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Socialismo de derechas

febrero 16, 2011

Lo que explica que la derecha más conservadora y carca abrace de vez en cuando y con variable intensidad alguno de los postulados típicos del liberalismo, no es que se haya producido una aparente conversión (lo que algunos llamaron “eclosión liberal”), o mejor, que los conservadores hayan corregido por fin sus errores teóricos sobre economía. En realidad se trata de estrategia y oportunismo, como ya apuntó M.N. Rothbard en su momento.

Los conservadores no creen que el liberalismo, como también el socialismo, defienda, por encima de todo y de todos, los intereses de la colectividad. Esto puede sonar raro, pero es cierto y comprender el argumento quizá contribuya a reparar graves errores intelectuales. El liberalismo no cree en el conflicto de intereses, en la idea de lucha de clases, razas, pueblos o grupos sociales. Sabe que el intercambio libre siempre genera valor y beneficio subjetivo para todo el que participa. Al contrario que el socialismo, en especial el de corte marxista, el liberalismo político y económico apuesta por defender la libertad individual y la propiedad privada como requisitos que hacen lo más eficiente posible el proceso de producción, generando así beneficios para todos. Los socialistas consideran que existen diferencias insalvables, que el libre mercado tiende a agudizar las contradicciones y a extender la distancia entre los distintos grupos o clases sociales.

Si en algo divergen conservadores e izquierdistas socialistas es un su idea, sólo aparente, de democracia, o el mito de la ciudadanía. Mientras que uno blande sus taras elitistas, la izquierda anhela la igualación radical (que es sólo aparente, como decía). Por lo demás, ambos están de acuerdo en que la sociedad encarna violencia. Los conservadores comparten la certeza marxista sobre la lucha de clases, razas y pueblos, en tanto que resulta imposible conciliar sus intereses privativos con los de otros entes colectivos homologables en lid. Propietarios frente a proletarios, en continua guerra los unos con los otros. Por eso el empresario debe parapetar sus “privilegios” institucionales (derecho de propiedad y de beneficio), a costa de la “explotación del trabajador”, tras el recurso de la negociación colectiva, la protección social del Estado, y demás parafernalia con la que creen adormecer las ansias revolucionarias de sus empleados. Y como creen que esto es inevitable, que la lucha es en cierto modo “legítima” y consecuente, conciben el poder como un instrumento de socialización capaz de garantizar su estatus. Esta misma lectura de las relaciones sociales y la convivencia entre agentes que desempeñan distintas funciones en la producción de bienes, sirve para toda situación que podamos imaginar. La derecha conservadora primero refrenda la creación de un Estado de Bienestar apaciguador, y cuando cree que la cosa está más o menos controlada, se envuelve en consignas pretendidamente liberales para pedir la mengua del poder público o la libre empresa.

La idea que intento transmitir en este post fue perfectamente identificada y explicada por el economista austriaco, Ludwig von Mises. En todos los años de su larga vida comprobó en primera persona los efectos que en la conducta de izquierdistas y derechistas reflejaban su concordancia, desigual pero significativa, en cuanto a su visión misma de la sociedad como una colisión irreconciliable de intereses.

No es ingenua la apreciación liberal cuando defiende lo que a diario sucede en el mercado libre, donde los intereses convergen, propiciando un orden de acciones capaz no sólo de satisfacer los fines individuales, sino de generar beneficios colectivos innegables. El miedo a esta realidad, una visión miserable o elitista de la convivencia social, arrastran a quien padece una u otra, o las dos al tiempo, hasta el terreno del socialismo, bien sea de izquierdas o de derechas, con las terribles consecuencias que son de sobra conocidas.

La derecha conservadora es socialista, tanto o más que la izquierda socialdemócrata o comunista. Coinciden ambas en lo que Marx supo resumir como explicación del devenir histórico: la lucha de clases.

Triste es comprobar como muchos políticos, economistas o tertulianos, que en algún momento nos parecieron coherentemente liberales, despiertan cuando tienen ocasión su verdadera naturaleza socialista. Pero es más triste aún que los liberales, seamos de izquierdas o de derechas, tengamos la necesidad de aliarnos con aquellos que sólo defienden la propiedad privada o la libre empresa desde la falaz convicción de estar asegurando sus posiciones dentro de esa batalla sostenida entre facciones con la que identifican el orden social.

Saludos y Libertad!

