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Contrasentido Bildu

mayo 8, 2011

El PSOE ha roto el compromiso antiterrorista mantenido, sólo en apariencia, con el Partido Popular. Aunque la decisión del TC sea del todo razonable y fundada, en defensa de los derechos individuales que ampara nuestra constitución, no puede ocultarse su radical conveniencia política. Política de Estado, de nuevo, como gesto con el que mantener viva la negociación entre el gobierno y la izquierda abertzale.

El PSOE, con sus titubeos, traiciones y medidas extremas en uno y otro sentido, es el gran responsable político de que ETA haya durado más allá de los ochenta. Esto es un hecho difícil de contradecir. Zapatero sencillamente ha personificado la peor de las estrategias posible. Puede que los asesinatos y secuestros cesen, pero no lo hará la violencia totalitaria con la que la izquierda abertzale concibe la vida política en el País Vasco. Mantendrán su boicot y su lenguaje desafiante, sus eslóganes, su discurso de buenos y malos, su visión de conflicto sólo resoluble tras la independencia y la extirpación o anulación social de los no nacionalistas. El PSOE asume esta realidad, aunque no la llegue a compartir por completo, pero creyéndola inevitable, incluso legítima, trata de preparar un futuro de entendimiento y colaboración creyendo ingenuamente que la idea de enemigo común podrá algún día aunar esfuerzos contra la derecha nacionalista (la españolista se considera irrelevante).

Decía que aunque la decisión de que Bildu pueda presentarse a las elecciones siempre que no quede probada su integración en la estructura de ETA sea justa, el TC no parece haber obrado con la independencia que se le presume, sino como mera correa de trasmisión del momento político que vivimos. Otras veces, en parecidas circunstancias, se ha privado de sus derechos a personas y organizaciones tan aparentemente limpias como Bildu. Esto también ha sucedido en la Audiencia Nacional, incluso en el Supremo. Pero es que ahora las cosas parecen avanzar y existe la sensación, relativamente probada o demostrable, de que algo se está moviendo en ETA. Esa es la gran esperanza del PSOE ante las próximas generales: que en la jornada de reflexión los terroristas anuncien la entrega de las armas. ETA, como dice Mayor Oreja (oráculo en estos temas), no se disolverá jamás. Seguirá existiendo porque la pervivencia de sus siglas simboliza la legitimidad del movimiento, aun cuando se acepte por sus simpatizantes que la violencia fue un error improductivo. Y lo cierto es que se trata de eso: Zapatero ha conseguido (y tiene mérito) que los terroristas se percaten, por fin, de que sin matar obtendrán un dominio y unas concesiones que nunca habrían logrado desde la trinchera del coche bomba y el tiro en la nuca. Esto, lejos de ser una victoria de la democracia, es el comienzo de su fin. El discurso de ETA, sus fines definidos, pero también la reivindicación de la amnistía para sus presos, saldrá reforzado en el momento en que entreguen las armas y renuncien definitivamente a ese tipo de violencia y a ese tipo de terrorismo.

La cuestión aquí no es que un sistema democrático basado en la libertad individual pierda su razón de ser cuando justifica el diseño formal de las condiciones políticas, legislativas y judiciales que permitan que mediante el compromiso de los grandes partidos pueda excluirse de los procesos electorales a quien deseen o consideren molesto (véase el destino del GIL, entre otros). La lucha antiterrorista no puede depender de la conveniencia política, sino de la dedicación de los sucesivos gobiernos así como de su firmeza en la defensa de los valores y principios que inspira el consenso social básico. Si ETA, tras décadas matando, consigue legitimar su discurso, ha sido gracias a los titubeos, a la guerra sucia o al esperpento de la ilegalización infundada (hablo de Sortu, por lo que hasta ahora sabemos), la suspensión de actividades sin razones de peso (hablo de Garzón), o el encarcelamiento selectivo y provisional por causas irregulares (hablo de Otegui). El plan de Zapatero parece claro: cambio “fin del terrorismo” por “el conflicto vasco es una realidad que ha provocado y provoca excesos por ambas partes”, y añado, “lo vascos decidirán su futuro”. Para conseguirlo, y tras el encontronazo de la anterior tregua y el atentado de Barajas, Zapatero jugó al poli bueno, poli malo, como hizo en su momento con el “pacto antiterrorista” firmado con Aznar. El PP aquí ha sido el gran estafado, el tonto útil, incapaz de comprender (con la excepción Oreja, fundamentalmente) que todo era y es un teatro que debe culminar antes de que Zapatero abandone La Moncloa.

Saludos y Libertad!

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3 comentarios leave one →
  1. Daniel Díaz permalink
    mayo 8, 2011 11:30 pm

    “Decía que aunque la decisión de que Bildu pueda presentarse a las elecciones siempre que no quede probada su integración en la estructura de ETA sea justa, el TC no parece haber obrado con la independencia que se le presume, sino como mera correa de trasmisión del momento político que vivimos.”

    Yo no sé si tengo nublado el entendimiento pero rogaría que de ser así, se me aclare. No juzgo que la decisión sea justa o injusta. Pero dice que el tribunal no ha actuado con independencia “aunque la decisión sea justa”. Si no ha actuado con independencia, se deduce que ha actuado bajo algún tipo de coacción (del Gobierno, a través de los magistrados nombrados por el mismo Gobierno, de tendencias ideológicas afines). ¿Está usted acusando al Gobierno de coaccionar a un tribunal para que tome la decisión justa? ¿Está acusando al Tribunal de que en vez de decidir injustamente sea haya dejado influenciar para tomar la decisión justa? Parece que lo que el Tribunal debe hacer es tomar la decisión injusta, aislándolo para ello de cualquier influencia que pudiese llevarlos por error a la temida decisión justa.

    Quizá todo esto no tiene sentido, por supuesto, y para usted la decisión es a todas luces injusta (cosa que es perfectamente posible y argumentable). Pero en ese caso no tiene sentido hablar de “aunque sea justa”, porque entonces sí llevamos la argumentación al terreno de lo expuesto en el párrafo anterior, y de ahí al precipicio del absurdo mas absoluto.

    • mayo 9, 2011 7:28 am

      No desvaríe y lea mi anterior post. Creo que mi juicio está muy lejos de lo que usted interpreta. Que la decisión sea relativamente justa no hace de quien la toma una fuerza de justicia. El TC es político, pocas veces hace falta coaccionarle, así que dudo que en esta ocasión se haya producido semejante irregularidad.
      Y repito, lea, piense y no deje negro sobre blanco lo primero que le venga a la cabeza.
      Un saludo!

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  1. La violencia compartida de Bildu y el 15m « LA LIBERTAD Y LA LEY

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