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Wert y el castellano

diciembre 11, 2012

La izquierda y los nacionalistas tratan de aprovechar la polémica suscitada por la propuesta de reforma educativa planteada por el Ministro de turno, el señor Wert. Unos para reafirmarse en los desastrosos y fracasados fundamentos de la LOGSE. Otros, para vigorizar su victimismo-reflejo en aras de suscitar entre la población un sentimiento de acorralamiento y exclusión desde el que avanzar en el proceso secesionista emprendido.

Lo único cierto es que la reforma de Wert no impone nada contrario al aprendizaje y uso de las lenguas cooficiales de España. La única novedad es que el Estado, por primera vez en democracia, ejerce su cometido natural de integrar a todos los españoles bajo un mínimo común cultural. Esta razón, que es propia de los Estados, pero que en el nuestro se había transferido a las Comunidades Autónomas (especialmente a aquellas con elementos singulares relativamente arraigados entre la población), está alimentando la polémica. Al margen de cualquier discusión sobre la legitimidad del gobierno, sea éste del Estado, o de una CA, para la inmersión cultural de sus ciudadanos, lo cierto es que cualquier Estado que se precie sostiene políticas en este sentido. Que en España esto dejara de suceder a principios de los años 80, no impide que pueda aflorar la necesidad de reavivar lo que es, por definición, una de las funciones básicas del Estado.

Volviendo al texto propuesto por el Ministro Wert, estos serían los aspectos más discutidos por nacionalistas y asimilados:

La reforma dispone que “las administraciones educativas garantizarán el derecho de los alumnos a recibir las enseñanzas en castellano”, también como lengua vehicular de la enseñanza si sus padres así lo eligieran. Las autonomías donde existan lenguas cooficiales y no sean capaces de ofrecer plazas públicas o concertadas donde el castellano sea vehicular, tendrán que pagar a los padres de alumnos que así lo deseen plazas en centros privados. Esta novedad afecta especialmente a Cataluña. En principio, no debería suponer ningún problema, porque ha de presumirse que la mayoría de los padres mantendrá su decisión sobre la escolarización de sus hijos en una u otra lengua. La principal diferencia es que las plazas privadas en castellano que ya existen tenderán a ser pagadas, todas, por la Generalidad, ya que los padres que tienen a sus hijos matriculados en esos centros serían estúpidos si renunciasen a que la administración les abonara el colegio de sus hijos, que hasta la fecha, seguramente les estará costando una fortuna.

Pero la reforma no se queda ahí. Se refuerza el papel de la lengua castellana y su literatura, que tendrán el tratamiento necesario para que todos los alumnos la comprendan y se expresen en ella con corrección, de forma oral y por escrito, al finalizar la enseñanza básica. El texto, con una gran falta de precisión, dispone que las administraciones educativas deberán garantizar en todas las etapas educativas obligatorias que esas lenguas cooficiales sean ofrecidas en las distintas asignaturas en “proporciones equilibradas en el número de horas lectivas”, de manera que se procure el dominio de ambas lenguas oficiales por los alumnos, sin perjuicio de la posibilidad de incluir lenguas extranjeras. Es decir, que les corresponderá a ellas determinar la proporción de horas en el uso de una y otra lengua, siempre en atención “al estado de normalización lingüística” del territorio. Lo que se pretende es que incluso cuando se elija la lengua cooficial como vehicular, la enseñanza del castellano no quede relegada ni desvirtuada. Para ello, tanto la lengua castellana como su literatura serán troncales, igual sucederá con el inglés, pero no con las lenguas cooficiales, que serán materia de especialidad, aunque obligatoria, cuando los padres elijan educar a sus hijos en castellano. Este es sin duda alguna el aspecto más polémico de la reforma.

No es verdad que la propuesta de Wert sea un ataque contra las lenguas cooficiales. Pero quizá sea cierto que el legítimo y necesario reforzamiento de la enseñanza del castellano en todo el Estado, no esté definido en el proyecto de la mejor manera posible. Tiempo hay para rectificar.

Primero, porque no se debe forzar a una administración a que pague en la privada lo que está obligada por la constitución, la legislación vigente y las sentencias del Tribunal Supremo, a garantizar. La Generalidad, o cualquier otro gobierno autónomo, debe proveer las plazas en castellano que los padres de sus alumnos soliciten, aunque no sea factible formar grupos en cada centro y haya que juntar a los alumnos en centros de referencia. La opción planteada por Wert, si bien a priori resulta más fácil de articular, es una huida hacia delante impropia de un gobierno sólido y responsable.

Segundo, porque nuestra Constitución, y así lo ha dicho el Tribunal Constitucional en varias sentencias, aunque distingue entre la lengua común y oficial del Estado, y las que son cooficiales en las regiones donde se hablen, no permite interpretar que se establezca una gradación entre las mismas a nivel educativo, o en la relación del ciudadano con la administración. Deben tratarse en igualdad. Por ello, si el castellano es troncal para quien elija estudiar en la lengua autonómica, también deberá tener dicha consideración la lengua local cuando el alumno reciba su educación en castellano. Sólo así se dará cumplimiento a lo prevenido por nuestro orden constitucional, y se eliminará cualquier atisbo de menosprecio a las lenguas regionales. Misma carga lectiva y mismo rango en el currículum del alumno. Creo que es una torpeza tratar de defender el español allí donde es atacado (como sucede en Cataluña) planteando un sistema de trato desigual.

Los nacionalistas combaten la reforma como si de un revival franquista se tratara. Pero aquí, lo único franquista son ellos, que han heredado el peor de los estilos, el discurso más ruin y peligroso, y las políticas más totalitarias de ese régimen.

5 comentarios leave one →
  1. Andreas permalink
    diciembre 12, 2012 3:36 pm

    mmh. Tiene el estado este cometido? No debiera ser la educación de los hijos asunto privativo de aquellos que los tiene a cargo, normalmente sus padres? No veo qué tiene que hacer nuestro “gran hermano” acá (en realidad en ningún sitio). Si los padres quieran que sus hijos aprendan bretón como una lengua, que lo hagan. Sería una estupidez, pero el mercado ya se decantará por aquellos que tengan mayores habilidades productivas, entre las cuales probablemente no se encuentre el conocimiento del bretón. Lo que falta es libertad, de todos los bandos y de todas las partes. Saludos

    • diciembre 12, 2012 4:27 pm

      Estamos de acuerdo. El comentario parte de que el Estado tiende a tomar ese cometido. Lo extraño es que el español lo haya cedido a las partes en vez de ejercerlo para el todo.

  2. diciembre 13, 2012 12:27 pm


    Que facilidad tiene usted de calificar de ruin el discurso de otros… Mírese al espejo.

  3. MadMax permalink
    diciembre 20, 2012 9:26 am

    El problema de este pais es la confusion existente en la definicion de las palabras Estado y Nacion. A menudo confundidas, estas palabras poseen significados diferentes, por muchos que utilizen en los mismos contextos. Como decia al principio, el problema de España es precisamente la lucha de nacionalismos. La diferencia entre el nacionalismo catalan y español, es que el nacionalismo español es imperialista e impositivo. Soy un catalan que desde pequeño ha sido escolarizado en catalan y tengo que reconocer que la inmersion lingüistica funciona. No hagamos demagogia de salvame diciendo que el español es atacado o minimizado en catalunya. La realidad catalana es mucho mas amplia y complicada que todo eso. El sistema de inmersion parte de la premisa de que el español es una lengua tan potente que no necesita ser reforzada (la simple television, de los 7 canales principales, solo uno es en catalan) mientras que la lengua catalana, minoritariamente hablada en el conjunto del estado, debe ser protegida y de ahi que se produzca la escolarizacion en catalan. No conozco a ningun niño escolarizado en catalan que desconozca el castellano, sin entrar a discutir que el nivel del conocimiento del castellano en catalunya esta por encima de la media del resto del Estado. El problema, repito, es un problema de lucha entre nacionalismo, uno minoritario (el catalan) y otro mayoritario (el español)

    • Bastiat permalink
      enero 8, 2013 7:40 pm

      ¿Y porqué hay que proteger el Catalán?

      Lo suyo sería que si los catalanes vieran en ello una herramienta útil, que es es lo que es al final un idioma, una lengua, una herramienta para comunicarse, lo usaran profusamente y no habría que “protegerla”. La gente la usa, la gente libremente lleva a sus hijos a los colegios que imparten sus clases en catalán y ya está.

      Pero eso no tiene porqué obligar a todos a los que allí viven a usarla ni obligarles a escolarizar a sus hijos en catalán cuando no lo consideran adecuado, conveniente, práctico….. útil.

      De futuro.

      Pero hablas de proteger el catalán…. No. Lo cierto es que hay que potenciar el catalán para potenciar el nacionalismo catalán. para imponer el nacionalismo catalán.

      Para nada mas.

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