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La proporcionalidad

noviembre 23, 2011

La victoria del PP, unida al ascenso de IU y UPD a costa del descalabro socialista, ha avivado el debate sobre nuestro sistema electoral y su, para muchos excesivo, efecto moderador de la proporcionalidad. En España no tenemos un modelo mayoritario para elegir el Congreso de los Diputados. Sí para el Senado (mayoritario corregido, para ser más exactos).

La cámara baja aspira a una representación proporcional del voto, si bien se ajusta a las reglas que todo sistema político tiene. La transposición proporcional del resultado electoral es imposible por varias razones.

Primero, la causa fundamental e inevitable: la limitación del número de escaños a elegir. Toda cámara es finita, porque si no lo fuera, no estaríamos ante un proceso representativo, sino ante uno plebiscitario, conocido como referéndum. Decidir ese número de escaños, aun en el supuesto de que no existiera otra regla correctiva, impondría por sí mismo un número de votos límite para entrar en el reparto. Por ejemplo, si se eligen 350 diputados, y votasen 25 millones de electores, ninguna lista conseguiría escaño con menos de 72.000 votos. Un voto por debajo de esa cantidad, supondría la expulsión del sistema.

Segundo, la existencia de circunscripciones que no se reparten proporcionalmente a su población los escaños. Este fenómeno normalmente tiene un origen tradicional, geográfico o íntimamente ligado con la historia de cada Estado. La existencia de regiones dotadas de cierta entidad política, de circunscripciones ligadas al carácter insular o la lejanía del territorio. Lo tradicional es que las zonas rurales, más despobladas, se apartasen de las zonas urbanas, mucho más pobladas, en pos de compensar el peso político de cada una. Las reformas en este ámbito buscan reequilibrar el reparto de escaños, como sucedió en Inglaterra durante el siglo XIX, cuando el poder fue pasando del campo despoblado y manos de los lores, a las ciudades, cada vez más populosas y entregadas a los partidos políticos.

Tercero, la imposición de un límite porcentual respecto del total de votos emitidos para poder acceder al reparto de escaños. Este debe superar al que se deduciría de la primera causa comentada. De esta forma, sobre todo en circunscripciones pequeñas, se trata de evitar que un número de votos nada significativo ni representativo, consiga hacerse con un escaño que, en circunscripciones más grandes no obtendría ni por asomo. Compensa el desequilibrio que genera la excesiva división del sistema electoral. En las grandes circunscripciones, donde cada escaño cuesta más votos, el porcentaje funciona como ajuste en la representatividad. Unas veces es el 3%, otras el 5%.

Cuarto, la aplicación de sistemas de reparto con vocación mayoritaria. Eso es la Ley D´Hont, que atribuye los escaños mediante tablas en las que se divide el número de votos por el número de escaños, y se ordenan los resultados de cada lista hasta completar el total de escaños a repartir. Como en el anterior caso, su aplicación no obedece tanto a un proceso evolutivo e histórico de formación del modelo de representación y participación política, como a la conveniencia de las fuerzas dominantes y su particular compromiso al respecto.

Estos cuatro elementos hacen que la proporcionalidad estricta sea imposible. Nada es inmutable, salvo que necesariamente habrá un número de escaños limitado, sean 350 o 2500, y por debajo de cierto umbral no se accederá a su reparto. Ignorar o despreciar los otros tres, demuestra cierta ingenuidad, cuando no una absoluta incomprensión de la complejidad de todo proceso de integración política.

La reforma de la ley electoral, en su caso, debe marcarse un objetivo concreto, que no puede ser “la proporcionalidad” como ideal abstracto. Las cámaras legislativas no son una transposición estricta de los resultados electorales. Su elección debe garantizar los principios de representatividad del pueblo o la nación, y la gobernabilidad estable del Estado, en su caso. Si lo que se pretende es incrementar la participación popular en la toma de decisiones, basta con recurrir al referéndum, si bien éste abriría la puerta a un dominio directo de la mayoría sobre las minorías en todo aquello que se sometiera a dicho proceso. La representación no proporcional e inmediata, es la única manera de potenciar los acuerdos políticos y el entendimiento entre partidos.

Saludos y Libertad!

One Comment leave one →
  1. JFM permalink
    noviembre 24, 2011 12:57 pm

    Que es democracia? Poder del pueblo, o sea que el pueblo tenga verdaderarmente el poder de influir en la politrica. Por tanto lo importante NO es que a 5% de votos corresponda un 5% de esca&ntiolde;os (que si estas en al oposicion no te sirven de nada) sino que el poder y especialmente el poder _real_ esté en manos de los que representan a la mayoria del pais y también que haya veraderas correas d transmision para que el pueblo pudea sancionar tanto a los detentores del poder aparente como del poder real y nada de eso se dá en un sistema de proporcional.

    Veamos lma proporcional en accion: La cupula dirigente de un partiod de primer plano (lamemosle PSOE o PP) decide por alguina razon poner un conocido pedofilo en segunda o tercera posicion de su lista. Es evidente que por muy grande que sea el descalabro de ese partido que suele sacar unos cincuenta diputados va a sacar mas de tres y el pedofilo es elegido diputado. Eso a pesar de que eso escandaliza al pais entero. Entre los que han cotyado tapandose la nariz y los que no leain los operiodicos bastaba.

    Y ahora que han pasado las elecciones pasemos a las cosas serias de las cuales las elecciones solo eran un preambulo que es la formacion de gobierno: está garantizado que sea el partido mas votado el que gobierne? Pues no. Generalmente hya unas negocianciones entre partidos tiotalmente a espaldas del pueblo ya qui surge la paradoja del macho gama: el poder real no está en las manos ni del macho alfa (el mas fuerte) ni del beta (el que aspira a destronarlo) sino del gama el que, en caso de aliarse con el beta puede derrocar al alfa. En terminos electorales cuando ningun partido ha sacado la mayoria absoluta (que es loq que se dá en el 99,9% de los casos) los dos grandes tiene que bailar al son que les marcan uno o dos partidos que han sido votados por cuatro gatos pero que segun por quien se inclinen decidiran que partido gobierna. Reflexionemos mas detenidamente: el partido mas votado no tiene seguridad de szer el que gobiernze, el poder real esta en, manos de un partido que no represnta a nadie y este partido es poco menos que insancionable; tanto si obtienen un buen resltado como si pierde la mitad de sus votos no teien consecuencia: mientras ninguno de los grandes saque mayoria absoluta tendran que prosternarse ante él.

    Y hjay otra cosa: la prporcional no muestra las repulsas. No es igual sacar un 10% de votos cuando todos te consideran un partido respetable que sacar un 10% cundo el 90% restante del elctorado corre a lavrse las manos si ha estrechado la de un votante tuyo (por ejemplo porque eres una franquicia de ETA)

    Poptr tatnto la proporcional es de hecho el sistyema menos democratico (poder del pueblo) que exsite. Si lo que se quiere de verdad es que el pueblo tenga influnecia en vez de tiraele elecciones como se tira un hueso a un perro tanto el sistema francés de escuttinio de circunscripcion a dos vueltas como el amricano con su sistema de primarioas son infinitamente superiores a la proporcional.

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