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Otra Revolución será

junio 16, 2011

La que ahora experimentamos es una revolución que aspira a la perfección del modelo que la socialdemocracia ofrece. La ceguera de quienes en ella participan les impide comprender que la actual crisis no es, en absoluto, consecuencia del éxito de la antítesis de este ideal, sino el resultado de su propia decadencia.

La planificación monetaria y financiera, entre otras muchas y brutales intervenciones en el orden social, producen grandes contradicciones sistémicas que derivan, indefectiblemente, en una dolorosa y traumática crisis. Crisis que no es exclusivamente económica o política, sino que también se expresa en el orbe moral y religioso. El triunfo del ethos estatista sobre el individualista, con la consecuente consolidación de todo tipo de ateologías y religiones seculares, impide, junto con la permanencia de ciertos sofismas económicos, que la opinión pública se incline automática e instintivamente en favor de las soluciones que plantea el liberalismo.

Curiosamente, son las misma élites que han coadyuvado a la consolidación de este sistema de relaciones entre Estado y Mercado, así como el tipo de estructura política y administrativa que hace posible dicha organización social, las que ahora están sirviendo de parapeto entre las masas, desbordadas, pero ignorantes, y el abismo al que nos conduciría el éxito de las soluciones más socialistas.

Ante semejante encrucijada nos encontramos los liberales. Siendo conocedores de dónde podemos hallar a los culpables, o de qué defectos y taras provocaron este marasmo económico, sin embargo, no damos con el apoyo popular que nos permitiría revolucionar en serio el sistema vigente. La parálisis es tal, y tan limitadas las opciones, que sin quererlo, han sido losmismos culpables (políticos, grandes empresarios y banqueros), los únicos que permiten atisbar con esperanza la toma de decisiones relativamente bien orientadas.

Hemos pasado del keynesianismo más rancio como receta automática contra la crisis, al menos en Europa, a la puesta en funcionamiento de tímidas medidas de austeridad pública y liberalización económica. Tímidas, porque no son suficientes, y me temo que, en la mayoría de los casos, sólo se toman a la desesperada por miedo a que las cuentas del Estado le hagan quebrar y la situación se haga más difícil todavía.

La cruda realidad ha hecho más “liberales” a quienes más apuros afrontan. También ha convertido en más “liberales” a esos que, sin ser grandes víctimas de los excesos cometidos durante la expansión, han optado por alcanzar las primeras posiciones en la carrera por la recuperación, aprovechando así las ventajas que toda crisis internacional proporciona.

Los que se dicen “indignados” han esperado a este momento para darse cuenta de que nuestro sistema democrático está en clara regresión. Pero ese “darse cuenta”, por extemporáneo y reactivo, no ha venido acompañado del acierto a la hora de valorar las circunstancias que nos han conducido hasta aquí. El Estado intervencionista no ha sido capaz de unificar el poder económico y político. Su expansión organizativa y legislativa sólo ha contribuido a alterar el tipo escenario con el que determinados agentes políticos y económicos deben lidiar. Las asociaciones privadas de intereses arpovechan el poder mecánico e impersonal del Estado para realizar sus particulares pretensiones. Partidos políticos, Sindicatos, grandes empresas, grupos de presión, la banca… Todos ellos son el resultado inexorable de un tipo concreto de organización social: el Estado de Bienestar.

