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La legalidad

febrero 8, 2011

Los batasunos, en general, no dejarán de ser unos descerebrados totalitarios aunque puedan presentarse a unas elecciones. Maite Pagaza dice algo que es cierto, pero contra lo que nada puede hacerse: “Batasuna no asume responsabilidad sobre la historia de ETA”. Bueno, en verdad lo que ETA no asume es el tipo de responsabilidad moral que a Pagaza, o a mí mismo nos gustaría que se le exigiera. Y en eso estamos, pero démonos cuenta de que no debe ser la ley la que defina un criterio para distinguir lo decente de lo indecente. Batasuna no merece, todavía, ningún aplauso o simpatía por parte de quienes sí han respetado la legalidad durante esos mismos 40 años que ETA se ha dedicado a matar, extorsionar y mutilar, entre otros crímenes execrables.

Pero las sociedades democráticas, como aspira a ser la española (no se trata de aprobar una constitución, sino del día a día) tienen muchas veces que aceptar que el principio de legalidad puede amparar conductas o realidades que nos son del todo antipáticas o rechazables. Batasuna será un partido legal y podrá presentarse a unas elecciones, cuando cumpla la ley. Y no cualquier ley. Porque lo cierto es que nuestra partidocracia ha culminado en un compromiso político suficiente en torno a criterios arbitrarios y hasta cierto punto liberticidas. Nuestra obsesión con ETA, y el fracaso de nuestra clase política en el empeño de su derrota, no sólo “militar”, si no también moral y política (en esto PNV y PSOE han sido los máximos responsables), han derivado en leyes que no son las propias de un sistema de libertades individuales suficiente. Nuestras leyes son extremas y muchas veces dan razones y argumentos para que el miserable e injustificado victimismo abertzale pueda construir un discurso artificioso, pero relativamente coherente.

Y no sé gracias a quién o a qué nos hallamos en la actual situación, de aparente derrota armada de ETA, unida a una crisis política interna de su entorno como nunca se había visto. Lo cierto es que los acontecimientos, siempre y cuando se gestionen con prudencia y escepticismo, parecen acercarnos al final del terrorismo nacionalista. Seguirán paseando su arrogancia, su socialismo y su nacionalismo, pero no lo harán extorsionando, matando y mutilando de manera organizada, y lo que es peor, arropada socialmente por un número importante de vascos, amparada por los complejos, la mala conciencia o la incapacidad de otros partidos y ciudadanos.

La historia de ETA se compone de todos los acontecimientos que nos han conducido hasta un presente que no cabe definir, sino que cambia y se transforma merced de gestos, aciertos y desatinos. La historia de ETA será vista de distinta forma por quienes en su día apoyaron el terrorismo y hoy quieren presentarse como contrarios a sus acciones. Pero no puede pedírseles una condena expresa de lo sucedido hasta el momento. No puede ser esa la condición para su inmediata legalización. Podrán presentarse a las elecciones quienes no estén procesados, en formaciones que no financien o den cobertura logística al terrorismo. Más allá de esos límites, desbordamos el ámbito de la legalidad, de la democracia y la libertad individual, para caer en un estilo de hacer las cosas, en una visceralidad transformada en preceptos imperativos, que no hacen sino debilitar nuestro propio consenso social así como nuestra convivencia pacífica. Batasuna será legal cuando cumpla lo jurídicamente exigible. Dudo que algún día cumpla lo moralmente reprochable, pero ya me he rendido ante la evidencia de que mucha gente es incapaz de dar el paso, por ejemplo, de condenar los crímenes del comunismo, asumir el carácter brutal y despreciable del castrismo, o tantos otros ejemplos que algunas de las personas con las que convivimos a diario se niegan a condenar sin paliativos.

Saludos y Libertad!

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4 comentarios leave one →
  1. Andreas permalink
    febrero 8, 2011 5:28 pm

    totalmente de acuerdo. Que batasuna sea absolutamente detestable y su ideología francamente asquerosa, está claro. Pero no se pueden prohibir partidos ni asociaciones en una sociedad libre simplemente porque parezcan repugnantes. Sólo son condenables desde un punto de vista coercitivo las agresiones a la libertad y propiedad de otras personas. Mientras no exista esto, no se puede prohibir. Sólo se le da un argumento de “víctima de la represión” a los totalitarios.

  2. febrero 8, 2011 6:27 pm

    Exacto. Simplificando mucho, si uno va por la carretera a 80 en vez de a 140, aunque no le guste nada de nada, y sólo lo haga para no ser multado… no puede ser condenado.

  3. anveger permalink
    febrero 9, 2011 12:42 am

    Está claro, solo cabe la condena y la repulsa de todo terrorismo. Puede prohibiese porque tienen un historial, al igual que el delincuente que reincide. Además, hay que saber que Batasuno condena el terrorismo futuro, no pasado.

  4. Uno permalink
    marzo 13, 2011 5:33 pm

    Lo que tendrían que hacer es reformar la ley electoral para poner listas abiertas y que el voto de cada español valiera lo mismo. Desde ese momento se acabaría el chantaje nacionalista en el Parlamento ya que los escaños irían en función del número de votos y no de su procedencia geográfica.

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