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El mito de la supercomputación social

enero 23, 2011

Público se emociona: un cíberoráculo para vaticinar la crisis. De nuevo, a vueltas con el mito de la supercomputación.

Dos son los elementos a tener en cuenta en esta polémica. Tipo de conocimiento relevante en los procesos sociales y de mercado, y el acierto metodológico y teórico a la hora de comprender y analizar los fenómenos sociales. En primer lugar, la computación permite asimilar y tratar datos históricos, todos ellos expresos y relativamente sencillos, incorporados a una base tras un juicio estimativo. Sin embargo, no es ese el tipo de conocimiento que sirve al individuo en sus acciones persiguiendo fines subjetivamente representados, concebidos y planteados respecto a medios que son incorporados del mismo modo en nuestro pensamiento consciente. Se trata pues de un conocimiento tácito, práctico y en gran medida semiinconsciente o inconsciente aquel que es relevante respecto de los resultados, en gran medida inintencionales, que son el objeto de estudio del científico social.

Ninguno de los avances en materia de articulación de datos históricos, desde la escritura a la computación informática, pasando por la imprenta, han servido para sustituir el efecto coordinador de la función empresarial (J.Huerta de Soto). Son cosas distintas que no permiten su confusión.

En segundo lugar, la cuestión epistemológica, que deriva en conclusiones teóricas que permiten plantear leyes de tendencia respecto del estudio de los fenómenos sociales. Las crisis no se predicen con meridiana exactitud, pero si se intuyen como resultado necesario cuando confluyen determinados factores. Esta crisis, como todas las anteriores, pueden ser anticipadas en términos abstractos y generales gracias a la teórica austriaca de del ciclo económico. Esto no es ninguna novedad. Lo hizo Hayek antes de 1929, y otros tantos economistas y pensadores antes de las demás crisis que se han sucedido desde entonces.  Que la corriente principal de pensamiento económico, monetaristas, neoclásicos y keynesianos al uso, no haya sido capaz de “predecir” siquiera en términos abstractos la inevitabilidad de la crisis que ahora padecemos (o de todas las anteriores durante el último siglo), sólo quiere decir que la mayoría se equivocó y equivoca ahora mismo en su elección teórica o su comprensión de los fenómenos sociales y económicos relevantes. No se trata de un problema de información, de computación de datos agregados e históricos de índices previamente diseñados como expresión de necesidades ajenas al rigor científico.

La computación de datos siempre es limitada, simple e incapaz de sustituir el tipo de conocimiento tácito y práctico que realmente sirve a la coordinación social. Este sueño socialista, de planificador omnicomprensivo, director monopolístico de toda producción y distribución posible, se comprobó inútil al servicio de aquellos regímenes que tenían a su alcance la total restricción de la libertad individual. Lo que parece plantear este ciberoráculo de las crisis es un instrumento de predicción al servicio de gobiernos y particulares cuyas conclusiones, aun en el supuesto de ser muy aproximadas a la realidad , serían a su vez conocimiento relevante y definitivo respecto de la efectiva realización de los fenómentos presuntamente vaticinados. Es decir, que si el BCE, por poner un ejemplo, gracias estos súper computadores, hubiera sabido en 2004 los efectos de sus políticas monetarias y financieras de aquel entonces, dicho conocimiento sobre un futuro previsible no habría por sí mismo evitado que la crisis estallase en algún momento. Para  eso ya existe la teoría del ciclo austriaco, y no por ello se han evitado las crisis acontecidas desde su primera enunciación. Lo que genera las crisis es la existencia del dinero fiduciario, el privilegio de la reserva fraccionaria, y la manipulación de los tipos de interés, entre otros determinantes de naturaleza intervencionista. Si una computadora fuera capaz, juntando datos sobre precios, índices, agregados o lo que fuera, de señalar el momento exacto y envergadura de una crisis, difícilmente podría evitarlas quien las origina, aun disponiendo de dicha “información”. La precisión no evita el colapso, sino que lo altera sin llegar a eliminarlo. La supercomputación vendría a aumentar la arrogancia de los malos teóricos, de los burócratas y políticos, pero en absoluto serviría para adoptar las medidas preventivas en las que siempre han confiado, y a pesar de ello, no han conseguido evitar las sucesivas crisis que han ocurrido. Del mismo modo que el socialismo “real” frustró su sueño informático de poder sustituir a la función empresarial del individuo y al mercado libre como fuente de coordinación social mediante grandes ordenadores interconectados, ahora el socialismo monetario y financiero que seguimos padeciendo, comprobará irrealizables sus expectativas de previsión y corrección de las crisis que él mismo produce. Las nuevas conclusiones de las que fuera capaz este ciberoráculo se incorporarían a las que ya producen los modelos estáticos y teóricamente mal planteados que manejan los bancos centrales y gobiernos como base para sus políticas de intervención. Ni la escritura, ni la imprenta, ni los ordenadores, sustituirán nunca a la función empresarial o al acierto teórico. Y es que sin una buena teoría todos los datos del mundo o la mayor capacidad para su computación no sirven de nada al efecto pretendido por quienes, a pesar de todo, siguen siendo víctimas de la ilusión sinóptica (Hayek).

