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La reforma del sistema de pensiones. Una propuesta.

mayo 14, 2012

Sanear el ladrillo parece haberse convertido en la segunda prioridad del gobierno. Instalado en la austeridad con la boca pequeña (no estamos próximos ni de lejos a los niveles de gasto público preburbuja), el gabinete que preside Mariano Rajoy dice ser quien, por fin, ha tomado las riendas de la precaria situación del sector financiero de nuestro país.

Sanear el ladrillo exige que los propietarios de suelo, promociones y viviendas financiadas, asuman la radical bajada de precios que el mercado debe manifestar en ausencia de restricciones. Así mismo, y en lo que atañe a la banca, nuestro sector financiero deberá contabilizar a la baja, hasta los niveles que el mercado apunte, todos los activos inmobiliarios que acabe adjudicándose en los procesos de ejecución hipotecaria planteados, las quiebras de empresas constructoras e inmobiliarias, y además, provisionar en función del riesgo de impago de nuevas deudas por estos mismos efectos. Dada la magnitud de la burbuja, a nadie se le escapa que esto supondría una debacle casi definitiva de nuestro sistema bancario.

Pues bien, parece razonable que el gobierno, cuya misión fundamental es mantener el orden público, impida que caiga el sistema de cobros y pagos, que la estafa que supone la reserva fraccionaria absorba y extermine los depósitos de los pequeños ahorradores, etc. Podrán discutirse las formas, pero lo obvio es que un sistema falseado como el que sufrimos recurrirá a todos los medios a su alcance para no quebrar. La misión crítica de quienes discrepamos con la legitimidad del sistema mismo, o advertimos de los males que encarna, es tratar de minorar las consecuencias trágicas que tendría su desaparición, apostando por las reformas que, aprovechando la situación de crisis, lo conduzcan hasta un estado de menor intervencionismo.

Pero resulta que esta urgencia que nadie niega está ocultando la madre de todas las perversiones económicas: el sistema de pensiones, de reparto, y por ello insostenible, que acapara una gran parte del ahorro nacional impidiendo que sea asignado allí donde sí podría hacernos más ricos a todos al tiempo que garantizaría unas pensiones mayores y más seguras.

¿Por qué no aprovechar el saneamiento de nuestro sistema financiero para emprender una reforma de las pensiones que nos lleve inicialmente a un sistema mixto de reparto y capitalización?

Lo fórmula se me antoja mucho más sencilla de lo que posiblemente sea, por lo que pido a los expertos en la materia que comenten este post y muestren sus discrepancias o salvedades. La cuestión es, que teniendo como tenemos tantísimo tiempo y esfuerzo invertido en activos inmobiliarios infrautilizados, ¿por qué no transformarlos en la garantía de nuestras pensiones futuras? Bastaría con que esas sociedades a las que la banca debe transferir sus activos inmobiliarios de acuerdo con la última reforma, se dividieran en dos clases. Primero, entidades que acumulen suelo y promociones en construcción. Segundo, sociedades que acaparen promociones terminadas y viviendas adjudicadas en procesos hipotecarios o concursales a los bancos. Estas últimas tendrían en su cartera cientos de miles de viviendas y locales de los que poder sacar un rendimiento a través del alquiler.

¿Por qué no transformar esta rentabilidad en la pieza fundamental con la que pagar parte de nuestras pensiones futuras?

Si estas sociedades se convirtieran en fondos de pensiones, una vez incorporados los activos inmobiliarios destinados al mercado de arrendamiento, sólo quedaría que una multitud de ahorradores realizaran sus aportaciones periódicas directamente deducibles. Así mismo, y para conseguir ese paulatino descuelgue del sistema público de pensiones, las empresas podrían destinar parte de la cotización a nutrir estos fondos, donde el trabajador tendría garantizada la propiedad de sus aportaciones y los intereses generados. La primera fase, por ejemplo, sería que los empleados de banca y de grandes empresas, tuvieran esta doble cotización público-privada, que se calcularía a favor de la privada en función de su edad. Es decir, los trabajadores más próximos a la jubilación seguirían cotizando más en el sistema público, mientras que los más jóvenes podrían ir realizando aportaciones más amplias a su sistema privado de ahorro y previsión.

Son muchas las ventajas de esta reforma. La fundamental, atajar la insostenibilidad del sistema público de pensiones permitiendo a los más jóvenes construirse un patrimonio desde una edad temprana, descolgándose progresivamente del sistema de reparto. Estas generaciones pagarían dos veces, dado que a los ya jubilados, o más próximos a jubilarse, tendría que garantizárseles sus percepciones con cargo al sistema de reparto residual y si fuera necesario, con cargo a otros impuestos. El objetivo es reformar el sistema hasta convertirlo en un sistema de capitalización donde la pensión mínima, para casos de desamparo, procediera de una partida externa y diferenciada en los presupuestos públicos, tratando de no perjudicar la sostenibilidad del plan de ahorro del resto de ciudadanos.