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10 comentarios leave one →
  1. (*) permalink
    febrero 16, 2011 9:02 pm

    El conservador es aquél que ya no espera mucho de los demás ni permite que los demás esperen demasiado de él.
    Es ese señor, con boina o con máster, que piensa que los móviles de las acciones positivas frecuentemente no son sublimes (ni tampoco los que inspiran las acciones negatiffas son perversos).

    El que siente un poco más de compasión que de admiración o desprecio por toda esta farsa.

    Ni es necesariamente escéptico ni de derechas ni de izquierdas.

    Mientras hay gente que se inclina a confiar en la capacidad de perfeccionamiento de los sujetos que protagonizan la farsa; y los hay que no, que piensan que todo seguirá igual.

    El conservador dice, o piensa, que lo que seguirá igual, lo que no cambiará nunca, es la manera de pensar de unos y otros, según les interese confiar o no en que su situación social debe transformarse.

    En resumen , un conservador sabe al menos que, a pesar de todas las innovaciones técnicas, aunque se maximicen no sé qué utilidades y se optimicen los protocolos de esto o aquello, el hombre seguirá siendo hombre.

    Y eso es todo. Déjennos un poquito en paz.

  2. febrero 16, 2011 9:32 pm

    Cuando uno se lanza al terreno de las ideas, la tendencia más fácil es la de etiquetar a los que no opinan igual para ahorrarse el esfuerzo de buscar coincidencias y convencer al otro de las bondades de un cambio de opinión. La eclosión liberal se produjo en España porque muchos liberales decidieron no recrearse en su pureza ideológica, condenando al resto por impuros o por ignorantes, sino mostrar sus ideas a la sociedad, compartirlas, contrastarlas y transmitirlas, aunque esa labor implicase tener que acercarse de vez en cuando a los que no opinaban exactamente como ellos.

    A veces pienso que el liberalismo es como tener un cochazo estupendo, con una carrocería brillante y sin un solo arañazo. Lo ideal sería conservar la carrocería sin ningún arañazo, que los neumáticos jamás perdieran el brillo inicial, que la tapicería no se deshilachase nunca y el salpicadero nunca cogiese polvo. El caso es que los coches están hechos para circular, para viajar… y eso implica exponerse a arañazos, llevar personas dentro (no siempre las mismas), incluso tragarse alguna vez un desperfecto. Así es como se disfruta un coche, así es como se amortiza un vehículo y se ve lo que vale. Aplíquese al liberalismo, a menos que prefiramos recrearnos en él sin sacarlo nunca del garaje…

    • febrero 16, 2011 11:56 pm

      Yo creo que no es tan complicado leer a los clásicos para darse cuenta de algunas contradicciones. La última eclosión liberal tuvo una causa fundamental: el PP perdió las elecciones de 2004. Con eso lo digo todo.
      Saludos!

      • febrero 17, 2011 3:02 am

        Basta con leer a los clásicos para darse cuenta de que ellos no abordaban con respuestas tan simples la tremenda complejidad de los fenómenos humanos…

      • febrero 17, 2011 8:40 am

        Es que no sé por qué te has sentido tan directamente afectado por mi post… Aunque puede que sea eso, claro

      • Hiel permalink
        febrero 17, 2011 3:54 am

        Es lo que les ocurre a los que, como bien dices, no son liberales (sin más); simplemente echan mano del liberalismo porque les sentó mal la cena, porque es donde menos incómodos se sienten, etc., pero, sobre todo, porque se sirven de él.
        Lo malo es que el perjudicado es el liberal, que es vilipendiado (y con él todo el bien que la libertad es capaz de provocar) porque los que no lo son se han subido a su carro.
        El Holoceno apenas ha arrancado y el ser humano, en lugar de buscar la libertad, se ha ido por las nubes a buscar lo inexplicable para poder justificar su propia falta de querencia hacia la libertad. Habra que esperar a que evolucione un poco más.
        Saludos.
        YO NO LE VOTÉ: ^^ (pero lo haré desde el consulado en 2012; es mi lado primitivo, que aún tira…)

  3. febrero 17, 2011 2:26 pm

    No entiendo lo de que la derecha conservadora sea hasta más socialista que la izquierda comunista. Para empezar, la derecha conservadora no es totalitaria, ¿no? Yo creo que puede ser más correcto llamarle simplemente “socialismo de derechas”, como pone el título del post.

