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“¡Más docente, menos excelente!”

septiembre 20, 2011

La marcha de privilegiados (y aspirantes a serlo) que hoy ha inundado el centro de Madrid, puede resumirse en la consigna o proclama que da título a este post. El seguimiento ha sido masivo, de eso no cabe duda, pero entonces, a qué se debe la guerra de cifras entre Consejería y Sindicatos. La primera habla de un 43% de mañana, que se ha quedado en un 29% por la tarde. Por su lado, los revoltosos aseguran que un 80% de los profesores han hecho huelga hoy. ¿Quién dice la verdad? Pues me temo que ambos.

En Madrid tenemos a un 50% de los alumnos de educación obligatoria cursando sus estudios en centros privados y concertados. Los segundos, que escolarizan en torno a un 35%, son financiados y regulados también por la Consejería de Educación, esa misma que presta directamente el servicio a través de los conocidos como “centros públicos”. El 85% de los menores de 16 años madrileños se benefician de la redistribución de la renta, vaya, de la “gratuidad” y universalidad de la enseñanza y la educación. Y puesto que ni la concertada ni la privada han hecho huelga, y en la pública de pura cepa, han secundado el paro en torno al 80% de sus docentes, parece que las cifras cuadran más con la respuesta del gobierno autónomo que con las proclamadas por los convocantes.

Dicho esto, centrémonos en las medidas adoptadas por el tándem Aguirre-Figar, y que tanto parecen haber cabreado a esa casta privilegiada (y aspirantes a serlo), tan inmóvil e indolente ante otro tipo de lamentables e intolerables situaciones en el que es su sector y ámbito de trabajo. Ya hemos dicho que la precipitación es mala consejera; que quizá no era el momento adecuado, aunque el objetivo fuera razonable e inevitable. Pero lo cierto es que cuando un empleador se ve en la ruina, pero con la suficiente expectativa y capacidad para seguir produciendo, no le queda otra que ajustar gastos. En lo que a trabajadores se refiere, hay dos opciones. Si de lo que se trata es de reducir 80 millones, puede hacer un cálculo sencillo, y bajar los salarios de todos sin renunciar a ningún trabajador, o, siendo lo más conveniente, o lo inevitable dada la rigidez salarial impuesta, evacuar a unos cientos, incluso miles. De esta forma, los que quedan cobran igual, a costa de que sus antiguos compañeros se queden en la calle y sin producir. Pero claro, este empleador llamado Consejería de Educación tiene compromisos legales y una presión demográfica que soportar. Mientras que el coste del servicio tiene que reducirse, por riesgo de quiebra total de la administración afectada, los receptores del mismo son siempre los mismos, incluso alguno más, cada año que pasa. ¿Qué hacer entonces si los privilegiados salariales se niegan a ver reducidos sus emolumentos, y no queda otra que minorar el número de trabajadores a disposición de los receptores del servicio? Pues tan sencillo como subirles las horas a los profesores que quedan hasta cubrir por completo el vacío que dejan los interinos en el horario escolar.

Conclusión: los que se manifiestan no luchan por la calidad de la educación, sino por sus puestos de trabajo. En este sentido tenemos a dos grupos diferenciados, y enfrentados, aunque no lo quieran admitir o ni siquiera se lo hayan planteado. Por un lado los interinos despedidos, que se han quedado sin trabajo, sin sueldo y sin nada. Y por otro lado, los titulares, a quienes la consejería, a cambio de no tocarles el resto de sus condiciones laborales, les pide que aumenten sus horas lectivas. Unos al paro y sin salario, los otros en la poltrona y con la misma retribución y jornada laboral completa (37,5 horas). Y no se trata de meter cizaña, sino de explicar un poquito la realidad de los hechos.

Crisis hay. Las administraciones pagan a sus proveedores a 9 o más meses, algunas ni siquiera eso, de ahí que les corten la luz, el agua, y el chorreo de medicamentos. Sin embargo, los funcionarios cobran todos a primeros de mes, y hasta ahora, pese a la pequeña bajada de salario aprobada por el gobierno del PSOE, no han visto mermados sus privilegios. Esto no tiene parangón en el resto de la sociedad, donde millones de personas, desde trabajadores poco cualificados, hasta personas que no creían posible verse en semejante situación, se han quedado sin nada. El resto, los que aún no engrosan las listas de desempleo, seguramente estén trabajando más por menos, o menos por mucho menos. Los profesores, como el resto de funcionarios, no han sentido la crisis. Y pese a que sus empleadores sí retrasan el pago a sus proveedores, aún no han sufrido siquiera un mes de retraso en sus nóminas. De eso estamos hablando. Y de todo lo anterior. Y de que en la educación resulta que el 50% de los “consumidores” reciben el mismo servicio por un coste menor, prestado por trabajadores cuyas condiciones laborales son menos ventajosas. De eso, precisamente, estamos hablando.

Esta interesante opinión, de alguién que no es sospechoso de ser “un enemigo de la pública”, que apareció ayer en El País, resume parte de las contradicciones en las que viven inmersos los que se manifiestan en contra de las medidas de ajuste.

Saludos y Libertad!  

3 comentarios leave one →
  1. pravda permalink
    septiembre 21, 2011 4:37 pm

    ¿Este artículo ha salido en El País? Caramba, cómo ha cambiado el cuento.

    Es que no queda otra. Ante la enorme crisis que tenemos no hay nada más que hacer. Bueno, sí, reducir aún más el mastodóntico estado español (que es también sus auntonomías) pero no creo que eso guste mucho a los socialistas de todos los partidos.

    Saludos

  2. septiembre 21, 2011 7:56 pm

    El País sigue siendo, pese a todo, el mejor periódico nacional.

  3. pravda permalink
    septiembre 23, 2011 11:49 am

    Niego la mayor. Un periódico que aborrega a los ciudadanos con sus contenidos “socializantes” y que trata de tapar por todos los medios la verdad del 11M para mí ni siquiera merece el nombre de periódico. Publican mentiras, esconden verdades, enredan, tergiversan la historia y con medias mentiras argumentan contra la lógica.

    El País es un doctrinario para progres, que son mucho peor que los socialistas. El rumbo y timón de tanta gente de bien que no conoce otra cosa.

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