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Reforma de la Ley electoral (y de la Constitución)

mayo 19, 2011

“La Asamblea de Sol se propone como objetivo cambiar la ley electoral”. Y reza la noticia, “han reclamado listas abiertas, circunscripción única y escaños proporcionales al número de votos”.

Si tomamos como referencia los resultados de las elecciones generales de 2008, los datos son concluyentes: PP y PSOE perderían escaños, no más del 8% cada uno, mientras que IU superaría los 13 escaños, muy por encima de los 2 que cosechó en dicha convocatoria. UPyD también habría salido ganando, con 4 o 5 escaños, frente a la desaparición de NA-BAI, la pérdida de dos o más escaños por parte del PNV, y la conservación de los suyos de CC o CiU. Todo esto calculado a ojo, pero muy aproximadamente.

Las consecuencias inmediatas son evidentes: IU saldría ganando y aumentaría su presencia en el Congreso de los diputados. ¿Qué tendencia podría desencadenar la implantación de la circunscripción única y la proporcionalidad en el reparto? Posiblemente la aparición de fuerzas centrífugas en los grandes partidos, formándose grupos internos seguros de obtener representación siempre que superasen, más o menos, los 70.000 votos. Un parlamento más plural, pero también más difícil para formar mayorías, quizá demasiado abierto. Los nacionalistas perderían peso, merced de nuevos particularismos con otros horizontes e intereses.

Esta reforma no haría a España más democrática de lo que es ahora, y creerlo es de una simplicidad pueril. La democracia se mide en la combinación de tres factores, en el orden que sigue, y sólo en este orden: limites al poder, gobernabilidad y representatividad. En el primer grupo se incluyen los derechos y libertades individuales, en el segundo requisito el establecimiento de mecanismos institucionales que permitan que la mayoría tenga a su alcance la facultad de formar gobiernos estables, y en el tercer principio, que los ciudadanos, a través del sufragio universal, puedan elegir periódicamente (por 1 año, 4, 8, o de forma vitalicia) tanto a representantes políticos como a otras magistraturas públicas.

Cuando uno pide democracia no necesita utilizar adjetivos para adornar la idea. La democracia que no se somete al gobierno de las leyes, acaba convertida en la dictadura de unos cuantos o, en el peor de los casos, deriva en un disenso social de terribles consecuencias. La cuestión por tanto no radica en cuan proporcional sea la representatividad, sino en la calidad de las garantías individuales y los mecanismos institucionales que garanticen la gobernabilidad y la representación plural de intereses, sometido todo ello al imperio de la Ley.

No existe la fórmula perfecta. Por ejemplo, nuestro Senado se elige mediante un sistema mayoritario corregido con listas abiertas. Cada provincia elige cuatro senadores, pero solo pueden elegirse 3 por cada votante, en listas abiertas que permiten señalar a los tres que uno prefiera sin que todos deban formar parte de la misma candidatura. Esto garantiza que el partido mayoritario no obtenga la representatividad total, y siempre quede algo para la lista o listas que le sigan en número de votos.

Por otro lado, lamentar que España no sea una única circunscripción no debería manifestarse como reivindicación estrella antes unas elecciones autonómicas y municipales en territorios como Madrid. Tanto el Ayuntamiento como la Comunidad, aplicando el mínimo del 5%, o la Ley D´Hont en el reparto de escaños, tenemos un sistema electoral proporcional corregido, que no por ello habría impedido las mayorías absolutas de los gobiernos del PP durante los últimos 16 años.

Saludos y Libertad!

4 comentarios leave one →
  1. VIVA ESPAÑA!!! permalink
    mayo 19, 2011 5:30 pm

    CORRECTO!!!

  2. mayo 19, 2011 8:16 pm

    Como antisistema y antisemitas, éstos desconocen que uno de los países que usan un sistema muy parecido y que es Israel… Podrían echar una ojeada al Parlamento y a las alianzas contra natura y las prebendas que tienen los partidos minoritarios, normalmente partidos religiosos, a cambio de conseguir mayorías más o menos estables.

  3. ATR permalink
    mayo 20, 2011 7:21 am

    Reivindicar una reforma de la Ley Electoral es completamente legítimo. Si lo que se teme es que en vez de hallarnos a merced de CIU y PNV nos encontremos con los gritones anacrónicos de IU como compañeros de pacto de PP y PSOE (yo quiero pensar que UPyD también estaría allí) eso no sería un obstáculo. Es más, entrando en liza también los nacionalistas, se frenarían las soflamas de la extrema izquierda, que es de por sí poco democrática, pese a su defensa a ultranza de la dignidad…
    La Ley Electoral, la Monarquía y las competencias de las autonomías (parece ser que en el resto del mundo se nos ve como un país incapaz de controlar nuestras finanzas desde el gobierno central debido a tanta descentralización, lo cual genera lógica desconfianza con respecto a nuestra capacidad de sanear nuestras cuentas) han de revisarse. Menudos problemas que dejó plantados aquella tan venerada Constitución. Y claro, ahora quién se atreve a tocarla? Y sin embargo, se hace tan necesario…

  4. mayo 23, 2011 4:20 pm

    Pues en general estoy de acuerdo. Se han hecho análisis de cómo reformar el sistema electoral. La circunscripción única tiene el problema que margina a las zonas poco pobladas, como Teruel. Esto tampoco es deseable. Claro que algunos argumentan que para eso está el Senado. Pero en vista que el pasteleo territorial se suele jugar en el Congreso, creo que sería un ahorro considerable para España suprimir el Senado.

    A mí Rosa Díez me da grima. Pero no puedo estar más de acuerdo con ella en que este sistema electoral es totalmente injusto. La italianización de la política no me preocupa tanto como la idea de que los gobiernos socialistas y populares se sucedan ad æternam. Hace falta aire fresco.

    A mí la propuesta de aumentar el tamaño del Congreso para permitir un sistema mixto en el que se tengan en cuenta el territorio y la población es lo que me parece más razonable. Otra cosa es pensar para qué va a servir tal reforma, cuando el problema, como muchos han acertado en señalar, es la putrefacción del estado.

    La separación real de poderes, la vigilancia escrupulosa de la interacción entre empresa y estado. El establecimiento de una banca nacional, que no ese invento choricil de las cajas, igualmente fiscalizada por los ciudadanos y orientada a ayudar a las PYMES, son algunas de las medidas que deberían estar incluyendo los partidos en su programa.

    Pero no va a caer esa breva. La gente en Valencia ha votado PP, no porque crea en su programa o apruebe las corruptelas, si no porque añora los tiempos de la burbuja. Mal veo la cosa.

    De todas formas, felicitar a los votantes populares. Y felicitar también a los que han decidido no votar al PSOE. Que desde luego va a tener que reflexionar en si merece retener una sola de sus siglas, acaso la de partido.

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