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A qué huelen las nubes

septiembre 27, 2011

Nacho Escolar se pregunta, ¿en qué piensan los mercados? Y es que en los últimos tiempos el etéreo y confuso término “los mercados” ha pasado a formar parte del abecedario del progre-yeyé, obsesionado con simplificar al máximo su propio argumentario, recurriendo a lugares comunes, o weasel words, que diría Hayek. La reificación es un error. El mercado es un proceso, y en él lo único cierto, activo y tangible, son las acciones de los individuos en interacción. Al final de su burdo discurso, Escolar admite este hecho, pero de nuevo cae en un terrible vicio de quien confía en la metafísica y la superchería para enjuiciar el mundo que le rodea: los actores, esos humanos que piensan, deciden y actúan, son agentes, sí, pero despojados de su capacidad de sentir y simpatizar con el otro: son seres inmorales, “inhumanos”.

Entendería que se considerase “inhumano” a un francotirador, un verdugo o a un médico abortista (para quien piense que un feto es un ser humano, claro está). Pero tachar de tal cosa a un “operador financiero”, es absurdo. Lo que ha dicho este flipadillo de los mercados, que creo le define perfectamente, sin que con ello lapidemos a un tipo de agente, o al proceso mismo, es que en las crisis surgen grandes oportunidades de ganancia que pueden ser el germen de las fortunas del mañana. ¿Tanto revuelo por esto? Pues sí. Y no es porque sea incierto, o la confesión de un crimen contra la humanidad. Nacho no está del lado de los inversores que se arruinaron cuando la bolsa se vino abajo, cuando la construcción se fue a pique, o cuando las malas inversiones de todo tipo quedaron al descubierto, provocando un brutal ajuste en la demanda de factores productivos, incluido, por supuesto, el trabajo. A Nacho no le importa nada, o casi nada, la mentira en la que nos han hecho creer hasta que esta crisis sobrevino irrefrenable.

Es tan enorme y profundo el error de Nacho y de quienes le apoyan, que son incapaces de apreciar el dato revelador que, posiblemente sin ser consciente de ello, pone de relieve el “operador financiero” entrevistado: de las crisis se sale gracias a la capacidad de unos cuantos de descubrir oportunidades entre los escombros, de poner a disposición del mercado la liquidez o la solvencia necesarias para reavivar sectores productivos, impedir que haya activos, valores o bienes que vean sus precios caer hasta el infinito, incluso, que existan Estados despojados de toda esperanza de poder financiar sus gastos. Estos operadores, actuando en mercados relativamente libres, contribuyen a superar la crisis mucho más que cualquier político hiperactivo, o ensimismado pensador, periodista o bloguero.

Extender un juicio personal sobre la categoría moral de este fanfarrón (un tal Alessio Rastani), por su intención de obtener un beneficio mayor para sus clientes, equivale a no entender nada. Y es que no es la primera vez que Nacho demuestra no saber de lo que habla, hablar en clave metafísica, ignorar por completo los principios teóricos que le harían más certero en sus críticas y juicios.

Saludos y Libertad!

7 comentarios leave one →
  1. septiembre 27, 2011 4:37 pm

    Que “viva el mal, viva el capital” sea un comentario destacado en ese blog y que Ignacio Escolar se meta con la gomina y la corbata del fulano ese, nos da la medida del nivelón del debate.

  2. frasquitoelloco permalink
    septiembre 27, 2011 4:55 pm

    ¿Pero qué podemos esperar de un progre? ¿Que le funcione el cerebro al completo? ¿Que pueda unir dos ideas? ¿Que despierte de sus mundos de Yupi-Papá-Estado-y-Los-Mercados-Son-Los-Malos? Venga ya. Si Dora Exploradora tiene más profundidad metafísica que EXcolar.

  3. pravda permalink
    septiembre 28, 2011 9:20 am

    Lo peligroso es que todo el “ideario progre” es comprado por muchos. Saben hacerlo muy bien: sólo tienen que señalar un chivo expiatorio.

    Ahora será el trader éste que va de sobrado y representará, para ellos, a la bicha que acaba con el dinero de “sus” subvenciones… porque pocas veces hablan los progres de ahorros (el que ahorra es muy malo, para ellos)

    Pero, en el fondo, esta identificación de los mercados con yupis engominados no por recurrente deja de ser comprado por mucha gente y tenemos que ser capaces de cambiar esta visión y asociar los mercados con la libertad, no con los buitres.

    Pero, claro, ellos tienen todas las televisiones, ¿de qué sirve que los demás tengamos razón?

  4. septiembre 28, 2011 12:27 pm

    “Ellos tienen las televisiones”. Es curioso porque las televisiones pertenecen a grupos empresariales grandes, que se supone dirigidos por esos mismos capitalistas malvados. La gente no cae en que el alarmismo y el miedo beneficia a aquellos a quienes critican. Escolar en este tema le sigue el juego a ese supuesto gran capital malvado.

    O sea: masocas.

    • Españuza. pero Plural permalink
      septiembre 28, 2011 1:19 pm

      No, Escolar no es de ese tipo de cretinos. Sus comentaristas sí, pero él no, él sabe muy bien a quién sirve. Este es un cretino de segunda derivada, de los que confunden mala baba y retorcimiento con inteligencia. Este tío está más en la cabronada del “desde dentro os derrotaremos”, tan confortable física y psicológicamente. Es realmente un tirano, estúpido afortunadamente, pero de la clase de los que nos esclavizarían a todos si pudiera.

      • septiembre 28, 2011 7:53 pm

        Apruebo efusivamente la expresión “cretino de segunda derivada”. Un saludo.

    • pravda permalink
      septiembre 29, 2011 3:49 pm

      Da igual de quiénes sean las televisiones si dependen de quienes dan las licencias. Lo realmente lamentable de este país es que la clase empresarial ha pasado de ser un conjunto de emprendedores implicados en prestar mejor servicios a preocuparse sólo de conseguir licencias, licitaciones, permisos.

      Vamos, que en el fondo casi todos los grupos audiovisuales de este país saben a quién tienen que agradecer su licencia. Por eso da igual quién sea el dueño de las televisiones sino quién es el que decide qué se puede emitir o no. Como diría Rotschild, “déjame que yo me encargue de controlar la moneda y poco me importará quien gobierne”. Lo mismito.

      Todo lo relativo al “bien común” desde el Estado es tan perverso…

      Un saludo

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