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Uno de doce

marzo 22, 2011

Un titular erróneo: “Nace en España el primer niño sin un gen ligado al cáncer”. Falso. En España nacen cada día cientos de niños sin BRCA1 o BRCA2, que son los genes identificados como causantes de dicha patología. El contenido real que esconde este titular es el siguiente: nace en España por primera vez un embrión preseleccionado gracias a técnicas de diagnóstico genético preimplantacional. Inmediatamente después, sin esperar hasta el párrafo quinto y sexto del cuerpo de la noticia, se debe explicar que el embrión finalmente implantado fue el único superviviente de una cosecha de 12, de los que 11 fueron descartados por tener el pernicioso gen. Tampoco parece razonable esperar hasta el antepenúltimo párrafo para hacer una mínima alusión a los “posibles conflictos éticos” del tratamiento.

Crear vida es a priori un acto de generosidad aun cuando se haga motivado por un interés estrictamente particular de quien la crea. Pero al igual que no toda acción que tenga como desenlace la privación de la vida debe considerarse ilícita (como son el suicidio, y la legítima defensa), tampoco cada acción capaz de generar nueva vida merece per se una aprobación incondicional. Crear vida no es igual que diseñar vida. Nuestras acciones responsables tienden a ganar en seguridad, y aspiran a prever resultados y consecuencias. Pero no es lo mismo decidir cuándo engendrar vida que optar por el sexo, el color de ojos, la inteligencia o la predisposición a padecer ciertas enfermedades del futuro ser. Siguiendo esta regla ética, tampoco parece defendible que para hallar una vida libre de dolencias congénitas, esté justificado ensayar en una cosecha suficiente de embriones hasta encontrar aquel que parezca más viable de acuerdo con el criterio adoptado a priori. Y aquí es donde interviene la moral, como conjunto de reglas exigibles en un plano carente de irresistibilidad, es decir, de cumplimiento voluntario por el individuo, que sin embargo queda expuesto al reproche, el desprestigio o el boicot pacífico del resto. Una madre que, ávida de engendrar, y a sabiendas que porta en sus genes una bomba cancerígena de relojería tiene tres opciones: arriesgar, no hacerlo, o preseleccionar entre sus propias creaciones aquella que se ajuste más al criterio elegido como exonerante o habilitante. Arriesgar es criticable, pero no condenable. Siendo ella misma una víctima potencial de la tara genética, no puede exigírsele que descarte para sus hijos el riesgo que ella misma padece. No arriesgar sería la opción más sensata, la más altruista incluso. Abstenerse de procrear y recurrir a vías civiles para lograr vínculos maternales con un menor. La última de las opciones, que es la que ahora se aplaude como hito científico, y que relega la cuestión del debate ético hasta el final de su relato, es la creación de vida perfecta. Al menos en una parcela conocida, siendo de suponer que en la medida que se conociesen otras parcelas de riesgo, se trataría igualmente de seleccionar al embrión que estuviera libre de genes malignos y otras taras internas. Gattaca, a fin de cuentas. Un mundo en el que los análisis genéticos habilitan a los padres para desechar embriones, elegir uno de ellos, y soñar con la perfección de su prole.

Saludos y Libertad!

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20 comentarios leave one →
  1. marzo 23, 2011 10:36 am

    Un mundo en el que los análisis genéticos habilitan a los padres para desechar embriones, elegir uno de ellos, y soñar con la perfección de su prole.

    ¿Cuál es la diferencia? Si los padres eligen la educación de sus hijos, la religión, la sanidad y la herencia (pecuniaria) que quieren dejarles –es decir, lo mejor de todo lo que poseen, según su criterio personal–, ¿por qué no dejarles también (y primeramente) en herencia lo mejor de su genética?

    Porque, a menos que argumentes que la base fundamental de la moral sea la aleatoriedad genética, veo difícil explicar tal contradicción (y ojo: no soy de los que exigen coherencia a cualquier precio).

    Crear vida es a priori un acto de generosidad aun cuando se haga motivado por un interés estrictamente particular de quien la crea.

    No entiendo esta frase. La premisa de todo acto generoso es, precisamente, el desinterés (al menos, más allá de la satisfacción sentimental que pueda procurar).

    Saludos

    • marzo 23, 2011 2:29 pm

      Son dos temas diferentes: uno, servirse de la ingeniería genética para diseñar vida, y otro, crear tantas vidas como sean necesarias hasta dar con una que se idónea según un criterio predefinido.

