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España, según Peces-Barba.

octubre 27, 2011

Hubo un tiempo no muy lejano en el que los incipientes Estados/Nación tenían un “centro”, pero no límites definidos. España fue el primer Estado moderno, de los que han resistido, que logró delimitar un territorio y una población estable con el que identificarse.

A los catalanes no les sienta nada bien, cualquier cosa que pudiera decirse sobre ellos por no-catalanes, o desde fuera de su territorio. Esa permanente actitud a la defensiva se cofunde entre dos tipos de complejos, no necesariamente contrapuestos: el de superioridad, y el de inferioridad.

Lo cierto es que un comentario como el de Peces-Barba se lo puede permitir cualquiera que sepa un poco de lo que se habla, tenga suficiente reconocimiento intelectual entre el auditorio, y sepa que habla ante gente razonable. Levantarse, como han hecho los abogados catalanes al escuchar un atisbo de crítica a ese ente mágico y sin mácula llamado Cataluña, es realmente pueril, casi sectario. En comandita, todos a una, mostramos nuestra identidad colectiva ante cualquier ofensa. Si es que las palabras de Peces pueden considerarse una ofensa.

España habría sido otra con Portugal. Y otra muy distinta sin Cataluña, con o sin Portugal guardándole las espaldas. Castilla fue en realidad un instrumento en el objetivo compartido de unificación peninsular. En La península ibérica no ha habido Estado que no sea el Español o el Portugués, tampoco naciones modernas que no se identifiquen con estos, por mucho que algunos consideren este tema tan discutible como discutido.

España, guste o no, es el resultado de la historia de todos los que en ella han habitado. No es el imperio de los castellanos, sino casi todo lo contrario, ya que, curiosamente, ese centro definido se ha visto siempre reforzado por la participación y el impulso de la periferia. El núcleo patrio ha sido siempre fofo y desganado. El ímpetu nacional, en lo económico, lo político e incluso lo constitucional, se ha gestado siempre en el extrarradio. Culpar de “Madrid”, o servirse de ella como chivo expiatorio para los fracasos de cada uno, es tan recurrente entre el particularismo, nacionalista, regionalista, o de cualquier tipo, que poco a poco lo hemos ido asimilando como un dato objetivo. Pero nada más lejos de la realidad, pasada y presente, de nuestra maltrecha nación española.

Ojalá hubiera resistido la unidad ibérica, la España peninsular, sin rotos ni descosidos. Ojalá se hubiera formado mucho antes, y con más éxito, una sociedad nacional capaz de dotar de resistencia e iniciativa a ese espacio compartido. Quizá fue ese fracaso el que nos hizo ser como somos: un auténtico despropósito nacional, un Estado mal tejido. Y quizá Peces-Barba haya hecho referencia justo a ese momento de nuestra historia, en el que cual Asno de Buridán, España tuvo que elegir en qué frente esforzarse. Y así se lo agradecen en Cataluña, vaya. Porque lo más probable es que si esa “marca” se hubiera “independizado”, no habría durado mucho tiempo su precaria autonomía, ya que siempre fue codiciada por los franceses, que no habrían dejado escapar la oportunidad de volver a meter un pie en la península.

Saludos y Libertad!

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6 comentarios leave one →
  1. octubre 27, 2011 10:09 pm

    Si no me equivoco, de hecho Francia ya había entrado en ese momento en Cataluña.

    En realidad la división de España es culpa de la invasión islámica, que destruyó la unidad creada en la Hispania post romana. Incluso el advenimiento de las lenguas peninsulares tiene mucho que ver con esa invasión islámica. La Reconquista es la que trae la reunificación política, inestable hoy en día. Los pueblos de la época comprendieron bien el valor de esa reunificación, y sus reinos se fundieron para recomponer España.

    Harían bien todos los pueblos de la Península Ibérica en meditar el valor de la unión hoy. Sin esa Reconquista esto sería aún territorio del Islam, y sin esa reunificación probablemente ni hablarían catalán unos ni portugués otros.

    El Islam aniquila toda civilización en la cual consigue estabilizarse, aniquila sus símbolos, su idioma, hasta la memoria de su pasado, porque no es una religión sino un completo sistema político y de vida (en nombre de Alá como disculpa). Cualquier símbolo no musulmán es eliminado, y no se admite la idolatría: lo mismo arrasan un Buda hoy en día como arrasaron la original catedral de Santiago con la misma finalidad. El objetivo del Islam es imponerse por la fuerza a toda la Humanidad, “no habrá paz hasta que todo el mundo diga que Alá es grande y Mahoma su mensajero”.

    También en nuestros días la unión trae grandes ventajas: mercado interior único, flujo real de personas, facilita intercambio de ideas, disminución de barreras legales, etc. Sueñan algunos con una unión europea que solo tiene nombre y relativa libertad al flujo comercial, pero que está falta de todo lo demás y que probablemente seguirá falta.

    Tampoco parece, observando la ¿Unión? Europea, que los pequeños países pinten mucho en las decisiones, comparsas como mucho; al final se sigue la rodera marcada por las dos potencias Alemania y Francia. Por pura geoestrategia, a los pueblos peninsulares nos interesa la unidad.

    En cuanto a los idiomas nada ha impedido que en la península se hablen varios, pero el español, mal denominado castellano en la Constitución, surgido en Navarra y Aragón, no en Castilla, se convirtió en lengua franca por su simplificación fonética de las lenguas romances peninsulares, haciéndolo fácilmente comprensible por todos, y así favoreciendo el comercio peninsular. Hoy además permite saltar “el charco” incluyendo en ello a Brasil donde comprenden bastante bien el español por esa simplificación fonética. El español sigue siendo lengua franca en ascenso; ponerle trabas va en perjuicio de todos.