Esta idea se inspira fundamentalmente en la propuesta de reforma que hace el profesor Huerta de Soto en su Teoría de la crisis y reforma de la Seguridad Social, cuya lectura y estudio me parecen imprescindibles más si cabe en los tiempos que corren. Mi pequeña aportación es la que tiene que ver con los activos inmobiliarios en manos de la banca cuyo saneamiento exige asumir las pérdidas generadas, pero también, sacarlos al mercado de la forma más eficiente y útil para todos. Una forma sería esta. Dinamizaría el mercado del alquiler cambiando profundamente nuestro modelo de vivienda, haciéndolo más flexible, lo que iría unido a un cambio en la mentalidad de los españoles respecto a la movilidad geográfica y el ahorro.

Quizá sea disparatado, no lo sé. Pero creo que podemos utilizar la crisis del sector inmobiliario y la banca para realizar la reforma del sector que más está lastrando nuestra competitividad. La seguridad social devora una cantidad ingente de ahorro que no se llega a invertir en mejorar la vida de todos, sino que inmediatamente se reparte en un modelo político insostenible que esclaviza a la población activa, impidiéndole ahorrar lo necesario para garantizarse una vida digna en la vejez.

Saludos y Libertad!

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10 comentarios leave one →
  1. mayo 14, 2012 3:18 pm

    Muy interesante el post, y la verdad es que la conversión del ladrillo en esos dos clases suena muy bien. También suena bastante bien la capitalización del sistema de pensiones que propones.

  2. Bastiat permalink
    mayo 14, 2012 8:00 pm

    Es una idea…..

    Es una propuesta….

    Pido cosas como estas a los liberales de toda laya y condición.

    No sé cómo se puede capitalizar una vivienda sobrevalorada teniendo en claro que el valor con el que forme parte del fondo de pensiones…. es, en si, un valor necesariamente infravalorado. Serían pues, las aportaciones de los futuros pensionistas los que cubrirían la diferencia de valoración a través del tiempo “apalancando” la diferencia hasta el momento en el que la deuda esté saldada. O bien por los beneficios del alquiles o bien por los futuros beneficios de la venta de las viviendas en un futuro. De hecho, lo suyo es convertir deuda en propiedades inmobiliarias como dice en la conferencia, monetizar deuda congelándola en el ladrillo. En este caso monetizar pensiones salvando a la banca del ladrillo.

    No sé de cálculos, pero me da que el principal problema no está en si las cuentas salen, sino si la gente comprenderá que esa forma de ahorrar, cuando el verdadero problema del sistema de pensiones es que la gente se descuida de hacer eso, ahorrar, es lo que les garantizaría el futuro.

    Yo de hecho creo que la legislación actual en cuanto a arrendamientos y la insistente política de intereses bajos es la razón por la cual la gente ve con mejores ojos las pensiones públicas, algo te darán porque llevas toda la vida pagando, en vez de jugártela a ser responsable durante una parte de tu vida para garantizarte el no dormir en la paja aquel que de joven no trabaja.

  3. JFJ permalink
    mayo 15, 2012 11:34 am

    Me parece interesante la idea de crear dos tipos de fondos de inmuebles, una de aquellos aptos para el consumo y que pueden ser arrendados o vendidos y otros fondos, que creo que es donde está la mayoría de la burbuja con solares o promociones en construcción. Apuntaría, especialmente para estos últimos, la utilización de un derecho real poco empleado o quizás mal configurado en nuestro ordenamiento. Se trataría de utilizar el derecho de superficie sobre los solares. Hay una regla no escrita sobre la repercusión del solar en el valor del inmueble que oscila entre el 40% y el 60% del valor del inmueble, siendo más alto en función de su localización. El coste de la construcción depende de los materiales empleados y de la complejidad de la obra. El derecho de superficie tiene un límite temporal que puede ser el de la vida útil del edificio, que en inmuebles puede ser incluso superior a 100 años. En su constitución se podría determinar su duración, su novación en función del estado del edificio, etc. Se independiza la propiedad del solar de la propiedad y uso de la edificación. Permite no repercutir el coste del solar al inmueble final a cambio de una renta anual o mensual actualizable durante toda la vida del edificio. La gestión de los fondos es similar a la gestión de cualquier otro fondo y sus participaciones son totalmente líquidas. De hecho existirían dos mercados; el de derechos de superficie y el de solares o participaciones en el solar gravados con derechos de superficie además del mercado de participaciones en los propios fondos. Los solares gravados con derechos de superficie y sus participaciones son unos activos interesantes para constituir reservas asegurando una rentabilidad y con liquidez.
    Estos derechos reales de larga duración, superficie, enfiteusis, etc. se utilizan en algunos países donde no hubo procesos desamortizadores. En el Reino Unido, la Corona y la Iglesia de Inglaterra son los mayores propietarios de suelo rústico y urbano y la mayoría de sus rentas proceden de los derechos de superficie sobre ellos.

