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Una solución para el Cine español

febrero 14, 2011

Probadas todas las demás, sólo queda una alternativa sin ensayar.

Se ha intentado de todo: doblaje invasivo del cine extranjero, cuota de pantalla a lo “excepción cultural” francesa, ayudas directas, certámenes premiados, becas, escuelas subvencionadas, promoción cultural de las administraciones públicas, subvenciones, obligación de las televisiones a invertir un 5% de sus ingresos, desgravaciones, etc.…  Y nada ha dado con el resultado querido: una industria del cine solvente, dinámica y capaz de surtir una gama amplia y atractiva de productos.

El Cine español necesita altas dosis de lo que se conoce como “método Erhard”, es decir, libre mercado (lo que nunca ha habido). No os fiéis de wikipedia. El artículo sobre el tema es tendencioso e incompleto. Mucho mejor es leer directamente al propio Ludwid Erhard, en Bienestar para Todos, o en Economía Social de Mercado.

En resumidas cuentas lo que hizo Erhard fue liberalizar la economía alemana en 1948, eliminando precios mínimos y máximos, así como todo tipo de ordenanzas, al tiempo que estabilizaba el valor de la moneda creando el marco alemán (antes reichsmark). El resultado, para sorpresa de la mayoría, fue el arranque de la que vino a ser, en apenas unos años, tercera economía del mundo (hoy cuarta). El milagro alemán procede de la libertad, de la eliminación súbita y radical de ayudas, protección e intervencionismo de todo tipo.

Quizá el cine español merezca su propio Ludwig  Erhard para despegar y convertirse en una industria de entretenimiento con todo lo que esto conlleva. El cine de autor, en realidad, no requiere de grandes presupuestos, o al menos no sin desvirtuar su carácter minoritario y profundo. Una industria relativamente dinámica, es a su vez creativa y plural. La demanda es tan amplia como diversos puedan ser todos y cada uno de los potenciales espectadores. El cine de autor no solo resistiría, sino que experimentaría una expansión cuantitativa y cualitativa sin precedentes (basta con mirar en industrias que son mucho más libres que la española para comprobarlo).

Lo que tampoco puede hacer el Cine es cerrarse en banda ante la posibilidad de que el legítimo lucro pecuniario que buscan los productores, proceda únicamente de la mera exclusión que facilitan las salas de exhibición, la restricción de la comunicación pública de la obra, o la persecución del también legítimo derecho a la copia privada. En este sentido, internet abre las puertas a infinitas posibilidades de lucro y promoción de las vías clásicas de exhibición.  Sólo una correcta delimitación de los derechos de autor, garantizando a sí mismo el derecho de todo individuo a la copia privada de procedencia lícita, contribuirá a definir la exclusión en el lucro convencional, cuando interese, o el mero recurso a la propagación de la obra como estrategia para obtener ingresos (si es eso lo que se pretende) por vías imaginativas o publicitarias.

Tanteemos durante un tiempo la explosividad del mercado, su capacidad de coordinar a productores con espectadores, definir fórmulas de ganancia y conectar por fin los deseos y gustos de los individuos con los proyectos artísticos y técnicos dedicados al cine. Basta con aprobar un decreto ley que elimine por completo subvenciones, restricciones y demás morralla intervencionista. En un sólo día todo puede cambiar. Durante dos, tres o cuatro años la industria podría regenerarse y ajustarse, innovar y competir por fin, aprendiendo de los progresos ya cosechados en la pequeña pantalla. Démosle una oportunidad a la libertad.

Saludos y libertad!

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2 comentarios leave one →
  1. JFM permalink
    febrero 15, 2011 8:15 am

    >i>

    Y nada ha dado con el resultado querido: una industria del cine solvente, dinámica y capaz de surtir una gama amplia y atractiva de productos.

    Esto me recuerda ese dialogo de Platon donde Socrates/Platon pregunta al estdiante sobre la mejor manera de obtener un estado eficaz: por sorteo de los gobernantes como se practicaba en Atenas o con personas especialmente preparadas y el discipulo llega a la conclusion a la que Socrates/Platon quiere que llegue: con gente especialmnte preparada La trampa era que el objetivo puede no ser un estado eficiente sino digamos un estado represntativo de los ciudadanos para lo cual no hay nada mejor qu el sorteo (se pueden asignar otros objetivos: como mayor libertad y menor posisbilidad de que degenere hacia la tirania o la anarquia pero creo que la idea es clara: el objetivo posible no es unico.

    Pues bien podriamos hacernos la pregunta de si el objetivo ultimo es tener yun cine espańol dinamico. Yo por ejemplo pienso que en estos tiempos que la evolucion de la tecnologuia permite a cada uno hacer peliculas (peliculitas) con un equipo minimo y peliculas de imagenes sinteicas con software gratuito las perspectivas del cine ese de los Goya, el de los estudios son sombrias. Y tambien creo que mas importnte que un cine dinamico es no tener un cine que manipula, adoctrina.y acaba alterando la democracia.

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