    Los Pirineos siguen estando ahí, y la unión peninsular es beneficio mutuo tanto como hace quinientos años. Y eso incluye la seguridad militar, porque el mundo dista mucho de ser pacífico, salvo para los ingenuos, y la fragmentación peninsular puede volver a traer grandes disgustos. Yo no estaría (no estoy) nada tranquilo en ese aspecto, la guerra civil en Europa puede estallar de nuevo, quizá provocada por el Islam en un plazo no muy lejano (la ley islámica ya se está implantando ilegalmente en muchos lugares de Europa), o por una depresión económica, el Magreb es cada día más inestable, etc.

    Quienes desprecian este pasado de unidad podrían verse en pocos años añorándolo si lo destruyen. Quizá es el síndrome de despreciar lo que se tiene y no darse cuenta de su valor hasta perderlo.

    • noviembre 1, 2011 10:13 pm

      Si crees que el libro sagrado hace al fanático entonces no comprendes demasiado bien cómo funciona el fanatismo.

      Tanto el Islam como el Judaísmo (y ya de paso el Cristianismo, pues el Antiguo Testamento no es más que una selección de textos judaicos) tienen libros sagrados que son auténticos corpus teocráticos, en los que se ordena aniquilar al infiel (el Libro de Josué, sin ir más lejos, recoge el significado original de anatema, que consiste en pasar a cuchillo a toda la población de una ciudad impía –es decir, no judía–, sin distinción de sexo o edad). Incluso el carácter pacífico del Cristianismo no ha sido impedimento para que se haya torturado, matado y/o hecho la guerra en su nombre. Por tanto, el identificar el fanatismo con una religión concreta no tiene base si nos atenemos tan sólo a lo que dicte la teología.

      ¿Por qué nos encontramos con un mayor número de fanáticos entre los musulmanes que mata siguiendo preceptos del Corán y, en cambio, no es tan grande el de los judíos que matan por seguir el Tanaj o los cristianos por el Antiguo Testamento? Pues porque la mayoría de los musulmanes provienen de zonas económica y culturalmente embrutecidas de manera secular. Podría haberse dicho lo mismo de los judíos, pero da la “casualidad” de que Israel se formó a partir de emigrantes procedentes de Europa y Norteamérica, con la consiguiente protección cultural frente al fanatismo. Y eso no es mérito ni del judaismo ni del cristianismo, sino de las revoluciones sociales y culturales acaecidas en Europa y Norteamérica. La prueba es que el estado de tradición musulmana más próximo a Europa (Turquía) es uno de los que menos fanatismo acumula precisamente por el doble hecho de la cercanía a la cultura europea y por su mayor riqueza económica y cultural.

      En cuanto al Islam en la Península Ibérica, no se puede negar la enorme aportación cultural del Califato de Córdoba (por ejemplo, la difusión de Aristóteles en Europa), no sólo en cuanto a lengua (hasta Madrid es una palabra árabe, aunque su origen haya sido anterior), sino que una parte nada despreciable de lo que en el resto del mundo se considera más representativo de España, sean tópicos o no, es de origen judeo-musulmán. Y todo esto tampoco es mérito de ambas religiones, sino de los individuos que, circunstancialmente, las profesaron (faltaría más que el mérito del heliocentrismo le correspondiera al catolicismo y no a Copérnico, por muy sacerdote que fuese éste).

      ¿Qué hubiera pasado si el Islam hubiera sobrevivido y dominado en España o, incluso, en el resto de Europa? Pues que seguramente hubiera pasado por las mismas revoluciones que el cristianismo, y no hubiera tenido más remedio que doblegarse al avance de la cultura, de la ciencia y de la razón impulsadas por la mayor riqueza de la zona. Ni más ni menos. Y lo mismo les pasará a los musulmanes que hoy andan soliviantados en Europa como antaño les pasó a las tribus germanas que andaron por la “finquita” romana.

      Saludos

  2. JFM permalink
    octubre 28, 2011 12:12 am

    Pequeńtilde;a observacion: simpre pensé que la facilidad con la que eniendo el catalan era debida a qud soy bilingue francés-espa&ntilde:ol y que el catalan estaba mas o menos a medio camino entre los dos. Hace unos dias pensé en mandarle un enlance en catalan a un francés y antes de lhacerlo le&icute; el texto “desconectando” mi conocimiento del espańtilde;ol y fué cauando me di cunea de que el catalan era casi competalmente incomprehensible para un francés que no solo los sonidos sino las raices sulene estar mas cerc as del espańtilde;ol que del francés. Mal que les pese a lagunos.

    • Adicinarit permalink
      octubre 31, 2011 12:51 am

      El catalán es más próximo al italiano que al castellano mal que les pese a algunos.

  3. octubre 28, 2011 4:34 pm

    Portugal es como los cementerios, muy bonito, pero nadie quiere quedarse allí (Andreu Buenafuente, La Sexta, Noviembre de 2010)

  4. Adicinarit permalink
    octubre 31, 2011 12:57 am

    De 1492 a 1714 La Corona de Aragón tenía lenguas difertentes (italiano, aragonés, catalán y occitano), fueros o leyes diferentes, colonias (Cerdeña, Córcega, Sícilia, Nápoles) diferentes, moneda diferente porque eran dos países diferentes que tan sólo compartían dos instituciones con la corona castellana a saber: La institución monárquica (que debía jurar los fueros para poder gobernar y a las que los propios reyes estaban sujetos) y la Santa Inquisición. Nada más.
    Aunque el imperialismo que siempre miente, siempre manipula y tergiversa o impone a fuerza de bombardeos y asesinatos no reconocerá jamás la verdad porque le interesa seguir robando.

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