La democracia contemporánea, en su aspiración por representar al pueblo, ha sido pervertida por las consecuencias del estatismo que ha crecido acompañando su particular evolución. Cuando los privilegios dejan de depender de la voluntad de unos, o unos cuantos, y en cambio se perfilan como el arte de seducir al pueblo, quien, con su voto, conceda el poder a organizaciones partidistas, dichos partidos pierden su categoría exclusivamente política, para convertirse en correo de transmisión de otros tantos grupos de presión de todo tipo, o intereses económicos y empresariales. La banca, en este sentido, es el mejor ejemplo de asociación privada que sirve y es servida, al y por el Estado social. Una relación de simbiosis que se traduce en la consolidación de una banca pública que vertebra y garantiza el ejercicio privilegiado de la actividad de la banca “privada”. Reserva fraccionaria, dinero fiduciario, tipos de intervención y la existencia de un prestador de última instancia. Pero miremos donde miremos, el Estado industrial extiende también sus tentáculos, y recibe al mismo tiempo las presiones privadas, por todos y cada uno de los sectores de actividad económica. La democracia, como ya se ha dicho, pierde su calidad representativa, su naturaleza estrictamente política, para acabar siendo un juego de manipulación y dominio de carácter profundamente administrativo. La burocratización, la desafección popular, y la aparición de graves contradicciones, son la consecuencia viva del estatismo.

Sin embargo, el éxito moral y educativo de la socialdemocracia, como ideología que defiende el sistema descrito, hace que el hartazgo, siendo justificado, no llegue a atinar en una razonada identificación tanto de los responsables como de la clase de políticas que nos han llevado a esta situación.

Hablando de “neoliberalismo”, “capitalismo” o “dictadura de los mercados”, se demuestra estar abrazando con esperanza la idea de un Estado gobernado desde la virtud, capaz de resolver todos los problemas y hacer “justicia” gracias a la redistribución de la renta. Semejantes tópicos, desaciertos y errores intelectuales, suponen el principal escollo al que se enfrenta esta revolución hecha desde abajo. Mientras tanto, el sistema democrático seguirá en clara decadencia, sin alternativa real, y a merced de las decisiones de unas élites que no son precisamente defensores de la libertad.

Saludos y Libertad!

10 comentarios leave one →
  1. Bastiat permalink
    junio 16, 2011 4:33 pm

    Muy buen comentario, no es peloteo.

    Pero me deja un sabor de boca agridulce…no. Amargo.

    No recuerdo en cual comentario en este sitio, al inicio de lo de 15M, dije que si alguien debería de estar allí también éramos los liberales. Los liberales que llevamos ya mucho tiempo, muchísimo, indignado con lo que vemos. Indignados con la deriva económica y social a la que nos está llevando. La deriva que pone en peligro la democracia, el menos malo de todos los sistema de gobierno habidos y por haber. Y sin embargo parece que tenemos que esperar que las élites, por miedo a perder parte de su importancia, estén tomando conciencia de la necesidad de mas liberalismo.

    Y sin embargo lo que a mí me parece es que los poderosos están tratando de pilotar el programa a riesgo de que quienes menos gusta de ese poder quieran luchar por incrementar el poder del estado para hacerles frente. El socialismo como lucha genuina frente al poder, al poder del capital, como propaganda, al poder de los poderosos, de los que tienen capacidad de imponerse al poder del pueblo.

    Y sin embargo al liberal no puede gustarle este movimiento. Al liberal ha de preocuparle reducir el tamaño del poder, del poder del Estado para que el poderoso no pueda usarlo. Para que el capitalismo no se realice.

    Curioso verdad. Curioso leer de alguien que se define una y otra vez como liberal hablar mal del capitalismo. ¿Y por qué no? ¿Qué es el capitalismo? El capitalismo es el sistema político que el poder económico usa para manipular al mercado y a las masas.

    Y un liberal quiere un mercado libre, donde los contratos se cumplan y funcione lo más eficazmente posible la ley de la oferta y la demanda. Y las masas no sean tratadas como masas, sino como individuos a los que se defenderá en su individualidad de la agresión del poder, de los poderosos, y del resto de los individuos en la medida que traten de imponerles normas, costumbres, ideas que limiten su libertad.

    Y los liberales tenemos esa meta. O deberíamos tenerla. Y para ello la participación ha de ser fundamental. La participación en la Red, en la Nube, y en la calle, en la sentada, en el boca a boca. En el debate cara a cara.

    Lo malo no es la política, es la antipolítica.