      • Tatiana permalink
        marzo 25, 2011 5:26 pm

        “Crear vida es a priori un acto de generosidad aun cuando se haga motivado por un interés estrictamente particular de quien la crea”

        …no comprendo, ¿por qué crear vida (entiendo que te refieres a concebir) es, según tú, un acto de generosidad?, me produce mucha curiosidad dado que lo planteas como una verdad indiscutible

      • marzo 25, 2011 7:33 pm

        El Hombre es un fin en sí mismo, poco importan los motivos de quienes le dieron la vida.

  2. Iván Moreno permalink
    marzo 23, 2011 11:28 am

    Los círculos de plomo:

    La diferencia es que en un caso estás eligiendo entre distintas educaciones para tu hijo, y en la otra, a diferencia de lo que comentas, no eliges distintas genéticas para tu hijo, sino que eliges directamente a tu hijo (para colmo, en este caso, eliminando a los que no te valen). Una cosa es curar a un hijo de una enfermedad, y otra escoger un hijo sin enfermedad.

    Ver un hijo como un capricho y no como un don me parece una aberración ética. El hecho de considerar que una persona valga más (tanto como para elegirlo sobre los demás) por tener unas características físicas / biológicas determinadas, me parece repugnante.

    • marzo 24, 2011 10:58 am

      Una cosa es curar a un hijo de una enfermedad, y otra escoger un hijo sin enfermedad.

      Voy a reformular la cuestión para no llevar a debates fuera de tema (como el del aborto):

      Supongamos que a la madre que cita @yosoyhayek se le ofrece la posibilidad de modificar genéticamente el embrión (o, si se quiere, individualmente, el espermatozoide/óvulo candidato) –sin descartar otros– para eliminar su tara genética (es decir, se elimina la potencial enfermedad a priori, *sin* tener que escoger), y ella acepta. ¿Es ética su elección o no, y por qué?

      El hecho de considerar que una persona valga más (tanto como para elegirlo sobre los demás) por tener unas características físicas / biológicas determinadas, me parece repugnante.

      Por repugnante que te parezca, *todos* hacemos ese tipo de discriminación en mayor o menor medida, pues la esencia de las relaciones humanas descansa precisamente sobre ese factor (también sobre otros, pero que están indisolublemente ligados, de un modo u otro, a la biología). Por ejemplo, en igualdad de otro tipo de factores como la afinidad intelectual, tú eliges (sexualmente hablando) a unas personas y no a otras según su físico. La aptitud para ser aceptado por un determinado grupo para ejercer determinadas actividades (por ejemplo, competición deportiva, pase de modelos, recepcionista, etc.) pasa por condicionantes físicos (me gustaría correr los cien metros lisos en los próximos Juegos Olímpicos, pero va a ser que no me van a querer). Incluso relativamente pocos individuos pueden alcanzar ciertas cotas de excelencia intelectual (al tener mayor capacitación cerebral –física por tanto–).

      Otra cosa bien distinta –y totalmente reprobable– es discriminar a alguien por algún aspecto físico en el ejercicio de una actividad para el que dicho aspecto sea irrelevante.

      • marzo 24, 2011 7:52 pm

        Ético es todo lo que afecta a la vida humana existente, es decir, crear para destruir, como sucede en la selección de embriones o su descomposición en células madre. Moral es todo aquello que juzguemos bueno o malo en función de sus consecuencias previstas o imaginadas. Diseñar vida no destruye vida, sino que la crea. En todo caso sería un debate moral. La moral se cuela en el Derecho, es inevitable. Así que estaríamos ante el clásico debate sobre los límites de la irresistibilidad jurídica. Pero, repito, son cosas diferentes. Ético o no ético es destruir vida, cosecharla con otro objetivo que no sea su desarrollo… Moral es todo lo demás.
        Saludos!

  3. Bastiat permalink
    marzo 23, 2011 11:31 am

    Como toda cuestión moral está sujeta a la moral predominante. En este momento podemos asistir a la evolución de la moral en la cual pasamos de la vida sagrada a la vida decidida por … la madre, que parece como mas razonable, o por el Estado, a lo que se puede llegar, porque precisa de miembros con una determinadas características.

    Lo único cierto es que el hombre es fruto de la evolución sometida al azar. Un azar que hacía que las infinitas modificaciones genéticas que se han dado a lo largo de los milenios han provocado que estemos aquí con nuestras carencias y con nuestros éxitos.

    Estamos asumiendo en ese cambio moral que tenemos derecho, caiga quien caiga, hijos nuestros, sangre de nuestra sangre, a elegir a quien vamos a conceder el derecho a la vida y a quien no. En manos de los progenitores parece ser que hay quien lo aplaude incluso, en manos del Estado, cuando el Estado sea el dios de la religión que el socialismo desea, el opio del pueblo, será decidido no por los padres sino en función de lograr sujetos con determinadas características para determinados fines del Estado, de la producción, de la creatividad… del sometimiento.