    Y lo de que coinciden en la lucha de clases tampoco lo veo, ya que no creo que exista una lucha de clases.

    Creo que hoy en día prácticamente todas las ramas del conservadurismo hacen suyos en manor o menor grado, principios liberales (sobre todo en la economía, claro). No sé si es una estrategia, pero es algo positivo.

    • febrero 17, 2011 2:44 pm

      Estoy de acuerdo en lo último que dices, pero piensa que eso de la “lucha de clases” comprende, en realidad, mucho más que el relato estrictamente marxiano. Explica toda colisión colectivizada de intereses considerada como irresoluble. Exige una previa clasificación de los individuos en virtud de sus ventajas y circunstancias, q es la negación misma de la individualidad. Creyentes frente a ateos, cristianos frente a musulmanes, izquierdistas frente a derechistas… Ser liberal es una actitud, nunca una categoría aislada y perfectamente distinguible. Es decir, que sin admitir la dinámica polilogista que asimila a socialistas de izquierdas y de derechas, el liberalismo se caracteriza por ser una querencia de relativa intensidad que aleja al individuo del socialismo.
      Saludos!

  4. Bastiat permalink
    febrero 18, 2011 10:04 am

    Yo creo que si, que la derecha, el conservadurismo, es bastante socialista. Lo es porque, precisamente en su idea de conservar lo que tiene asume el mensaje socialista de la lucha de clases. Entiende, pues, que defiende los intereses de una parte de la sociedad y como tal actúa, no dándose cuenta de que de esa manera está justificando el socialismo ideológicamente puro.

    Esto es así, porque una característica del ser humano, es la querencia del individuo, nacido en la necesidad, de asociarse en grupos, antiguamente manadas, después tribus y mas adelante en naciones. Actualmente en pandillas de jóvenes, peñas futbolísticas o asociaciones en defensa del mus, por el que compartimos intereses y aficiones, pero, sobre todo, no nos encontramos solos.

    Una vez entendemos esto tenemos igualmente que entender, como ya se entendió desde antiguo, que el identificar enemigos que usados convenientemente, ante su mera existencia, y la amenaza que supone para la existencia del grupo, hace que los miembros de éste cierren filas, aúnen esfuerzos, incluso lleguen a identificar a los débiles en el ideario que los aglutina promoviendo progroms y limpiezas étnicas, para así garantizar la supervivencia de aquello en lo que nos sentimos protegidos. Aunque para ello se tenga que violentar a otros en esa defensa.

    El conservador, pues, al asumir dicha dinámica justifica el Estado de Bienestar. Quizás, en el fondo comprende determinadas situaciones que puedan ser insostenibles desde postulados bienintencionados ante determinadas situaciones de necesidad por parte de los otros. Si, es una consecuencia de la Caridad. Pero no en vano dicha caridad ha hecho en muchas ocasiones de argamasa que ha dado a una sociedad variada, desigual, sentido de grupo. Y si, si además ha conseguido minimizar la violencia dentro del mismo, la justificación está asegurada. Sobre todo si asegura la supervivencia, unas veces mejor otras peor, de una determinada parte de la sociedad que se identifica con dicho conservadurismo.

    Es esto, en definitiva, la lucha de clases. Es esto en definitiva la justificación del socialismo de carácter conservador.

    La pregunta, entonces, es: ¿Tiene el liberalismo la respuesta a dicha lucha de clases? No vale decir que no se crea en ella, sino que hay que proponer algo. ¿Cuál es la argamasa que propone a la sociedad, con las características de las que he hablado, para conseguir que el grupo elija en vez del socialismo al liberalismo? Que no sólo es liberalismo económico, el que, más o menos asume, dependiendo del oreo, la derecha conservadora. Un liberalismo de ideas y conductas, que es lo que dice defender, me repugna comentarlo ni tan siquiera, un relativista moral nauseabundo como Zapatero, y que engancha a aquellos que estaban al otro la de la sociedad predominante, con su liberalismo falaz en búsqueda de la justificación de la diferencia para igualar a todos en lo moral siendo ellos los que dicte qué es lo moral.

    El principal problema con el que se enfrenta hoy el liberalismo es darse cuenta de la dinámica social, porque, como dice Elentir, tenemos un coche muy bonito que no queremos que se manche con el polvo del camino de la realidad que hay ahí fuera.

    Un Saludo. Bastiat.

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