Skip to content

El fondo de Durán

octubre 9, 2011

Que el nacionalismo catalán es xenófobo y cerril, no es nada nuevo. Las referencias al exterior, manejando tópicos sobre las regiones que más emigrantes han lanzado sobre la arcadia feliz catalana, son tan comunes como efectistas. El anticatalanismo es un comodín demasiado fácil de utilizar entre acólitos sardaneros. Hace pocos días, la propia Carmen Chacón hablaba de “envidia” como fuente del odio y el maltrato a Cataluña.
Durán y Lleida no ha dicho ninguna falsedad. El desequilibrio fiscal entre regiones es innegable cuando se compara Andalucía con Cataluña. Pocas son las comunidades que sean netas contribuidoras al sistema de redistribución nacional. Entre ellas, aunque con cada vez menos peso, la que forman Gerona, Lérida, Tarragona y Barcelona. Si la comparativa se hiciera a nivel local, es posible que un político barcelonés pudiera blandir el mismo argumento que ha utilizado esta vez Durán, para referirse al cariz pedigüeño de los tarraconenses. Pero hablamos de nacionalismo catalán, y lo más efectivo si de excitar al auditorio se trata, es hacer chanzas y mofas contra los andaluces. ¿Por qué centrarse en ellos y no en otros? Primero porque es cierto que en Andalucía muchos viven de lo que reciben, y no de lo que trabajan o venden a precios de mercado. Segundo porque fueron muchos los andaluces que dejaron su tierra para emigrar a Cataluña. El complejo “maqueto” es un factor determinante en el estudio del dominio psicológico y político del nacionalismo localista en España. Los hijos de los que llegaron para quedarse, son hoy, en muchos casos, los más resabiados, enfatizados y rabiosos nacionalistas. También los hay de primera generación, tipo Julia Otero, que siendo gallega de pura cepa, se ha hecho rápidamente a la idiosincrasia y el acento de sus admiradísimos compatriotas.
Repito, lo que dice Durán es cierto. En Andalucía a costa del PER vive demasiada gente improductiva. También vive mucho señorito de las subvenciones europeas. Este fenómeno no es propio y exclusivo de Andalucía. Lo que el político nacionalista lamenta no es tanto la vigencia de ese tipo de canal redistributivo, sino que éste, en todo caso, se circunscriba a cada región según su capacidad. No es que Durán se haya convertido en un liberal, para dejar de ser un democristiano con un par de gafas a juego de cada corbata que tiene, sino que ha utilizado una realidad propia del modelo redistributivo que todos padecemos, para venderlo entre los suyos en clave populista y despreciable.
Cuando un nacionalista catalán como Carod Rovira dice que “la solidaridad es lo que se hace porque uno quiere”, no se trata de una afirmación general, de una declaración de intenciones que refundaría el credo ideológico de su partido. Carod cree en la solidaridad, como expolio-redistribución coactiva, pero sólo dentro de las fronteras catalanas. Cuando se habla de balanzas fiscales, o se pide un pacto que disminuya la aportación de los catalanes al conjunto del Estado de Bienestar español, no es que se esté trasladando este principio en su versión individualista-liberal, defendiendo la bajada de impuestos y la reducción del peso y la intervención del Estado. El nacionalismo cerril, xenófobo y chulesco de los catalanes, es tan intervencionista como el que más. Su misión es, en todo caso, cerrar fronteras, aislar a los suyos, para así fundar el Estado de Bienestar 100% catalán. En él, habrá “PERs” tomándose un chato de vino tras otro, barrios enteros amamantados con la paguita, pagadores netos, ciudadanos que nunca recibirán servicios públicos ni inversiones en infraestructuras, acomodadas a su aportación al conjunto. La Cataluña feliz, independiente, y sin andaluces extramuros que mantener, seguirá siendo igual de intervencionista, rancia y servil que la actual. La inmensa mayoría de los catalanes no notarán la diferencia: seguirán pagando impuestos para que otros se acostumbren a vivir sin hacer nada productivo.
Esta es la realidad del nacionalismo, la coherencia que exhiben sus líderes, el talante de los advenedizos, que desde el PSC unas veces, pero también desde el PSOE, como hizo Rubalcaba hace poco, hacen una demostración del síndrome de Estocolmo que padecen, o del gran complejo frente al particularismo localista (váyase uno a saber), y repiten como loros las máximas victimistas del catalanismo. Así va el país.

Saludos y Libertad!

