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La hora de Gadafi

marzo 14, 2011

El asesino de jaima y bótox avanza imparable sobre las fuerzas rebeldes. Occidente, más allá de sanciones de boquilla y rotundas condenas, nada de nada.

El terremoto de Japón, seguido de un tsunami que ha barrido del mapa ciudades, industria y decenas de miles de vidas (todo se andará), también se ha convertido en la mejor excusa para reavivar el debate nuclear. No sobre la cuestión de la seguridad en la producción de energía eléctrica a partir de la fisión atómica, que sí merece una seria reflexión, sino sobre la pueril alternativa o elección entre nucleares sí, nucleares no. Un ejemplo de todo esto se resume en la conexión que la prensa ha establecido entre el incidente de Fukushima y la continuidad de Santa María de Garoña, ambas pertenecientes a la misma generación de centrales. Teniendo en cuenta que la causa inmediata de los problemas sucedidos en la planta japonesa ha sido el tsunami, y no tanto los temblores propios del terremoto, no veo en qué podría esto afectar a una revisión sobre la seguridad de la central burgalesa. Dicho esto, lo que sí parece razonable es cuestionar la prolongación de la vida útil del actual reactor de esta última, que si bien continua funcionando a la perfección y cumpliendo todos los estándares exigibles, podría haber sido perfectamente sustituido por uno nuevo hace ya una década. En todo caso, la seguridad de las centrales nucleares, aquí, en Japón, o en casi cualquier país dotado de este tipo de instalaciones, no depende tanto de las previsiones técnicas, su mantenimiento o fuerzas incontrolables de la naturaleza, como de la política, la manipulación y el terrorismo ecologista.

Gadafi seguirá en el trono porque hasta hace pocas semanas ha demostrado ser un fiable proveedor de petróleo. Y dado que el petróleo, junto con el gas, seguirá siendo las fuente principal para el suministro energético del mundo desarrollado, la política y las tragaderas internacionales mantendrán su estatus e impedirán a los Estados occidentales emprender acciones decisivas que contribuyan al derrocamiento de tiranos y asesinos de este estilo.

Los ecologistas nos preparan para una nueva edad media. Hablan de decrecimiento económico como virtud, como parte de un discurso elitista y misántropo que conlleva, necesariamente, la desaparición de un altísimo porcentaje de la población humana. Esto es fácil decirlo cuando se propone desde la exuberancia de occidente, donde vivimos acostumbrados a satisfacer las necesidades más básicas, pero también a disfrutar de ocio y hobbies del estilo de la movilización ecologista. Pijos proponiendo cambios que comprometen la vida y el bienestar de millones de personas, fuera de nuestras fronteras, pero también dentro, siempre partiendo de juicios parciales y una superchería que recuerda a las etapas más oscuras de nuestra historia.

Si el incidente de Japón no es tomado como muestra del éxito de la tecnología nuclear, y al mismo tiempo ejemplo de la necesidad de seguir investigando y resolviendo cuestiones, también sobre la seguridad de las centrales, sino como la esperada revelación de los horrores de la energía atómica, estaremos un paso más cerca del Medievo que nos aguarda. Gadafi afianza su posición con cada titular que recurra al terrorismo nuclear como estrategia de manipulación. Las petroleras, tan contentas, dejando que los gobiernos subvencionen molinillos y paneles que, más temprano que tarde, acaban confirmando el carácter indispensable de los combustibles fósiles.

Saludos y Libertad!

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3 comentarios leave one →
  1. marzo 15, 2011 6:47 am

    Qué puñetero el Gadafi. Ya no va a necesitar arreglar el radar RGB ni ná. “Veniros, que hay porros”, les decía a todos, el muy bribón.

  2. marzo 18, 2011 8:41 am

    Tienes razón que en muchas ocasiones la gente habla sin tener ni idea de las repercusiones que conlleva. Ahí están muchos ecologistas que no estoy seguro de que entiendan que es eso de “decrecer”. Es decir, de las consecuencias que tendría esto también para ellos. Pero yo sí, y además estoy dispuesto a pagar el precio. Lo único que me daría pena es perder la conexión a internet, que por otra parte es algo más que un juguete, ¿verdad?
    Por supuesto que estoy dispuesto a renunciar a coche, a lujos, incluso me racionaría los cigarrillos, si eso repercutiera en una mejora sensible de nuestra sociedad. Pero entiendo que no es el caso de mucha gente. A los que los tienen, por que ya se han acostumbrado a ellos. A los que no, por que aspiran a ellos. Por supuesto es lícito querer vivir de una cierta manera. Pero llamemos al pan, pan, y al vino, vino.
    La energía de fisión es funesta, por que un problema puntual repercute en millones de personas. Eso sí que es una maldición democrática. Recuerdo un automóvil de los 70 que consumía menos que los híbridos de hoy, así que concluyo que lo que hay es mucha dejadez y cara dura. Que hay soluciones tecnológicas para vivir mejor y que eso no pasa necesariamente por los peligros de la fisión.
    Y hablando de Gadafi, como ya he dicho, estoy dispuesto a sacrificar mis ya pocos lujos. Si eso significa que lo quitan de en medio ya. No puede ser que la comunidad internacional asista a esta masacre sin intervenir. Que alguien les envíe unos stinger a los rebeldes por favor…
    Es una cuestión de principios, e incluso entre los verdes, hay quién los tiene.
    El problema real es nuestra dependencia absoluta de los combustibles fósiles (los rusos dicen que no, que no son fósiles, si no minerales). Pero eso no tiene por que significar soportar a sujetos submorales como Gadafi, ni exponer al peligro radioactivo a generaciones futuras.

    • marzo 20, 2011 10:29 am

      Eres libre de renunciar, desde ya, a los “lujos” o necesidades que consideres superfluos, dañinos o lo que sea. Hazlo, no esperes ni un minuto más. Pero déjanos al resto del rebaño que sigamos pastando a gusto. Porque en el fondo se trata de eso: misantropía. Los que se creen concienciados, capaces de percibir con “más sensibilidad” la sociedad que les rodea, los que creen haber dado con el juicio perfecto sobre la necesidad, sobre lo que debe o no consumirse, sobre lo nimio e inmoral… en vez de apartarse a un lugar recóndito y hacer su vida sin molestar a nadie, hacen todo lo que está en su mano por hacerse con el poder absoluto para imponernos a los pobres borreguitos sus perfectas revelaciones. El sacrificio es una decisión individual, libre e introvertida. Vive y deja vivir.

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