    • junio 16, 2011 5:47 pm

      Conozco a uno que se ha ido a Sol para explicarles la teoría austriaca del ciclo, y demás teorías. Me temo que su esfuerzo ha sido en vano. Pero aquí estamos, día a día, cada uno como estima mejor, dando la batalla de las ideas y atizándoles donde más les duele: lo caduco de sus argumentos, su falta de ganas de discutir, el pensamiento único, la estulticia científica, esa falsa arrogancia intelectual.

      • Bastiat permalink
        junio 16, 2011 7:34 pm

        Por supuesto, yosoyhayek, por supuesto.

        No digo que éstos del 15M vayan a escucharnos.

        Digo que tenemos que enfrentarnos. Que se necesita una fuera liberal en el espectro político. Envidio a Alemania.

        Un partido para hablar en el Parlamento, para hacer mítines, para participar en tertulias. Albert Rivera…. hace un papel fantástico, y tiene tres diputados en el Parlament.

        Un partido no para participar en el gobierno… salvo por mayoría absoluta.

        Y desmontar el Estado.

      • junio 17, 2011 5:16 am

        Conozco a uno que se ha ido a Sol para explicarles la teoría austriaca del ciclo, y demás teorías.

        Jajaja, madre mía, pobre hombre. La turba le debió sodomizar en una colchoneta bajo un toldo azul de plástico perrofláutico.

        Si esos hicieran un esfuerzo por saber de economía (desde el punto de vista que sea), entonces dejarían de ser perroflautas. De lo contrario, veríamos escenas surrealistas como en el mundo de los Picapiedra (troncomóviles y tal). Incluso aunque fueran marxistas.

        Yo no me imagino al pollo de turno, litrona en mano, pontificando: “Pero queeeeee diiiiiiices, tronkoooooo…… Que no, chaval, que nooooo, que el quinto kondratief está entrando en fase descendiente y nos vamos a quedar sin curro, so pringaaaaoooooooo…“.😄

    • junio 19, 2011 2:37 pm

      Bastiat, creo que el problema –y a la vez virtud– de los liberales es que son (¿somos?) por naturaleza individualistas y no nos sentimos a gusto en un entorno de consignas, masas y gregarismo.

      En mi opinión, creo que lo que hacéis algunos como tú, nohayek y algunos otros pocos es lo correcto: argumentar racionalmente, sin extremismos pero con vehemencia, sobre unas ideas muy desconocidas en nuestro país y que requieren explicación y comprensión porque no son intuitivas.

      El socialismo tiene a su favor lo intuitivo de sus principios y reglas morales; en cambio, el libre mercado, la emergencia de soluciones sociales a partir de la interacción no dirigida de millones de agentes económicos y el poder de creación y creatividad del capitalismo es algo que no es ni de lejos tan evidente.

      Puede que parezcáis como locos pregonando la verdad en el desierto, pero creo que es lo que por el momento se puede hacer.
      Un saludo.

      • Bastiat permalink
        junio 19, 2011 8:38 pm

        Por esa razón, para no parecer unos locos pregonando en el desierto…. preferiría que se hiciera en unas elecciones al parlamento español, …. o al europeo, pero en unas elecciones.

        No hace mucho pensé, los del 15M piden, entre otras cosas, circunscripción única… IU sería la gran beneficiada…. con los datos de hoy.

        Pero ¿qué ocurriría si se presentara un partido verdaderamente liberal? Según los datos que pululan por ahí, liberales, seríamos, pizca más o menos, como un 6% del electorado. Mas del mínimo del 5 y, lo mismo, con posibilidad de tener grupo parlamentario…. Los que saben de las cuestas de esto que las hagan.

        Lo mismo me acabo yendo a Sol.

  2. junio 17, 2011 9:40 pm

    Pues no me parece nada mal que se explique la teoría austríaca a los acampados. Es importante tener en consideración diversos puntos de vista para adquirir lo que llamaríamos criterio. De todas formas, y para variar, quiero disentir una vez mas en la falacia de presuponer que menos estado es más libertad. La libertad empieza en la economía, las revoluciones socialistas se produjeron porque los ciudadanos identificaron libertad con comer todos los días. Esa es la puñetera verdad. Otra cosa muy diferente es permitir que el estado se entrometa en la vida privada de las personas. Por ejemplo investigando a todos los que apoyamos las protestas.

    En el meollo de la cuestión está en saber si la libertad de mercados puede garantizar la mera subsistencia de las personas. A lo que yo respondo que no. Por supuesto que hay que ampliar los horizontes de la libertad ciudadana, pero hay que ser realistas, los liberalismos en el pasado no han dado de comer, y sin eso lo demás no importa, ni siquiera el derecho a morir dignamente de inanición. Para que fuese viable la desaparición del estado en tanto que ente coaccionador sería necesario que la gente se comportara, que respetara el “harm principle”. Pero la realidad es muy distinta como se puede ver día a día a lo largo y ancho del Orbe.

    Yo sería el primer fundamentalista del liberalismo económico a ultranza, si tuviese una mímima certeza de que es el camino a un mundo mejor. Pero siento decir que eso sólo sería posible con una humanidad diferente. En algunas naciones dónde el estado es poco fuerte y las libertades, entre ellas la posesión de armas, están vigentes, se produce el fenómeno del caciquismo, que es tan malo como una dictadura, ya que presupone directamente el robo y la muerte de inocentes. Pongo el caso de Guatemala o de Brasil.

    Así que la única manera de enfrentar el dilema estado-individuo se centra en profundizar en la democracia, en fiscalizar la política por parte del ciudadano. Pero, siempre con una función social, socialista, que impida que los desequilibrios acaben matando gente.

    Un apunte, aunque en lo económico mi visión sea divergente por razones que entiendo antropológicas y sociológicas, creo que estaremos de acuerdo en que el 15-M ha de incidir sobre los puntos en los que todos los libertarios están de acuerdo. En especial en el derecho de las personas a decidir sobre sus vidas y en su papel protagonista en la política. Me ha llamado mucho la atención que en Barcelona un ex militante de UPyD que está en la Comisión de Comunicación haya empleado la censura y la coacción para impedir que allí se pida el derecho a la autodeterminación, votado además por mayoría en asamblea y que entre otras cosas está recogido en la carta de derechos de las Naciones Unidas. Señores, si dejan que gente así pulule a sus anchas el descrédito del liberalismo, conservador se entiende, está garantizado.

    • junio 17, 2011 11:14 pm

      Otra cosa muy diferente es permitir que el estado se entrometa en la vida privada de las personas. Por ejemplo investigando a todos los que apoyamos las protestas.

      No, sois vosotros los perroflautas del 15-M los que coartáis la libertad de los demás. Por ejemplo, la libertad de TODOS los ciudadanos de transitar por la VÍA PÚBLICA, cuando os apropiáis impunemente de un trozo de ella porque os sale del braulio (a eso le llamo yo “PRIVATIZACIÓN ilegal del espacio público“, así como suena, porque es la pura verdad). ¿Y luego dais lecciones de libertad y de progresismo? ¡Venga ya, hombre!

  3. junio 17, 2011 10:46 pm

    Al final, los fusionistas de Red Liberal sois una panda de conservadores estatólatras más.

    Qué importa que los indignados sean unos ingnorantes redomados. Lo importante es que lo que está pasando es un genuino estallido de hartazgo popular contra los políticos, que son los últimos responsables de la crisis, el prohibicionismo y la corrupción e indecencia imperantes.

    Ya sabemos que somos minoría, pero los que nos llamamos liberales deberíamos estar en la primera línea de las manifestaciones contra el enemigo común. Al menos así publicitaríamos nuestras ideas y banderas.

    • junio 18, 2011 8:51 am

      En el instituto me habría fiado, pero la ingenuidad se pierde con los años. A los totalitarios, ni agua

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