    • mayo 15, 2012 4:50 pm

      Muy buena e interesante aportación. Muchas gracias.

      • JFJ permalink
        mayo 15, 2012 8:01 pm

        Muchas gracias por tu comentario. Estos derechos reales ya aparecen en el Derecho Romano.
        En la actualidad las normas contables y tributarias consideran el suelo como activo no amortizable, sin embargo las edificaciones y construcciones son amortizables con periodos relativamente largos.
        El tema es complejo pues tiene muchas implicaciones no sólo jurídicas sino económicas y urbanísticas, tampoco olvidemos las implicaciones tributarias, Los inmuebles y solares forman parte del hecho imponible de muchos tributos. Los catastros fueron concebidos como registros fiscales.
        Los llamados “bancos malos” podrían dotarse inicialmente con muchos activos sin demanda en la actualidad y por tanto sin valor, pero potencialmente valiosos a largo plazo. Su planteamiento debe ser a muy largo plazo, circunstancia incompatible cor el cortoplacismo político.

  4. Bastiat permalink
    mayo 16, 2012 8:52 am

    La verdad es que si nos paramos a pensar en la propuesta de YSHayek y lo comentado por JFJ tiene unas posibilidades interesantes al hacer de fondo de capital de las futuras pensiones bienes inmuebles y suelo que en este momento están, a precios actuales frente a los obtenidos no hace mucho tiempo, muy devaluados.

    Podríais intentar seguir dándole forma, el cómo se obtienen las rentabilidades, cómo se fijan esos bienes de capital al fondo de pensiones y de qué manera nos aseguraríamos los posibles partícipes de los mismos de que la gestión sería la correcta puesto que los fondos en valores y renta fija tienen un componente dinámico muy grande, pero los bienes inmuebles son mas inelásticos en cuanto a su gestión.

    Y, sobre todo, cómo podríamos, podríais, podrían, vender el producto tanto como posible solución a la banca y atractivo para el ciudadano medio máxime cuando se está hablando ahora de bajar aún mas las pensiones…..

    Por decirlo así, ahora sí hay mercado para buscarse alternativas de capitalización de pensiones.

  5. nataliapaperblog permalink
    mayo 18, 2012 9:14 am

    Estimado blogger,

    Soy Natalia, Responsable de Comunicación de Paperblog. Quisiera disculparme por dejarte un comentario en el blog, pero no he encontrado otra manera de contactarte. Tras haberlo descubierto, me pongo en contacto contigo para invitarte a conocer el proyecto Paperblog, http://es.paperblog.com, un nuevo servicio de periodismo ciudadano. Paperblog es una plataforma digital que, a modo de revista de blogs, da a conocer los mejores artículos de los blogs inscritos.

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    Espero que te motive el proyecto que iniciamos con tanta ilusión en enero de 2010. Échale un ojo y no dudes en escribirme para conocer más detalles.

    Recibe un cordial y afectuoso saludo,
    Natalia

  6. mayo 24, 2012 12:15 am

    La propuesta de capitalizar la seguridad social no solo es acertada, sino imprescindible (siempre que nuestra intención sea desmontar la actual estafa piramidal). El problema reside en obligar a la gente a capitalizar de esa manera, a invertir en ladrillo (que al final es lo que se propone). Si se trata de conseguir que las viviendas se vendan, valdría con propiciar que el trabajador la comprara directamente y fuera él mismo quién la pusiera en alquiler, con las garantías necesarias por parte del estado contra inquilinos indeseables. Pero no sé si eso tiene mucho que ver con capitalizar la seguridad social o si tiene más que ver con lo del saneamiento del ladrillo. Creo que la mejor opción para capitalizar la seguridad social sería crear un buen mercado de seguros de asistencia sanitaria y de fondos de pensiones que compitieran unos con otros.

  7. pravda permalink
    mayo 24, 2012 4:35 pm

    Y yo que sigo pensando que la mejor forma de sanear el ladrillo es dejar que las compañías, los bancos, las promotoras y las inmobiliarias que lo han hecho mal quiebren y que los propietarios que compraron en tiempo de burbuja se aguanten y apechugue cada uno con sus actos.

    Ya sé que lo de la SS es una estafa piramidal indecente pero tampoco me parece justo que el dinero de todos se utilice para salvar un sector (ojo, que soy arquitecto, del sector).

    La SS, si sigue así y somos un país medio decente, quebrará y entonces, sólo entonces, nuestros compatriotas aceptarán la posibilidad de la capitalización de pensiones.

    Hasta entonces, no habrá manera. Hemos consentido durante muchos años que la mentalidad de los españoles de todos los partidos sea socialista. Sólo cambiarán sus preconcebidas ideas cuando vean como quiebran.

    Hay que volver a hacer de España un país de personas responsables… ¿alguien cree que eso se conseguirá sin MUCHO dolor? Entonces no ha comprendido nada de nada…

    Saludos

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