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“Los diputados no tienen mandato para esta reforma”

septiembre 5, 2011

El Secretario General de CC.OO. ha dado en el blanco aun sin saberlo: una reforma de nuestra constitución orientada a limitar el poder del Gobierno y las Cortes para incurrir en déficit y endeudar al Estado sin un tope, contraviene el espíritu de nuestra Carta Magna.

Los parlamentos tienen generalmente un origen que hoy parece haberse olvidado por completo. Cuando el Rey demandaba más impuestos o recursos para afrontar sus campañas bélicas o los gastos de su corte, acudía ante su reino para que éste decidiera si sus exigencias eran o no aceptables y asumibles. Quien contribuía, decidía. La lógica constitucional de aquellas cámaras representativas iba en esa dirección: limitar el poder en quien pretendía concentrarlo sin freno.

Hoy los parlamentos no son sino factorías legislativas, cámaras merced del gobierno donde la oposición discute con poco éxito las medidas adoptadas por quien ostenta la mayoría parlamentaria. Nuestras constituciones, abandonado el principio liberal de contención del poder público en los márgenes del gubernaculum, controlado así mismo por la iurisdictio, son hoy meros reconocimientos del totalitarismo socialdemócrata que domina occidente. Hoy los parlamentos promueven medidas de intervención, poniéndolas en manos de un gobierno capaz de entrometerse, no siempre con éxito o de manera eficaz, en cada una de las expresiones económicas y morales del orden social.

Toxo dice algo que es cierto: el mandato constitucional conferido a los parlamentarios no es el de limitar, sino el de expandir, no es el de restringir recursos, sino el de escrudiñar las posibilidades de exprimir más y más a los ciudadanos. Son varios los artículos de la Constitución de 1978 que perfilan este carácter socialista del que hablo. El 9.2, sobre la igualdad material, el 31, sobre el deber de “contribuir” al sostenimiento (cual sea) de los gastos públicos, el 33, que limita la propiedad privada a la “función social” y legitima la expropiación forzosa por “utilidad pública” o “interés social”, el 38, que someten la libertad de empresa a “las exigencias de la economía general y, en su caso, de la PLANIFICACIÓN”, el Capítulo III del Título I, de los principios rectores de la política social y económica, el Titulo VII, de Economía y Hacienda, con mandatos del estilo de “toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está SUBORDINADA al interés general”, el Estado podrá “PLANIFICAR la actividad económica general”

No parece razonable que el legislador, aprovechando el subterfugio de la reforma leve del 167, y sin mandato de las urnas, decida introducir un límite que impida desangrar a los ciudadanos condenándolos al pago futuro de los desmanes y errores de sus gobernantes. No parece tolerable, pues, que dentro de este marco constitucional, tan fuertemente socialista, se atreva nadie a cambiar por la puerta de atrás lo que viene a ser el modelo de Estado que nos dimos en 1978. Para hacer más liberal nuestro régimen político resulta imprescindible abrir de nuevo un proceso constituyente…

Lo que Toxo no ve, o dice no ver, es que la reforma del 135 ha sido un auténtico fracaso para todos aquellos que sí defendemos la vuelta al constitucionalismo y el parlamentarismo como límites claros al Poder. La reforma ha quedado en nada. Si se considera rígida la referencia a los límites marcados por la UE, es por pura ingenuidad. Con o sin reforma, seguiremos viviendo en un Estado ilimitado, sometidos a los caprichos de nuestros políticos y la égida del socialismo como doctrina social dominante. La Constitución económica de 1978 es una entelequia, abierta y en continua expansión. Algo así como una no-constitución, del mismo modo que nuestro parlamento dejó hace mucho de ser tal cosa, para convertirse en una cámara de hombres-sí (u hombres-no) sin la más mínima intención de cerrar de una vez por todas el marco de acción del Estado.

Saludos y Libertad!

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  1. JFM permalink
    septiembre 6, 2011 2:30 pm

    En tdod regimen parlementyario es decir donde el Gobierno es emanacion del Parlamento, Ejecutivo y Legislativo son untilde;a y carne. En algunos casos el Gobierno baila al son del Parlamento y en otros (Francia) es a la inversa el resultado es el mismo: no hay sepatracion efectiva de poderes. Asimsmo la conjuncion del Legislativo y Ejecutivo lleva a un control del Judicial, ya sea a traves de una limitacion constitucional de sus poderes (ejemplo Francia donde la Cour de Cassation y el Conseil d’Etat no tienen ni por asomo el poder del Tribunal Supremo de EEUU) o porque controlan las nominaciones.

    En EEUU, sistema presidencial, el Ejecutivo no emana del Parlamento ni puede ser derrocado por este. MPor su parte el Ejecutivo no puede disolver la Camara por lo cual el grado de indpendencia entre uno y otro es infinitamente mayor. Ademas de que hay legisltaivas cada dos años por lo cual todo movimiento excesivode entusiasmo en le que electorado cree que con Fulano de Presidente lloverá maná (innumerables declarcaiones de votantes diciendo que con Obama no necesitarian pagar ni el alquiler ni la gasolina) proporcionandole una mayoria blindada en el legislativo, se vé en enarla corregida al cabo de dos años cuando n&ocaute; convertida en minoria. A ello se le añaden una serie de reglas que mas o menos fuerzan a obtener apoyos en una parte de los diputados del otro partido para sacar algo adelante y que los mecanismos de eleccion y de financiacion de campañas hacen que los contrariamente a lo que pasa en Europa la direccion del Partido (y cuando esta en el poder el jefe real del partido es el Presidente) tiene poco poder sobre los diputados.

    El Preseidente propone a los miemebros del Tribunal Supremo pero esa nominacion debe ser acceptada por el Senado el cual es frecuentemente se signo opuesto e incluso cuando no lo es dlas regals de mayoria hacen que se requiera un minimo de consenso con la oposicion.

    Y porque todo esto? Porque los que hicieron la Constitucion sabian que si se les dejaba el Ejecutivo intentaria ser rey, el Parlamento gastaria hasta que hubiese que vender las joyas de la corona y el judicial intentaria tener el poder efectivo por el metodo de solo aplicar las leyes que le gustasen. Por lo cual los Constituyentes organizaron no una mera divison de poderes sino un enefrentamiento de estos o sea “divide et impera” en el que el que impera es el ciudadano.

    El sistema no es ni con mucho perfecto pero ciertamente bastante mejor que los sistemas en vigor en Europa los cuales emanan den hecho de una idea aristocratica sino absolutista donde se trata de dar al pueblo el menors poder efectivo posible.

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