Anuncios
4 comentarios leave one →
  1. JFJ permalink
    octubre 10, 2011 12:54 pm

    Me parece un buen punto de partida para meditar sobre lo que ha venido en llamarse las balanzas fiscales y la localización de impuestos. Los hechos imponibles son muy difíciles de localizar y las leyes tributarias acaban por recurrir al lugar de residencia. También es cierto que existe un impuesto sobre la renta de no residentes (IRNR) por el que tributan los no residentes, personas físicas o jurídicas, en un estado pero que obtienen rendimientos en él. La cesión de impuestos a las comunidades autónomas pueden haber ahondado el problema. Muchos catalanes tienen domicilios fiscales en Madrid, donde el tipo máximo del IRPF es inferior al 45%, mientras que en Cataluña es del 50% o el impuesto de sucesiones que en Madrid tiene una bonificación del 99% cuando el sucesor es hijo, padre o cónyuge del causante mientras que esta bonificación no existe en Cataluña. El impuesto de sociedades no está cedido en ninguna proporción a las CCAA, pues complicaría enormemente su gestión. Sin embargo tenemos los casos de las Diputaciones Forales del Pais Vasco y de Navarra que gestionan y recaudan el impuestos de sociedades de las empresas domiciliadas en sus territorios. Son paradigmáticos los casos del BBVA y de IBERDROLA, empresas ambas domiciliadas en Vizcaya, y que obviamente obtienen allí sólo una muy pequeña parte de sus beneficios. Espero que las CCAA no intenten implantar IRNR autonómicos, aunque no me parecería mal que el Estado lo hiciera para personas físicas o jurídicas domiciliadas en las provincias forales.
    Los impuestos indirectos son más fáciles de localizar, sería el punto de consumo o de venta al consumidor, pero esto sólo valdría para los impuestos especiales, en el IVA cada participante en la cadena de valor tributa por el valor que añade y en el punto donde tiene su domicilio fiscal. Los tipos de cada punto pueden variar en el caso de que estos puntos estén situados en diferentes estados. Los tipos del IVA pueden influir también en la localización de actividades.
    Las administraciones son siempre derrochadoras e intentarán maximizar sus ingresos. Ahora bien, esto puede hacerse tanto manteniendo tipos altos, lo más fácil, o intentando hacer que las bases imponibles aumenten, cosa más difícil.

  2. javier permalink
    octubre 10, 2011 6:17 pm

    No entiendo como puede haber liberales que critiquen lo que esta diciendo Durán. Las transferencias entre comunidades no es que tengan que reducirse, es que deben eliminarse. Por supuesto que hay cosas para criticar a los nacionalistas, pero esta no es una de ellas.

    Desde los foros liberales debería aplaudirse todo lo que pueda llevar a la descentralización del poder (aproximándolo al ciudadano), y a la competencia fiscal.

  3. Bastiat permalink
    octubre 11, 2011 9:05 pm

    Al hilo de lo que dice Javier, lo que se deben eliminar son conceptos como “las transferencias entre comunidades”. NO, de hacer alguna transferencia de renta entre unos, los que la generan, y otros los que no la generan, debe ser siempre en un plano individual.

    De hecho, creo que el error se fundamenta en el cómo se recauda y quien recauda.

    Si el Estado es la expresión de un territorio pluri…institucional entendiendo como institución básica, para mí, en un concepto mucho más amplio, el Ayuntamiento, el Estado debería recaudar, por así decirlo por metro y por uso del territorio. Suelo agrícola, urbano, industrial. Y dependiendo de él las grandes infraestructuras de transporte así como los servicios básicos de defensa, policía, justicia y, puestos a ser generosos la sanidad y la educación para garantizar esos servicios básicos a toda la población. De manera que usando como forma de “reparto de la riqueza” (me duele usar el término) el cheque escolar y el cheque sanitario todo el mundo queda cubierto por el mismo siendo el sector privado el que gestione la prestación del servicio.

    Y los ayuntamientos, puesto que son los que fijan al ciudadano al territorio, el gestiona lo cercano recaudaría por renta y dependiendo del margen de maniobra que cada población quisiera otorgarse elevar el grado de prestaciones sociales que quisiera asumir pagándolo de eso que ellos se encargarían de recaudar. Eso sí, siempre teniendo como límite para el Estado y para los ayuntamientos el concepto férreamente establecido del déficit cero.

    De esa manera nadie podría decir que hay transferencias.

    El problema, pues quedaría eliminado.

    El problema, es establecer diferencias entre territorios cuando, como bien dices, Hayek el mismo argumento de los catalanes contra los extremeños se podría usar por parte de los barceloneses contra los leridanos o los que vivan en Ramblas o Diagonal frente a los que vivan en un barrio de la periferia industrial.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: