Skip to content

“Inside Job” y el 15-O

octubre 16, 2011

Aprovechando que los indignados marchaban por ciudades de medio mundo pidiendo “cambio”, me decidí por emplear la noche del sábado en ver Inside Job.

Creía que vería un documental sobre las causas de la crisis, la manera en que se fraguó y las decisiones que se adoptaron en los dos primeros años después de su estallido. De eso decían que iba cuando fue estrenado en Cannes, o cuando poco más tarde fue galardonado con el Óscar al mejor documental. Desgraciadamente, no encontré lo que esperaba.

Inside Job está ambientado en la crisis económica, echa la mirada atrás para acordarse Reagan y los neoliberales ochenta, e incluso centra la atención en una singularidad, llamada Islandia. A parte de eso, no se trata de un documental económico. Su carácter es estrictamente moral, o político, pero en absoluto económico, ya que nada hace pensar que en la mente del director hubiera una teoría rigurosa sobre ciclos económicos. Su teoría era otra: cómo la codicia incontrolada deriva en consecuencias dañinas para todos.

Las palabras fetiche de Inside Job son “desregularización”, seguida de Lobby y codicia. La primera trata de explicar la causa sine qua non de esta crisis: la liberalización del sector financiero norteamericano. La segunda, busca exonerar por completo al poder político, convirtiéndolo en un rehén de esa aristocracia oligárquica que habita en Wall Street. Y por último, la más recurrente de todas, pretende describir el vicio que se supone intrínseco al libre mercado y al capitalismo: la avidez pecuniaria, el ansia por ganar dinero, otras veces llamada avaricia.

Los que sí recurrimos a la teoría económica para explicar las causas de la crisis, sabemos que la premisa inicial, esa presunta desregulación, no se corresponde con la realidad. También sabemos que el gobierno, y el Banco Central, u otros organismos de regulación y supervisión, no son víctimas del sistema promovido por ávidos financieros, sino que son en sí mismos, los instrumentos indispensables para que todo lo que tiene de perjudicial e insostenible el actual sistema monetario y financiero, sea posible. El Estado es el promotor del expansionismo crediticio, así como su principal beneficiario de cara a las funciones que asume como propias e intransferibles. Y para que la banca “privada” cumpla con su cometido en la estrategia expansionista, en la política económica del gobierno, son indispensables tres elementos: Banca Central, dinero fiduciario y reserva fraccionaria. Por último, en cuanto a la codicia, y como ésta se entiende unida al capitalismo por el gran público, Inside Job se afana en demostrar que cualquier decisión equivocada, orientada en “beneficiar” al “salvajismo” financiero, procede bien de personas que, venidas de este sector, recaban puestos de mando en los organismos públicos mencionados o en el gobierno, bien de que los pérfidos “yupis” y sus Lobbies logran amedrentar y poner de su lado a la clase política.

Decía que al empezar a ver el documental me esperaba un relato de los hechos más significativos de esta crisis, explicados desde cierta perspectiva económica en el estudio de este tipo de fenómenos. Desgraciadamente, Inside Job no es sino la versión documentada y narrada con la voz de Matt Damon de las dos películas que Oliver Stone ha hecho sobre el tema. Despejada la duda sobre la causa (desregulación , Reagan y Bush), queda encontrar a los otros culpables. Para retratarlos, qué mejor que detallar sus retribuciones, la fortuna amasada, sus caprichos, aviones, helicópteros, coches, su gusto por la prostitución de lujo y la cocaína. Semejantes especímenes han provocado una crisis que ahora nos toca a pagar todos, ¿o no?

