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La pobreza de las naciones

junio 22, 2011

Dos falacias alimentan la verborrea que prodigan los carteles, manifiestos y portavoces del 15M:

1. La riqueza es algo a lo que se tiene derecho, al margen de cualquier otra circunstancia.

2. El Estado, organizando y patrocinando la producción, es capaz de generar más riqueza que el mercado, al tiempo que consigue distribuirla de forma más “justa”.

No quiero resumir todo su pensamiento en estas dos ideas, pero me sirve para explicar lo siguiente. Quienes apoyan el 15m, más allá del respeto que siento a su estado de indignación, tomada en su sentido más amplio y abstracto, tienen clarísima la alternativa a todo lo que creen causante de los problemas que componen la crisis económica que nos espolea desde hace tiempo. Esta claridad la han convertido en una suerte de racionalidad que les transforma en síndicos del Pueblo. Se arrogan una representatividad que no puede sino nacer de la verdad revelada e incuestionable. Si no fuera de este modo, ellos mismos asumirían su condición como mera facción, reconduciendo sus energías en forma de “partido” o “plataforma”, representante, ahora sí, de intereses y valores particulares. Sin embargo, su empuje se parece más al de “misión”, que al de mera opción pluralista y democrática. Son un movimiento de tipo totalitario.

Decía que en su claridad entienden que la crisis que ahora vivimos es responsabilidad de eso que sólo puede suceder en libertad, cuando no hay una autoridad pública moderando pasiones y dirigiendo el esfuerzo personal hacia fines colectivos. Esto es una falsedad, como hemos venido explicando y demostrando a lo largo de decenas de post: esta crisis proviene de la intervención, y han sido justamente los Estados, sus leyes y entes comisarios (principalmente los Bancos Centrales) quienes han provocado la descoordinación que ha devenido en forma de brutal ajuste económico.

Como atribuyen toda la responsabilidad al mercado, quienes en él operan, y las prebendas y dadivas que desde él alcanzan a corromper la voluntad de los políticos (y por ello son también parte de su grupo de súpervillanos), entienden que la única solución es más Estado, más intervención y una más intensa redistribución de la renta.

En su ignorancia infinita participan de unas propuestas que no casan siquiera con la mera supervivencia de ese ente de dominación en el que han puesto todas sus esperanzas. Si el Estado no elimina su déficit, recortando radicalmente el gasto público, quebrará, no podrá financiarse, no obtendrá crédito y serán los españoles quienes lo paguen con su propio porvenir. Romper ese equilibrio, apoyar el descontrol presupuestario y oponerse a la liberalización del mercado laboral, entre otros, supone la mayor amenaza que ha sufrido el pueblo español en las últimas décadas. Y sin embargo, decíamos, el 15m exhibe con arrojo una racionalidad superior de la que piensan recibir máxima legitimidad e impunidad.

La riqueza no forma parte del mundo del deber ser, sino del ser. La riqueza pocas veces cae del cielo, y aunque lo haga, lo habitual es que no sea suficiente para colmar las necesidades del Hombre. La riqueza, que se traduce en bienes, que son escasos, disponibles a menor esfuerzo, procede del ahorro y su buena inversión en bienes de capital. Acumular capital que nos haga la vida más fácil, el trabajo más productivo, y nos provea de riqueza con la que satisfacer nuestras necesidades presentes y, de algún modo, asegurar nuestras expectativas de futuro para nosotros mismos los que vengan detrás nuestra.

El Estado no es capaz de generar riqueza. En todo caso la dilapida al tiempo que la redistribuye generando distorsiones y alzando barreras que impiden a los individuos producir más y mejores bienes. El nivel medio de salarios en España no depende de la presión sindical, o que una ley imponga el salario mínimo, x días de vacaciones o x horas de descanso diario y semanal. El salario medio de los españoles depende de su productividad. La riqueza de los españoles se mide en el esfuerzo que tienen que hacer para lograr los bienes que se proponen conseguir. La riqueza de España radica en el capital que sean capaces los españoles de acumular, asignándose así su ahorro en las aplicaciones más demandadas, orientando la producción hacia los bienes que más se valoran, dotando a su sistema productivo de una eficiencia y dinamismo que sólo la libertad de mercado tiende a proporcionar.

El 15m pretende nuestra pobreza inmediata y futura. Aspira al descrédito internacional de nuestro país, unido un asalto inmediato a los patrimonios que hoy por hoy, son los únicos capaces de sostener nuestro nivel de vida. Eso es el 15m: totalitarismo, falacias políticas y económicas, y un peligro a corto plazo para nuestra situación económica (la de todos nosotros, incluidos quienes apoyan sus consignas y alborotos).