    El azar es parte de la esencia humana. El azar es quien provoca que uno y no otros de los espermatozoides que han superado la carrera hacia el gameto femenino sea el que lo fecunde y surja una nueva vida. Indeterminada por nadie sólo fruto del azar y la biología.

    Estamos ahora es disposición de elegir. ¿Que elegiremos? Nuestra propia satisfacción y eliminar inseguridades… ese es el atractivo de semejante aberración humana.

    • marzo 24, 2011 11:13 am

      Efectivamente, el azar es parte de la esencia humana. Pero también lo es la búsqueda de nuestra propia satisfacción (incluso el que se sacrifica y sufre por los demás, lo hace por satisfacción personal) y eliminar nuestras inseguridades (díselo al que no sabe si mañana sobrevivirá al cáncer). Y para eliminar cualesquiera inseguridades e incertidumbres, es requisito previo eliminar el azar. La pescadilla que se muerde la cola. ¿Tú tienes claro cuál es el límite? Porque yo no.

      • Bastiat permalink
        marzo 24, 2011 6:21 pm

        El problema es ese… No saber cuál es el límite.

        El atractivo de poder elegir el cómo serán nuestros hijos no tiene límite. Y sobre todo si podemos elegir las mejores cualidades para él o para beneficiarnos nosotros de ellas. Ser el padre de Ronaldo tiene su atractivo pecuniario.

        De hecho, ese límite se está buscando por los partidos de izquierdas en el momento en el que están empezando a lanzar proclamillas, memes, consignas, en favor de eliminar la capacidad de los padres de decidir por los hijos en cuestiones morales, políticas y religiosas. Lo quieren todo para el Estado. Es el Estado el encargado de decidir sobre esas cosas. ¡Qué mejor manera para perpetuarse en el poder!

        Con lo cual, siguiendo esa lógica, la del no límite, como no sería beneficioso a la larga para la humanidad tener hijos a la carta, ¿te imaginas eso que tantos adolescentes de un tiempo a estos años que espetan a sus padres eso de ”no haberme tenido” para que tengan que jorobarse con lo que estos hagan? Pues figúrate si la madre y el padre han decidido hasta el punto no ya de tener un hijo sometido a las leyes del azar sino incluso decidiendo sobre la genética del mismo. ¿Sería realmente ese niño un hombre libre? ¿O más bien sería un ser inocente puesto que alguien ha decidido por él el cómo sería?

        ¿Te lo preguntas?

        Pero lo verdaderamente grave es que el Estado se entrometa en esta función. Fíjate, estamos en una situación en la que en los países desarrollados se está produciendo un descenso de población. El Estado, para salvar el sistema del Estado del Bienestar, que como estamos viendo no funciona, pero habrá quien quiera seguir con la matraca, decide que hay que tener más hijos y que para que eso se produzca no sólo primará el tener hijos sino que se arrogará el derecho a decidir, puesto que se puede, y la sociedad ya lo ha ido asimilando gracias a aportes como los tuyos, el cómo serían esos niños.

        ¿Serían ciudadanos libres? ¿Serían ciudadanos responsables de sus actos cuando otros, y no el azar, han decidido el que ellos estén aquí?

        Unas cuantas preguntas para responder.

  4. ATR permalink
    marzo 23, 2011 12:36 pm

    Elijamos crear a pequeños Hitlercitos y así llenaremos el mundo de felicidad. A tenor de lo expuesto en algún comentario ésto es lo que debemos sostener con júbilo. Las cuestiones morales las dejamos aparte, no? Y las que se derivarían de tamaña predeterminación, también.

    un saludo

    • marzo 24, 2011 11:16 am

      Si te refieres a mí (y si es así, te ruego que lo hagas directamente), creo que no he dicho (y de hecho no defiendo) nada de eso. Lee el resto de mis comentarios, por favor.

      • ATR permalink
        marzo 28, 2011 2:34 pm

        No, no me refería a ti.

  5. ATR permalink
    marzo 23, 2011 1:49 pm

    Modificar el color de los ojos (escogerlo) o las características físicas o intelectuales de la prole no se puede equiparar a la acción de la medicina, que no es otra que la de tratar de mejorar la calidad de vida de los individuos y luchar contra la enfermedad. Es desde este presupuesto, teniendo en cuenta que es éste y no otro el propósito, desde donde se debe abordar la cuestión de meter mano en nuestra configuración genética.
    Si alguien tiene una enfermedad, la medicina trata de curarlo por todos los medios, de luchar contra lo que, en principio, sería natural (el avance de la enfermedad). Es decir, es el fin lo que justifica los medios y por lo tanto, el fin lo que ha de cuestionarse y someterse a juicio moral de la comunidad.
    un saludo

    • marzo 23, 2011 2:23 pm

      En este caso no se ha tratado de eso. Incapaces de curar la enfermedad, o de prevenirla en un individuo concreto, lo que ha hecho es cosechar 12 individuos, desechando a todos menos a uno. Ese, y no otro, es el debate que aquí pretendo.
      Saludos!