Este último es el hecho más hiriente, el que apela a la sensibilidad del ciudadano medio. No importa que la impunidad de las acciones de estos tipos proceda de la cobertura dada por los bancos centrales y los gobiernos, antes de la crisis y durante la crisis. Escandalizarse porque ciertos individuos ganen cientos de millones a costa de hundir las entidades que ellos mismos dirigen, sumando a esto los terribles efectos que para el resto de ciudadanos tiene dicha circunstancia, no es que sea razonable, es que casi debe plantearse como un deber moral. Hasta ahí, indignados podemos estarlo todos, en la convicción de que el sistema debe cambiar y los culpables pagar por sus errores. Pero ni Inside Job, ni el movimiento Take Wall Street, parten del mismo diagnóstico de la situación que tenemos los que sí nos hemos esforzado en estudiar las causas económicas que nos han llevado a esta situación. En lo moral, resulta obvio que cualquier persona mínimamente inteligente debería comprender que nadie hace lo que le viene en gana, y encima sale impune, si no tuviera a alguien que, al final de la jugada le venga a rescatar. La codicia es un vicio humano. Habita en Wall Street como en cualquier otro ugar, también en los gobiernos y organismos del Estado. La cuestión radica en ese “riesgo moral” que provoca la certeza de que va a ser uno rescatado, muy a pesar de sus desmanes. La pregunta es, ¿por qué rescatar a quien ha seguido su propio interés, gracias a una presunta desregulación, y a espaldas, aparentemente, de la supervisión y los intereses del Estado? La respuesta la hemos dado ya: la banca privada es instrumental, no originaria, en lo que se refiere a las políticas expansivas e inflacionistas que nos han llevado hasta aquí. Los agentes que en ellas participan simplemente se dejan llevar por la orgía crediticia que hacen posible el intervencionismo financiero y el monopolio monetario de los Estados. La perversión o la avaricia demostrada por alguno de esos ejecutivos, es irrelevante en este sentido, ya que se trata de una desagradable consecuencia del sistema intervencionista y mediatizado que tenemos.

La indignación es necesaria y consecuente. Lo que falla es la dirección o el pensamiento político que alimenta a los movimientos que recorren nuestras ciudades como abanderados del cambio. Inside Job redunda en los males y defectos del pensamiento único, de lo políticamente correcto, esa ideología hipócritamente anticapitalista que domina las mentes de tantos occidentales. No les interesa la realidad, simplemente la cuentan de la manera que mejor se les plantea para sus propios objetivos políticos. La codicia de Wall Street, al margen de sus causas, sirve de pretexto para atraer una simpatía inmerecida. Tratan de hacer reivindicaciones que sean “de sentido común”. Elaboran documentales, como Inside Job, o, más humildemente, Españistán, que resuelvan dudas de forma vagamente intuitiva, y carguen de argumentos incontrovertidos a sus feligreses.

Mi conclusión tras visionar este documental, como en su momento me pareció el mencionado Españistán, es que la indignación, tristemente, ha elegido el camino más fácil, burdo y revolucionario de los posibles. Sin comprender la realidad, con vagas y malas teorías, la carga moral e ideológica de estos movimientos, impide que sirvan de alternativa creíble y deseable ante el evidente fracaso en que se halla inmerso el vigente sistema.

Saludos y Libertad!

9 comentarios leave one →
  1. pilar permalink
    octubre 16, 2011 11:20 pm

    nunca, con tantas palabras se ha dicho tan poco

  2. Bastiat permalink
    octubre 17, 2011 1:38 pm

    Hay muchos días que en mis pensamientos me repito con la siguiente conversación:

    Un vecino me pregunta, puesto que sabe que yo me enredo en estas reflexiones, que le explique por qué estamos así, con esta crisis de caballo.

    Y yo, pensando que la complejidad es real, las causas últimas lejanas a las consecuencias, muchos, demasiados intermediarios en todo este tinglado, pienso y le pregunto: ¿tu crees que es bueno que se den subvenciones a los jóvenes? ¿Crees que es buena la existencia de educación pública y sanidad pública? ¿La política de la PAC te parece acertada?