Saludos y Libertad!

6 comentarios leave one →
  1. julio permalink
    junio 22, 2011 8:07 am

    Es verdad, el Estado no sabe crear riqueza: regala o da al 1 % una morterada de millones a la banca privada, y la banca privada, que sí que sabe crear riqueza, presta ese dinero al 8 %. Menos mal que estos apaños los han hecho los socialistas. Se me ocurre que los partidos políticos devuelvan todo el dinero de los créditos que les perdonaron los bancos y las cajas; aunque el banco de españa se hizo el loco ante este chanchullo, ese dinero podría venir muy bien para reducir el número de desahucios. Naturalmente, si esto no atenta a las sacrosantas leyes del mercado.

    • yosoyhayek permalink
      junio 22, 2011 8:19 am

      Efectivamente. Pero es que el sistema bancario, que no es precisamente de banca libre, provoca este tipo de situaciones. Los bancos con reserva fraccionaria necesitan la presencia de un prestador de última instancia, que es el Banco Central (público), y éste va unido a la imposición de un dinero de tipo fiduciario, como son las monedas nacionales (o internacionales) de nuestros días. Se trata de un sistema de intervención, no de Banca libre. A ver si nos va quedando claro que esta crisis no es de mercado, sino de Estado.
      Saludos!

      • junio 22, 2011 8:40 am

        Yosoyhayek, magnífico articulo, pero creo que incorrecta respuesta. Me explico.

        Soy de los que piensan que la banca libre tendrá reserva fraccionaria o no según quieran. Supongamos una situación ancap, supongamos, digo. Lo que sí hace el banco central es asegurar los riesgos que corren al hacer un uso excesivo de la reserva fraccionaria apalancándose gracias a los tipos de interés bajos que el BC le proporciona mientras puede. Y como ahora no puede y como esa política se hace de manera coordinada con el BC es por lo que estamos así.

        Por tanto la reserva fraccionaria es mala no por su existencia sino porque se hace gracias a la existencia del BC que ejerce de impulsor y garante de dicha política. Un banco está para captar y prestar dinero y logrará mayores ingresos, mayores beneficios, cuanto mejor use el dinero que los depositantes le confían. Y los depositantes le confiaran el dinero en base a dos conceptos: seguridad y rentabilidad. El que mejor los compagine mejor banco será.

        Aunque este no es el tema. Pero es que me es interesante el asunto puesto que afecta a la libertad y a la existencia de organismos del Estado como el BC.

  2. junio 23, 2011 11:53 pm

    “El nivel medio de salarios en España no depende de la presión sindical, o que una ley imponga el salario mínimo, x días de vacaciones o x horas de descanso diario y semanal. El salario medio de los españoles depende de su productividad”

    Grandísima verdad. Curiosamente, en Europa, los países sin un SMI fijo por Ley son, precisamente, países donde la media de los salarios es alta (Alemania, Suiza, países escandinavos, por ejemplo); de lo que se deduce a las claras que la regulación de un salario mínimo no defiende los derechos de los trabajadores, y como mucho, si es demasiado alto, puede producir paro. Porque el SMI es el mismo para Madrid, y su nivel de vida, que para el pueblo más perdido de la Sierra Morena (y su correspondiente nivel de vida, muy distinto del Madrileño), y a veces, lo que parece un SMI bajo y justo, en el primer lugar, supone desempleo en el segundo.

    Por otra parte, no coincido en que el 15-M sea un movimiento totalitario. Yo más bien diría que es un movimiento desconectado de la realidad, por razón de su idealismo. Todo en él son buenas intenciones e ideas de Democracia directa y demás, pero son incapaces de ver, por razón de su convencimiento de que sus intenciones son buenas y por tanto, sus propuestas también, que a veces lo que pretenden aplicar es pernicioso para los mismos que pretenden defender.

    • BlindSmile permalink
      junio 27, 2011 6:12 pm

      Sin expansión crediticia artificial y un coeficiente de caja del 100%, el SMI y el paro son casi directamente proporcionales. Dejo este interesante artículo: http://anveger.wordpress.com/2011/05/29/la-culpa-del-paro-es-del-credito-artificial-y-del-salario-minimo/

      • junio 27, 2011 10:38 pm

        La inflación es el “antídoto” estatista contra los efectos de la mayoría de su intervención (y al
        mismo tiempo la droga que mantiene en pie al Estado).
        Promete en vano salarios nominalmente altos y al tiempo, devora su poder adquisitivo real (con efectos desastrosos para toda la economía, como estamos comprobando).
        El Estado de Bienestar es una farsa, una secta para fanáticos y securitarios.

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