  6. ATR permalink
    marzo 23, 2011 2:37 pm

    Los fines científicos que beneficiarán a la humanidad justifican este tipo de acciones, tal y como he expresado.
    Si no te gusta que se comenten tus posts determinadas personas es mejor que dejes el tono tajante y expreses quién quieres que comente los mismos. Si no, dado que abres un debate, has de tratar de incidir en los argumentos con un poco de precisión y no dar largas a los interlocutores con frases breves que, por cierto, no van al grano.
    Un saludo

    • marzo 23, 2011 4:12 pm

      ¿Sacrificar vida para darle el capricho a una mujer de tener sus propios hijos, eso sí, previa producción artificial de embriones hasta dar con el espécimen óptimo? No creo que sea tan sencillo como lo planteas, ni siquiera en términos éticos. Moralmente me parece penoso, ya que para ser madre hay otras muchas fórmulas: por ejemplo, si sabes que tu material genético o el de tu marido es “defectuoso”, siempre puedes recurrir al de un donante en sustitución de uno o ambos, e implantarte el embrión, o en caso de ser igualmente “defectuosa” tu capacidad reproductiva, acudir a un vientre de alquiler. O simplemente adoptar. Tristemente nos afanamos por justificar el aborto por todas las vías, y en España siguen limitadas o prohibidas prácticas que ayudarían a quien quiere pero no puede o “no debe” tener sus propios hijos.
      Por otro lado, me temo que mal interpretas palabras, expresiones y tono. Centrar el debate no implica disgusto, es sólo un toque de moderación que corresponde, supongo, a quien lo inicia.
      Un saludo!

  7. ATR permalink
    marzo 23, 2011 4:59 pm

    Disculpa, en primer lugar, por mi malinterpretación del tono. Me alegro de haber recibido una contestación en regla y de que me haya equivocado. Siempre, y pese a que discrepemos, me gusta discutir contigo.
    En cuanto al tema: has mencionado el aborto. No me voy a meter en ello. Lo defendí ( mejor dicho, defendí su legalización, para dejar a la conciencia de cada uno actuar, pues si no, la hipocresía de no tener un aborto legalizado pero de facto sí permitir su práctica, que es lo que sucedía antes, me parece indefendible). Ahora el tema es el de la modificación genética. Yo sólo he hablado de una utilización científica de las modificaciones genéticas. Para mi gusto y en mi modesta opinión, es beneficioso. Lo que sí pongo en tela de juicio, y en este punto estoy PLENAMENTE de acuerdo contigo, es en la modificación para dar lugar a hijos a la carta. Son temas distintos.

    La experimentación científica ha dado lugar a aberraciones. Cuando se ha usado perversamente, por supuesto. En la Edad Media, y aún más allá, se prohibía hacer disecciones a cadáveres acudiendo a razones religiosas (y morales) para justificar esta prohibición. Sin embargo, la disección trajo muchos y muy cuantiosos beneficios.
    Lo mismo sucede con la manipulación genética. Para cuestiones de este tipo se necesita cierta flexibilidad, dentro de un marco moral determinado y claro, para no cortar las alas al progreso. Otra cuestión es la caprichosa utilización de la manipulación genética (imagino que te viene a la mente la cuestión de la utilización indiscriminada y repetida del aborto, práctica deplorable), que sí puede someterse a un control mucho más estricto que el aborto indiscriminado. Puede y debe.
    Un saludo

    • marzo 24, 2011 8:24 am

      Yo creo que el límite debe estar en la inmoralidad que representa crear niños a la carta, y el conflicto ético de crear vida como el que cosecha una camada de perros en busca del mejor pedigrí, y sacrifica al resto. Aunque llegue a resultados similares, son acciones distintas. Supongo que la manipulación genérica sobre individuos o embriones concretos permitirá algún día evitar el método de la cosecha, y lo dejará todo en una cuestión moral ya que no será necesario desechar vida, “abortar” embriones. Como ves discrepamos en lo principal: destruir vida a sabiendas vulnera principios éticos fundamentales, supera por tanto el ámbito estricto de la moral, es decir, su exigibilidad debe encuadrarse en la irresistibilidad propia del Derecho.
      Saludos!

      • ATR permalink
        marzo 24, 2011 8:59 am

        Para mí lo importante son los fines no perversos de la experimentación. Con delimitar cuidadosamente fines se puede evitar la inmoralidad a la que aludes.

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