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La pública educación

enero 21, 2012

Simplificando y sin ánimo de precisión, la instrucción ciudadana, tomada como obligación del gobierno, o del Estado, discurre en la reciente historia de Occidente por tres momentos relativamente definidos.
Primero, el “liberal”, cuando en la demolición del antiguo régimen guiados por la luz de la razón y la esperanza del progreso, un Estado incipiente en sus facultades como vertebrador social, se empeña en independizar al Hombre, hacerle individuo como requisito previo al compromiso ciudadano. Sometidos al yugo familiar, religioso, local, caciquil, etc., el Estado acude como liberador utilizando entre otras el arma de la instrucción pública.
Segundo, no tanto con las primeras revueltas obreras, como con el advenimiento del Bienestar como alternativa a la revolución proletaria, la intención liberal, carente de medios y hasta cierto punto competitiva, se transforma en un momento socialista, donde el Estado intensifica su directa organización educativa. De la mera instrucción, ahora se entiende que la individualidad y la ciudadanía exigible requieren de una inculcación de juicios de valor. Llega la sopa socialdemócrata que, definiendo paso a paso su propia lógica, y enfrentada a su versión violenta proyectada por el fascismo, se convierte en el totalitarismo vencedor merced de la derrota comunista.
Pero entre tanto, la educación socialdemócrata (que ya no es mera instrucción) sufre los efectos de la rebelión nihilista. El mayo del 68 es un punto de inflexión, pero ya antes, y sobre todo después, la causa y los fines de la educación pública son trastocados por completo.
La cuestión que me hace reflexionar sobre este proceso es la no existencia presente de una justificación racional que respalde la pervivencia de la intervención del Estado en el ámbito educativo. Primero se buscó al individuo, más tarde al ciudadano, y a la postre, al ciudadano dotado de conciencia social. Ahora se pretende la realización personal, la superación de las represiones, la felicidad de todos. Al principio simplemente se alfabetizó. Luego, se instruyó una clase profesional capaz de mover la industria y la técnica de la nación. La rebelión nihilista quiso que, además, o sobre todo, cada uno decidiera su camino a partir de sus deseos y anhelos creativos, sin que la eficiencia o las necesidades económicas impusieran sus designios. Ahora ya nada importa. Las aulas son guarderías, platós televisivos donde acuden los eternos infantes a interaccionar, divertirse, descubrir su sexualidad, adscribirse a esta o aquella tribu urbana, ser creativos, rebelarse contra las injusticias, soñar un mundo nuevo…
Tristemente la única problemática que esto plantea para la opinión pública no es la estrictamente moral o filosófica, sino el cálculo de su coste. Cuánto nos cuesta mantener esta factoría de frustraciones. Los que tienen dinero, siempre tendrán oportunidades. Los que son brillantes, o capaces de superar los vicios del sistema, también sabrán salir adelante. El resto, se debate entre el fracaso, el hedonismo intelectual, o el ascenso a un mundo medio, de eternos trabajadores privados por siempre de la capacidad y el deseo de ahorrar y liberarse parcial o totalmente de la alienación laboral. Curiosa contradicción, no creen?
Se diseñó un sistema para favorecer a los débiles, y son estos quienes resultan más perjudicados por el mismo. Y lo que es peor, crece esa marginalidad, así como la miseria moral e intelectual de quien la padece. El Estado de bienestar contemporáneo resiste a costa de una masa hegemónica de mediocres acomodados.
Saludos y libertad!

2 comentarios leave one →
  1. Pablo el herrero permalink
    enero 21, 2012 2:41 pm

    Yosoyhayek, excelente post de denuncia este que nos traes hoy al respecto de una educación pública de claro diseño socialista (y por tanto totalitario), que siempre tuvo (al igual que en su día hizo con la economía) como concepto operativo, exclusivo y excluyente, su “Planificación Central de la Educación”, con el objetivo prioritario de convertir a toda la estructura educativa de un país, en una estructura de reingeniería social “constructora” de colectivos humanos al servicio de su estado.

    …y en este proceso histórico, en todos los países en los que ha conseguido gobernar el socialismo, éste siempre fue maestro (en España muy en concreto nuestro fascioosocialista PSOE).

    Socialismo = Fascismo

    Pablo el herrero

  2. pravda permalink
    enero 23, 2012 4:40 pm

    “El resto, se debate entre el fracaso, el hedonismo intelectual, o el ascenso a un mundo medio, de eternos trabajadores privados por siempre de la capacidad y el deseo de ahorrar y liberarse parcial o totalmente de la alienación laboral. ”

    Efectivamente, ese ha sido el principal triunfo de los que manejan los hilos, privarnos de la capacidad de ahorrar y asegurarse, de ese modo, ser ellos los únicos que prestan créditos y nos subyugan con las deudas.

    En el mismo momento en que el dinero se hizo deuda y dejamos que fuera un monopolio perdimos nuestra libertad de manera descarada.

    Pero quizás estemos a tiempo de recuperarla denunciando su injusticia aunque, claro, eso ya no se enseñará jamás en las escuelas.

    Siempre con quedará interné, hasta que se locarguen, como siempre, por nuestro bien.

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