    El vecino, con un mohín me responde que por supuesto, que si no se ayudara a los jóvenes no se podrían independizar, olvidando como sus padres se fueron a vivir a casa de unos parientes cuando decidieron emigrar para ganarse la vida en una gran ciudad huyendo del pueblo en el que nacieron. O se olvida de cuándo el médico de su pueblo cobraba en gallinas o, como mucho, por “la iguala”. O se olvida de cuando su padre estudiaba con todo su afán a la luz de un candil en vez de ver cómo su hijo se va convirtiendo en un gañán mientras el, complaciente, se mete con los profesores que le están diciendo día si y día no que no se esfuerza lo suficiente y que mejor lo aprueban para quitárselo de en medio. O no se acuerda que para vivir del campo este tiene que ser rentable por sí no gracias a subvenciones que sólo hacen que la gente acabe viviendo de los demás.

    Pues, guardo un momento de silencio, y mirándole a la cara le digo. El Estado de bienestar no es sostenible. Así que…. la culpa es tuya.

    Y no le gustó.

    Ya no me habla. Y eso que sólo lo pienso. Que aún no se me ha dado la oportunidad porque la mayor parte de los que están sufriendo esta crisis prefieren no pensar en las causas sino en dejar de sufrir las consecuencias. Ellos solos, cada uno, sin importarles los demás y que luego ahí les den todas.

    • octubre 17, 2011 3:08 pm

      Hay quien dice estar dispuesto a pagar dos o tres veces más por un servicio público de lo que le costaría si éste fuera privado. Se trata de la mentalidad securitaria, que es atávica, y casi imposible de eliminar, máxime cuando el panorama no es demasiado esperanzador. No atienden a razones, sólo a pasiones, y les importa poco el rigor o la búsqueda de la verdad. La realidad les sirve para adornar sus miserias. No te desesperes, siempre ha sido así, y seguirá siéndolo mientras que no calen ciertos valores y principios que, por otro lado, son los únicos compatibles con la sociedad abierta y libre a la que todos parecemos aspirar.

      • Bastiat permalink
        octubre 17, 2011 4:22 pm

        No desespero, Hayek. Llevo en esto ya el tiempo suficiente como para mirar todo lo que está ocurriendo con la distancia del que trata de entenderlo con la confianza de estar en lo cierto y, sobre todo, de saber que defiendo una postura moral. Una postura moral que trata día a día de estar basada en la verdad.

        Y es una postura moral porque no hay ni puede haber norma moral que no esté fundamentada en la libertad. No hay norma moral que no pueda estar confrontada con la verdad.

        Es la búsqueda de la verdad, con una infinita fe en la libertad la que me permite navegar incluso contra corriente en el trabajo o en la vida del comentario bloguero.

        El problema del ser humano, de muchos que se emperran en reclamar derechos olvidándose de sus obligaciones, es que sólo entienden como moral su personal forma de ver la moral.

  3. octubre 18, 2011 5:32 pm

    Curiosamente a mí me parece que has empleado las palabras justas para decir mucho. En estos días, más de una vez he intentado explicarlo más brevemente y resulta imposible.

    Seguramente ése es el problema. Las “pseudoexplicaciones indignadas” son mucho más fácilmente digeribles por aquéllos no acostumbrados a pensar más allá de la primera derivada.

    • octubre 19, 2011 3:23 pm

      Y lo que no he dicho, lo he enlazado en alguien que lo dice mucho mejor que yo, jeje. Gracias por lo que me toca🙂

  4. kokoliso permalink
    octubre 20, 2011 8:54 pm

    No he llegado a ver ese “Documental” panfleto, lo tenía en la lista, pero me has ahorrado el tiempo de “visionarlo”.

    Muchas gracias.

    Los movimientos 15-O indignados etc… son pre-fascistoides como bien ha dicho un famoso escritor hace bien poco.

Trackbacks

  1. Fraude. Por qué la gran recesión « LA LIBERTAD Y LA LEY

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: