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Las razones del Gobierno de Madrid

enero 29, 2013

Las idas y venidas a costa del dichoso euro por receta no son sino la muestra de la que viene siendo la estrategia del gobierno de la Comunidad de Madrid en lo que al equilibrio presupuestario y la financiación autonómica se refiere. El patriotismo enarbolado tanto por Esperanza Aguirre como por su sucesor, Ignacio González, va más allá de meras declaraciones ante los medios o aprovechando actos e intervenciones en la Asamblea regional. Y todo, en un contexto económico y político muy concreto, en el que desde hace nueve años, la Comunidad de Madrid está siendo castigada en términos de inversión y reconocimiento poblacional de cara a una mejora en la financiación. Madrid no puede soportar ni un minuto más que España se haga a su costa, y sea ella, principalmente, quien sufrague el intolerable lisonjeo a Cataluña, tanto por los gobiernos del PSOE como por los del PP.

Cataluña necesita ingentes cantidades de dinero extra para hacer frente a sus compromisos de gasto. El Estado proporciona esta línea de financiación adicional y aún así, la Generalidad cierra 2012 incumpliendo el objetivo de déficit, comienza 2013 con nuevos retrasos en el pago a proveedores, y anuncia que va a necesitar para este ejercicio un complete aún mayor del que percibió el año pasado.

Financiándose de acuerdo con la misma norma, incluidas las competencias adicionales en materia de tráfico, prisiones y seguridad que Cataluña tiene, pero no Madrid, ésta última sí cumple, aunque por los pelos, a los objetivos marcados sin ayudas extraordinarias del gobierno central. Cataluña está arruinada no porque le falte financiación, sino porque su gasto público ha sido dimensionado para unas funciones y objetivos que resultan impropios de un gobierno autónomo en medio de una crisis. Y aún con todo, Cataluña es la región que más inversión pública directa recibe, y a la que sí se le ha reconocido su incremento poblacional, a costa de no hacerlo con el resto de comunidades.

Con estos antecedentes resulta sencillo adivinar cuáles son las razones del PP madrileño para seguir una política, en apariencia tan improvisada, contradictoria y errática, en lo que a la disciplina presupuestaria se refiere. Madrid es la que más aporta al común, la que más PIB genera, y también, la que políticamente más esfuerzos hace por mantener España unida. Madrid no recibe el mismo trato que Cataluña, sino que sus habitantes somos los grandes damnificados consecuencia de la miseria y el complejo con que los gobiernos de España gestionan la presión particularista catalana. Y es por ello que nuestro gobierno autónomo ha decidido bloquear o compensar cualquier decisión adoptada por la Generalidad en materia de financiación, así como, llegado el caso, todo acuerdo con el gobierno de España que pretenda dar un trato privilegiado a Cataluña respecto al resto de regiones del territorio común.

Lo que no ha hecho hasta el momento el PP madrileño es sacrificar lo que le distingue del resto de gobiernos autónomos, así como del propio Rajoy. En Madrid no se suben impuestos. En todo caso, se refuerza la captación de recursos en forma de tasas y copagos, que no es sino cobrar por el servicio a quien lo disfruta, sin que el resto de ciudadanos tengan que soportar una carga fiscal adicional. Pero es que incluso esta postura viene a reforzar la estrategia de contención planeada por el gobierno madrileño. Si Cataluña es un infierno fiscal e intervencionista, Madrid será el refugio. Si el nacionalismo ha hecho de Cataluña una región antipática y dividida, ingobernable y quebrada, Madrid es el ejemplo de que con el mismo sistema de financiación, e incluso reproduciendo las medidas extraordinarias que no supongan más intervención, o más impuestos, es posible hacer las cosas bien, para seguir siendo la región más dinámica y próspera del país.

A pesar de todo, este esfuerzo emprendido por los gobernantes madrileños se ha convertido, al contrario de lo que debería, en un gran obstáculo para el gobierno de España, que pese a pertenecer a las mismas siglas, se caracteriza por su desvergonzado oportunismo. Rajoy quiere zanjar el tema catalán ofreciendo un modelo de financiación especial. Quizá no en forma de concierto, pero sí que intensifique la discriminación positiva que durante la última década ha disfrutado la Generalidad. Esta decisión quiebra la unidad del país, a costa de que los madrileños seamos los grandes perdedores. Esto hace que el comportamiento de nuestro gobierno autónomo sea tan razonable como defendible.

Saludos y Libertad!

6 comentarios leave one →
  1. jeremias permalink
    enero 30, 2013 12:02 am

    En Madrid capital si se suben impuestos y mucho.El catastrazo sin ir mas lejos y antes la tasa de basuras y antes la tasa de los vados y antes….

  2. Carlos permalink
    enero 30, 2013 12:09 am

    Y las demás CCAA que? Baleares que? Sólo existe Madrid, Catalunya y Andalucía. Las demás no somos nada.

    • enero 30, 2013 9:12 am

      Baleares también paga. Andalucía recibe. En este juego las piezas clave son Madrid, Cataluña y Andalucía. La primera, sólo desde 2004. La segunda, porque ha impuesto un modelo de descentralización que ha contribuido a dividir y arruinar el país. Y la última, Andalucía, porque fue tomada por el PSOE como primer dique de contención ante la deriva secesionista, pero se equivocó. Convertir a Andalucía en una comunidad de primera, con su propio Estado de Bienestar desde los años 80, es el peor error que se ha podido cometer. Autónomos para el gasto, dependientes para el ingreso.

      • JFM permalink
        enero 30, 2013 10:40 am

        Es peor que eso: el maá lo distribuye Andalucia, los impuestos son cosa de Madrid por lo que la unta no paga el precio politico por ellos.

  3. Espectador permalink
    enero 30, 2013 10:17 am

    Totalmente de acuerdo. Madrid y Baleares soportan el tinglado de las Autonomías incumplidoras, Cataluña y Andalucía. Pero el caso de Cataluña es más sangrante, pues al mismo tiempo que cogen el dinero insultan a quien se lo da, ¡y le llaman ladrón!

    Yo cada vez estoy más cerca de lo que los Nazionalistas llaman “separadores”, que son los que aceptan su órdago independentista y lo levantan. El resto de España perdería con la separación de Cataluña, pero para ellos sería mucho peor: sin sus compradores preferentes, fuera de la Unión Europea y el euro, y dominados por una casta política que, dentro de la corrupción general del país, destaca especialmente, con solo Andalucía como posible competidora, ¡que casualidad!

    • enero 30, 2013 10:36 am

      Son los dos polos que desmembran España. Una campeona del paro y la subvención, otra del despilfarro y la corrupción. Una recibe y otra dice que sólo aporta, cuando la realidad es que lleva 300 años privilegiada y viviendo a costa del resto de regiones sin arrimar el hombro y siempre desafiante. Luego está la gente, los empresarios, los intelectuales catalanes, que son y han sido personas normales y muy respetables. Pero la casta separatista y sus hinchas, no merecen la atención ni las prebendas que les hemos reconocido. ¿Por qué derecho histórico no consolidado tienen los catalanes el privilegio de contribuir menos al resto de España que los madrileños, los valencianos o los baleares? La cuestión es que este modelo de Estado es insostenible, y que si se quiere autonomía, lo natural es que se sea autónomo también en términos de financiación. Eso no lo discuto. Pero en vez de plantearlo de ese modo, el nacionalismo lo hace como reproche, desde la ofensa y el desafío. Es insoportable.

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