Saludos y Libertad!

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2 comentarios leave one →
  1. Pablo el herrero permalink
    enero 24, 2011 1:19 pm

    Muy bueno yosoyhayeck y por supuesto completamente de acuerdo con Huerta de Soto. Los estadísticos matemáticos (anteriores y posteriores a Adam Smith), siempre han jugado a adivinos del porvenir humano… y siempre han estado prestos a posteriori a “racionalizar” las causas de sus equívocos. Los que venimos de las ciencias sociales sabemos que las muestras estadísticas a priori sobre la previsión de los resultados sociales a posteriori, en el mejor de los casos fracasan con toda seguridad y en el peor (como es en el caso del fasciosocialismo actual), son claros intentos núméricos para legitimar la imposición de su reingeniería social.

    Por ejemplo, las actuales cifras de la DGT sobre el número de accidentes (lean http://jorgevalin.blogspot.com/2011/01/dgt-se-inventa-informes-falsea.html), sirvieron para legalizar sus leyes penalizadoras y recaudatorias; la ley de violencia de género (2.000.000 de maltratadas = 2.000.000 de mentiras), han aumentado las víctimas femeninas y masculinas, pero sirvieron para legitimar una ley fascista nisándrica y antivarón; El número de vuelos (inventado) que iban a perderse a consecuencia de los controladores aéreos sirvió para crear el previo “alarma social” que justificaría la posterior intervención del ejército (cuando la realidad es que el fasciosocialista gobierno no quiso negociar con dichos controladores aereos); los falsos datos sobre los miles de muertes que genera el tabaco, han servido para crear la fascita ley antitabaco; los falsos datos que iba a generar la Gripe A…

    Es tal la manipulación totalitaria de los datos estadísticos de este gobierno, que hasta la anterior directora del CIS se vio obligada a decir ¡Basta! y la “demócrata” De la Vega… a expulsarla. Y lo mismo podríamos decir del INI. Todos los datos sociales, económicos e institucionales, son solamente eso: manipulaciones a priori de los estadísticos matemáticos al servicio del fasciosocialismo.

    La conducta humana, tanto individual como socialmente, no es predecible y de ello eran conscientes no solamente Hayeck, sino también los escolásticos. Pero toda ideología totalitaria (como lo es el fasciosocialismo español), tiene como objetivo (amparándose en los estadísticos matemáticos), ideologizar las ciencias, intentando con ello legitimar sus posteriores leyes, no solamente intervencionistas, sino claramente fascistas.

    Este partido fascista (psoe) entró en el gobierno mintiendo, ha mentido constantemente y saldrá mintiendo…. además de empobrecernos como pais y destruirnos como sociedad, civil y libre.

    Sólo deseo que este psoe tenga el mismo tratamiento institucional que tiene el partido nazi en Alemania, es decir, que sea proscrito. Mientras exista este partido todos nosotros, como individuos y como sociedad estamos en peligro. Y por supuesto de este riesgo no nos va a sacar una oposición (pp) hecha por el psoe a su medida (ya sabes, si se sale un poco del guión psoetiano, entonces es “derecha extrema”).

    En otras palabras, ante el fasciosocialismo español la sociedad civil está sola.

    Un saludo yosoyhayeck

    Pablo el herrero

  2. kokoliso permalink
    enero 25, 2011 11:06 pm

    Algo parecido se puede entrever en la “Psicohistoria” de Isaac Asimov, donde los psicohistoriadores eran capaces de modificar el futuro con pequeñas y decisivas intervenciones….. y aún así siempre algo les salía mal.
    Vamos, el supercomputador capaz de predecir el futuro es tan ciencia ficción como la saga “Fundación” y su “psicohistoria”.

    El tema sería ¿Existe el libre albedrío?. Si existe como yo creo, sería inutil intentar calcular o predecir lo que se va a hacer si siempre hay la posibilidad de cambiarlo por el libre albedrío por muy escrito o calculado que esté. Además el mero hecho de que los sujetos de la predicción la conozcan los influye y cambian las premisas sobre las que está hecha.

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