoría, cuando los cristianos niegan el matrimonio homosexual es porque niegan dicho compromiso y no porque estén pidiendo que se castigue la homosexualidad. Obviamente el razonamiento no tiene por qué ser tan profundo. Puede ser mera intuición. Pero no creo que afirmes que en la misa se pidiera que se castigara penalmente las relaciones homosexuales.

        Un saludo

  4. Juano permalink
    enero 3, 2011 3:50 pm

    El modelo de familia tradicional surge de miles de años de prueba y error, no de una inspiración divina o partidista. Su defensa es primordial para la sociedad que quiera prosperar y perdurar, es tan simple como eso. http://vimeo.com/8057050

  5. Viriato permalink
    enero 3, 2011 4:59 pm

    ¿”Alternativa al modelo cristiano”? Hay muchos matrimonios casados por la iglesia que se divorcian, y muchos matrimonios casados por lo civil, o incluso parejas sin vínculo contractual, que permanecen de por vida. Lo “cristiano” no tiene nada que ver con la estabilidad del matrimonio.

  6. enero 3, 2011 5:39 pm

    Los niños tienen derecho a tener su papá y su mamá. Nadie tiene el derecho de andar “experimentando” con asuntos que afectan a terceros. La familia heterosexual no es un invento de la Iglesia. La familia heterosexual es una institución anterior tanto a la Iglesia como al Estado, de eficacia probada a través de milenios, y no compete al Estado la prerrogativa de hacer experimentos con ella.

    • enero 3, 2011 5:58 pm

      Los niños tienen derecho a ser libres, a que se respete su integridad y su dignidad, y a que quien los haya traído al mundo se asegure de que no les falte lo mínimo. Todo lo demás es circunstancial. En este blog somos partidarios de la enajenación de la patria potestad dentro de ciertos límites razonables.

      • Iván Moreno permalink
        enero 3, 2011 7:57 pm

        Pero eso tampoco está en contra de lo comentado. La Iglesia no pretende prohibir otro tipo de familias (dentro de sus propios “límites razonables”).

        Simplemente pretende hacer hincapié en que, independientemente del tipo de familias que existan, realmente sólo hay una responsable: aquella que tiene a un hijo por amor y no por interés o por capricho, y cuida al menor con compromiso. Y hace bien en promoverla. ¿O acaso crees que debe ser más flexible en ese planteamiento?

      • enero 4, 2011 5:49 pm

        Eso está muy bien, y me parece correcto, como también que se defienda públicamente, pero es que cuando uno es tan dogmático en temas tan complejos, no tarda en pretender que sus ideas se conviertan en ley para los demás. Ese es el peligro que tiene no profundizar en los aspectos básicos limitándose a defenderlos como un mínimo ético compatible que garantiza la libertad individual y el dinamismo social.
        Un saludo!

  7. Soheir permalink
    enero 3, 2011 7:20 pm

    De hecho es necesario el acto de “experimentar”. Lo estatico no es compatible con lo evolutivo y, de no haber intervenido la evolucion social, la familia seguiria anclada en la sumision absoluta a la figura autoritaria del paterfamilias romano. Y no me negaras, Alfredo, que no parece muy compatible tal figura con el arquetipo del padre amantisimo ,coproveedor (que no “proveedor”) y garante del bienestar emocional y economico de su prole que todos deseariamos para nosotros en nuestra infancia (yo he sido afortunada en ese aspecto) o para nuestra descendencia.

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